Embarazo y enfermedad inflamatoria intestinal

embarazo y enfermedad inflamatoria intestinal

Embarazo y enfermedad inflamatoria intestinal: riesgos, medicación, parto y lactancia

El embarazo y la enfermedad inflamatoria intestinal pueden convivir de forma segura. Tener enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa no significa que una mujer no pueda quedarse embarazada, tener un bebé sano, dar a luz por vía vaginal o mantener la lactancia materna.

Sin embargo, tampoco conviene trivializar la situación. La actividad inflamatoria, el estado nutricional, las cirugías previas, la medicación y la presencia de complicaciones como enfermedad perianal u ostomía pueden modificar el seguimiento necesario.

La idea central que debes recordar es esta: el objetivo no es retirar toda la medicación, sino llegar al embarazo y permanecer durante él con la enfermedad controlada utilizando tratamientos compatibles. Suspender un medicamento eficaz por miedo, sin una alternativa que mantenga la remisión, puede facilitar un brote y aumentar los riesgos para la madre y el bebé.

En esta guía analizamos cómo planificar el embarazo, qué riesgos existen realmente, qué medicamentos suelen mantenerse, cómo debe vigilarse la enfermedad, qué ocurre con el parto, la lactancia y las vacunas del bebé.

Respuesta rápida: la mayoría de las mujeres con Crohn o colitis ulcerosa puede tener un embarazo saludable. El mejor predictor de una buena evolución no es estar sin medicación, sino comenzar el embarazo con la EII en remisión y mantenerla controlada.

¿Puede una mujer con Crohn o colitis tener un embarazo normal?

Sí. La mayoría de las mujeres con enfermedad inflamatoria intestinal puede quedarse embarazada y tener hijos sanos, especialmente cuando la enfermedad está en remisión y existe una planificación adecuada.

La fertilidad suele ser similar a la de la población general cuando la enfermedad está controlada. Puede disminuir temporalmente durante un brote por la inflamación, el bajo peso, la anemia, el dolor, el cansancio, las alteraciones menstruales o la reducción de las relaciones sexuales.

Algunas cirugías pélvicas, especialmente la proctocolectomía con reservorio ileoanal o pouch, pueden reducir la fertilidad femenina debido a la formación de adherencias alrededor de las trompas de Falopio. Esto no significa que el embarazo sea imposible, pero puede ser necesario valorar técnicas de reproducción asistida.

En los hombres, la actividad de la enfermedad, el estado nutricional y algunos medicamentos pueden alterar temporalmente la fertilidad. La sulfasalazina, por ejemplo, puede reducir de forma reversible el número y la movilidad de los espermatozoides.

El principal riesgo es una EII activa, no la medicación compatible

Uno de los errores más frecuentes al hablar de embarazo y enfermedad inflamatoria intestinal es asumir que todos los medicamentos son peligrosos y que la opción más segura consiste en suspenderlos.

Esto no es correcto.

Una EII activa durante la concepción o el embarazo se relaciona con una mayor probabilidad de:

  • Mantener la enfermedad activa durante la gestación.
  • Necesitar corticoides, hospitalización o cirugía.
  • Presentar parto prematuro.
  • Tener un bebé con bajo peso al nacer.
  • Sufrir rotura prematura de membranas.
  • Desarrollar complicaciones tromboembólicas.
  • Presentar una recuperación posparto más difícil.

La actividad en el momento de la concepción es uno de los principales predictores de recaída durante el embarazo. Por este motivo, las guías recomiendan, cuando sea posible, buscar la concepción después de mantener una remisión clínica y objetiva durante varios meses.

La frase “menos medicación siempre es más seguridad” puede parecer lógica, pero en la EII funciona como apagar el sistema de alarma retirando las pilas mientras el incendio sigue avanzando. Lo importante no es reducir medicamentos de forma indiscriminada, sino utilizar el tratamiento necesario con el mejor equilibrio entre eficacia y seguridad.

Cómo preparar el embarazo con enfermedad inflamatoria intestinal

La planificación ideal debería comenzar antes de intentar la concepción. No significa que un embarazo no planificado vaya a evolucionar mal, pero sí que una consulta preconcepcional permite corregir déficits, revisar tratamientos y reducir riesgos evitables.

Confirmar que la enfermedad está controlada

Sentirse bien no siempre demuestra que la inflamación haya desaparecido. Antes del embarazo puede ser necesario valorar:

  • Síntomas digestivos.
  • Calprotectina fecal.
  • Hemograma, hierro y ferritina.
  • Proteína C reactiva y albúmina.
  • Ecografía intestinal.
  • Endoscopia o resonancia cuando estén justificadas.
  • Concentraciones del medicamento en determinados tratamientos.

El consenso internacional de 2025 propone, cuando sea posible, mantener una remisión estable durante aproximadamente tres a seis meses antes de la concepción.

Revisar toda la medicación

Debe revisarse tanto la medicación para la EII como los tratamientos para otras enfermedades, los analgésicos, los suplementos y los productos de herbolario.

No se debe suspender mesalazina, azatioprina o un biológico de forma automática al descubrir el embarazo. El especialista debe valorar qué se mantiene, qué se sustituye y qué medicamento necesita un periodo de retirada antes de la concepción.

Puedes consultar una explicación general de las diferentes familias farmacológicas en esta guía sobre tratamientos para la enfermedad inflamatoria intestinal.

Corregir déficits nutricionales

Las personas con EII presentan con más frecuencia deficiencias de:

  • Hierro.
  • Vitamina B12.
  • Ácido fólico.
  • Vitamina D.
  • Calcio.
  • Zinc.
  • Proteínas y energía.

El riesgo aumenta si existe inflamación activa, sangrado, diarrea mantenida, enfermedad ileal, resecciones intestinales, bajo peso o una alimentación muy restringida.

La suplementación debe basarse en la historia clínica y las analíticas. No es prudente recomendar automáticamente omega-3, glutamina, probióticos, zinc o dosis elevadas de vitaminas a todas las embarazadas con EII.

Ácido fólico en embarazo y enfermedad inflamatoria intestinal

Como en cualquier embarazo, se recomienda comenzar el ácido fólico antes de la concepción. Algunas mujeres con EII pueden necesitar dosis superiores a las habituales, especialmente si toman sulfasalazina, presentan malabsorción, enfermedad extensa del intestino delgado o antecedentes de defectos del tubo neural.

La dosis concreta debe indicarla el equipo médico. El consenso de 2025 recomienda iniciar una vitamina prenatal con ácido fólico al menos un mes antes de la concepción y contempla dosis superiores en situaciones específicas.

Revisar las vacunas

Antes del embarazo conviene comprobar el estado vacunal frente a gripe, hepatitis B, varicela, sarampión, rubéola y otras infecciones relevantes.

Las vacunas vivas, como varicela o triple vírica, deben administrarse antes del embarazo y no se utilizan durante una inmunosupresión clínicamente relevante. Las vacunas inactivadas indicadas durante el embarazo pueden administrarse siguiendo las recomendaciones obstétricas habituales.

Riesgos del embarazo con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa

Las mujeres con EII presentan, como grupo, una probabilidad algo mayor de parto prematuro, bajo peso al nacer y bebés pequeños para la edad gestacional. Sin embargo, este riesgo no es igual para todas.

Aumenta especialmente cuando existe:

  • Enfermedad activa.
  • Desnutrición o ganancia insuficiente de peso.
  • Anemia.
  • Tabaquismo.
  • Uso repetido o prolongado de corticoides.
  • Hospitalización.
  • Cirugía durante el embarazo.
  • Complicaciones perianales o abdominales.
  • Antecedentes obstétricos desfavorables.

En cambio, una mujer en remisión, bien nutrida y con un seguimiento adecuado puede tener una evolución muy parecida a la de una mujer sin EII.

Medicamentos durante el embarazo y la enfermedad inflamatoria intestinal

No existe una respuesta válida para todos los medicamentos. Cada familia posee un perfil diferente y debe valorarse según la actividad de la enfermedad, los tratamientos previos y el riesgo de recaída.

TratamientoConsideración general durante el embarazo
Mesalazina y otros 5-ASAGeneralmente compatibles y habitualmente se mantienen
SulfasalazinaCompatible, con suplementación adecuada de ácido fólico
CorticoidesPueden utilizarse cuando son clínicamente necesarios, evitando tratamientos prolongados
Azatioprina y mercaptopurinaGeneralmente se mantiene el tratamiento de mantenimiento
Infliximab y adalimumabSe recomienda generalmente mantenerlos durante el embarazo
Vedolizumab y ustekinumabLos datos actuales son tranquilizadores y pueden mantenerse cuando son necesarios
Anti-IL-23El consenso de 2025 contempla su continuidad durante el embarazo
MetotrexatoContraindicado; debe suspenderse antes de la concepción
Inhibidores de JAKDeben evitarse salvo situaciones excepcionales sin alternativa
Moduladores S1PDeben evitarse y requieren planificación previa

Mesalazina y sulfasalazina

La mesalazina es uno de los tratamientos más utilizados en la colitis ulcerosa y se considera de bajo riesgo durante el embarazo. La evidencia no muestra un aumento consistente de malformaciones congénitas atribuible al medicamento.

También pueden utilizarse las formulaciones rectales cuando la localización de la inflamación lo requiere. Retirar enemas o supositorios por miedo puede facilitar la reactivación de una proctitis o colitis distal.

La sulfasalazina puede mantenerse, pero interfiere con el metabolismo del folato, por lo que requiere una suplementación específica indicada por el profesional sanitario.

Corticoides

La prednisona, la prednisolona y la budesonida pueden emplearse para controlar un brote cuando están clínicamente indicadas. El objetivo es utilizarlas durante el menor tiempo necesario y pasar a una estrategia que permita mantener la remisión sin corticoides.

El registro PIANO encontró una asociación entre la exposición a corticoides y un aumento de parto prematuro, bajo peso e ingreso neonatal. Sin embargo, parte de esta relación puede estar influida por la gravedad de la enfermedad que motivó su utilización.

No se ha demostrado de forma consistente un aumento significativo de malformaciones congénitas mayores. El problema principal no es una pauta corta y justificada, sino depender repetidamente de los corticoides por no conseguir un control estable de la enfermedad.

Durante su utilización puede ser necesario vigilar:

  • Glucosa y diabetes gestacional.
  • Presión arterial.
  • Infecciones.
  • Ganancia de peso.
  • Salud ósea.
  • Crecimiento fetal.

Azatioprina y mercaptopurina

La azatioprina y la mercaptopurina no se consideran teratógenas en las dosis utilizadas para tratar la EII. Los estudios actuales no muestran un aumento claro de malformaciones congénitas o infecciones infantiles graves con la monoterapia.

Por ello, cuando una mujer se encuentra estable con una tiopurina, las guías suelen recomendar mantenerla en lugar de suspenderla y asumir el riesgo de recaída.

Esto no significa que sean medicamentos sin controles. Durante el embarazo pueden cambiar sus metabolitos, por lo que conviene vigilar la función hepática y, cuando esté disponible, medir los metabolitos de las tiopurinas.

No suelen iniciarse como tratamiento aislado para controlar un brote durante el embarazo porque tardan varias semanas en actuar. Puedes ampliar la información en el artículo sobre azatioprina en la EII.

Metotrexato

El metotrexato está contraindicado durante el embarazo porque puede causar aborto y malformaciones fetales.

Debe retirarse antes de buscar la concepción y sustituirse por un tratamiento compatible que mantenga la enfermedad controlada. El consenso internacional contempla un periodo de retirada de uno a tres meses, que debe establecer el especialista según la dosis, la indicación y la situación individual.

Si se produce una exposición accidental, hay que contactar cuanto antes con digestivo y obstetricia. No deben tomarse decisiones precipitadas sin una valoración especializada.

Biológicos anti-TNF: infliximab y adalimumab

Infliximab y adalimumab atraviesan la placenta principalmente durante la segunda mitad del embarazo. Sin embargo, el hecho de que un medicamento llegue al feto no significa automáticamente que produzca daño.

Los registros y estudios prospectivos no han observado un aumento significativo de malformaciones congénitas atribuible a los anti-TNF. El consenso internacional de 2025 recomienda mantener el tratamiento anti-TNF durante todo el embarazo cuando sea necesario para conservar la remisión.

Anteriormente se proponía suspender sistemáticamente estos medicamentos al final del segundo trimestre. Hoy este enfoque se considera demasiado rígido. Interrumpirlos puede provocar:

  • Pérdida de respuesta.
  • Formación de anticuerpos.
  • Reactivación de la enfermedad.
  • Necesidad de corticoides.
  • Hospitalización.
  • Mayor riesgo obstétrico.

La última dosis puede coordinarse con la fecha prevista de parto para reducir la concentración del medicamento en el recién nacido, pero sin dejar a la madre desprotegida.

Puedes consultar información específica sobre infliximab en la EII y adalimumab en la EII.

Vedolizumab, ustekinumab y nuevos biológicos

Los datos disponibles sobre vedolizumab y ustekinumab son menores que los acumulados con los anti-TNF, pero los estudios prospectivos y registros actuales son tranquilizadores.

Los análisis más recientes no muestran un aumento significativo de abortos, malformaciones, parto prematuro o infecciones infantiles frente a los anti-TNF una vez consideradas las limitaciones de los estudios y la gravedad de las pacientes tratadas.

El consenso internacional de 2025 sugiere mantener vedolizumab y ustekinumab durante el embarazo. También contempla la continuidad de los tratamientos anti-IL-23 cuando sean necesarios para mantener la salud materna.

Inhibidores de JAK y moduladores S1P

Tofacitinib, upadacitinib, filgotinib, ozanimod y etrasimod no disponen del mismo grado de seguridad que los biológicos durante la gestación.

El consenso actual recomienda suspenderlos antes de la concepción, utilizando periodos diferentes según el medicamento. La sustitución debe planificarse con antelación para evitar que la retirada provoque una reactivación de la EII.

Cómo se controla la EII durante el embarazo

El embarazo modifica algunos parámetros analíticos. La hemoglobina y la albúmina pueden disminuir por cambios fisiológicos, mientras que la proteína C reactiva no siempre refleja con precisión la actividad intestinal.

La calprotectina fecal es una herramienta especialmente útil porque el embarazo no parece alterar de forma importante sus concentraciones. Puede ayudar a distinguir entre síntomas propios del embarazo y una reactivación inflamatoria.

Cuando se necesita una evaluación por imagen, pueden utilizarse:

  • Ecografía abdominal o intestinal.
  • Resonancia magnética sin gadolinio.
  • Endoscopia cuando su resultado vaya a cambiar el tratamiento.

La endoscopia no está absolutamente prohibida durante el embarazo. Debe realizarse únicamente cuando esté justificada, minimizando la sedación y coordinándose con obstetricia.

Alimentación durante el embarazo con Crohn o colitis ulcerosa

No existe una dieta universal para el embarazo y la enfermedad inflamatoria intestinal. La alimentación debe adaptarse a la enfermedad, los síntomas, la ganancia de peso, las posibles estenosis, la cirugía previa y la tolerancia individual.

El objetivo es evitar dos extremos: comer sin adaptar nada a una fase digestiva delicada o retirar tantos alimentos que aparezcan desnutrición y déficits.

Conviene prestar atención a:

  • Aporte suficiente de energía.
  • Proteína adaptada a las necesidades del embarazo.
  • Hierro y ferritina.
  • Vitamina B12, especialmente con enfermedad o resección ileal.
  • Ácido fólico.
  • Vitamina D y calcio.
  • Hidratación y electrolitos.
  • Evolución del peso.
  • Frecuencia y consistencia de las deposiciones.

Durante un brote puede ser necesario modificar temporalmente el volumen, la textura, la grasa, la lactosa o la cantidad de fibra insoluble, pero no debe mantenerse una alimentación restrictiva más tiempo del necesario.

Puedes ampliar esta parte en las guías sobre qué comer con enfermedad de Crohn y qué comer con colitis ulcerosa.

Embarazo con ileostomía o colostomía

Una mujer con ostomía puede quedarse embarazada y tener un bebé sano. No obstante, el crecimiento abdominal puede modificar el tamaño, la forma y la posición del estoma.

Durante el embarazo pueden aparecer:

  • Cambios en el ajuste del dispositivo.
  • Fugas.
  • Prolapso del estoma.
  • Retracción.
  • Hernia paraestomal.
  • Obstrucción intestinal.
  • Variaciones en el débito.
  • Mayor riesgo de deshidratación en ileostomías.

Por ello, conviene realizar revisiones con una enfermera estomaterapeuta y contactar con el equipo médico si aparece dolor intenso, distensión, vómitos, ausencia repentina de salida, cambio de color del estoma o un aumento marcado del débito.

La guía sobre cuidados de una ostomía explica cómo adaptar la alimentación, la hidratación y el dispositivo a diferentes situaciones.

¿El parto debe ser por cesárea?

Tener Crohn o colitis ulcerosa no obliga automáticamente a realizar una cesárea.

La vía vaginal suele ser posible cuando:

  • La enfermedad está controlada.
  • No existe afectación perianal activa.
  • No hay fístula rectovaginal activa.
  • No existen indicaciones obstétricas para una cesárea.

La cesárea suele recomendarse cuando hay enfermedad perianal activa, abscesos, fístulas complejas o una fístula rectovaginal. En mujeres con reservorio ileoanal, cirugías pélvicas complejas u ostomía, la decisión debe individualizarse con obstetricia, digestivo y cirugía colorrectal.

Una cesárea tampoco es una intervención neutra. Puede incrementar el riesgo de infección, trombosis y adherencias abdominales, por lo que debe indicarse por razones clínicas, no únicamente por tener una EII.

Lactancia y enfermedad inflamatoria intestinal

La lactancia materna es compatible con la mayoría de los tratamientos habituales para la EII.

Mesalazina, sulfasalazina, corticoides, azatioprina, mercaptopurina y la mayoría de los biológicos presentan una transferencia baja a la leche o una absorción oral mínima por parte del bebé.

El metotrexato está contraindicado durante la lactancia. Las pequeñas moléculas como los inhibidores de JAK y moduladores S1P requieren una valoración específica y, en general, se evitan.

No debe suspenderse un tratamiento eficaz para poder dar el pecho sin hablar antes con el especialista. Las mujeres que retiran la medicación durante el posparto presentan un mayor riesgo de reactivación de la enfermedad.

Vacunas del bebé después de la exposición a biológicos

El pediatra debe conocer qué medicamentos recibió la madre y en qué momento del embarazo.

Las vacunas inactivadas pueden administrarse siguiendo el calendario habitual, incluso cuando el bebé estuvo expuesto a un biológico durante el embarazo.

Las recomendaciones sobre vacunas vivas han evolucionado. El consenso de 2025 considera que la vacuna oral frente al rotavirus puede administrarse a determinados bebés expuestos a biológicos, después de una valoración individual. En cambio, recomienda evitar la vacuna BCG durante los primeros seis meses en bebés expuestos a anti-TNF debido al riesgo de infección diseminada.

Por tanto, ya no es correcto afirmar de forma universal que todas las vacunas vivas deben retrasarse entre seis y doce meses. La decisión depende del biológico, el momento de la última dosis, el calendario vacunal del país y, en situaciones seleccionadas, la concentración del medicamento en el bebé.

Señales de alarma durante el embarazo

Una mujer embarazada con EII debe contactar con su equipo sanitario si presenta:

  • Sangrado intestinal importante.
  • Diarrea intensa o progresiva.
  • Fiebre.
  • Dolor abdominal intenso o persistente.
  • Vómitos repetidos.
  • Pérdida de peso.
  • Incapacidad para comer o beber.
  • Signos de deshidratación.
  • Reducción o ausencia de salida de una ostomía.
  • Dolor o hinchazón de una pierna.
  • Dificultad respiratoria.
  • Disminución de los movimientos fetales.
  • Contracciones, sangrado vaginal o pérdida de líquido.

No todo síntoma digestivo durante el embarazo representa un brote, pero tampoco debe atribuirse automáticamente a los cambios normales de la gestación.

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Preguntas frecuentes sobre embarazo y enfermedad inflamatoria intestinal

¿Debo dejar la medicación si descubro que estoy embarazada?

No. No suspendas ningún medicamento por tu cuenta. Mesalazina, tiopurinas y muchos biológicos suelen mantenerse durante el embarazo. La retirada brusca puede provocar una recaída y aumentar el riesgo materno y fetal.

¿Cuál es el medicamento más peligroso durante el embarazo?

El metotrexato está contraindicado y debe retirarse antes de la concepción. Los inhibidores de JAK y los moduladores S1P también deben evitarse y necesitan una planificación específica.

¿Los biológicos provocan malformaciones?

Los estudios disponibles no muestran un aumento significativo de malformaciones congénitas atribuible a anti-TNF, vedolizumab o ustekinumab. Mantener la remisión suele aportar más seguridad que retirar el tratamiento de forma preventiva.

¿Puedo tener un parto vaginal si tengo Crohn?

Sí, salvo que exista enfermedad perianal activa, una fístula rectovaginal u otra indicación obstétrica o quirúrgica que aconseje una cesárea.

¿La EII puede heredarse?

Los hijos de personas con EII presentan una predisposición genética mayor que la población general, pero la mayoría no desarrolla la enfermedad. La genética influye, pero no determina por sí sola que el hijo vaya a tener Crohn o colitis ulcerosa.

¿Puedo tomar suplementos durante el embarazo?

Solo aquellos que estén justificados por tus necesidades, alimentación y analíticas. Hierro, vitamina B12, ácido fólico o vitamina D pueden ser necesarios, pero la dosis debe individualizarse. “Natural” no significa automáticamente seguro durante el embarazo.

¿Puedo dar el pecho mientras recibo infliximab o adalimumab?

En general, sí. La transferencia a la leche es mínima y las moléculas ingeridas se absorben muy poco en el intestino del bebé. El tratamiento no debería retirarse automáticamente durante la lactancia.

¿Qué ocurre si aparece un brote estando embarazada?

Debe tratarse. Permitir que la inflamación avance no protege al bebé. El equipo médico escogerá el tratamiento compatible más adecuado según la gravedad, la semana de embarazo y los medicamentos utilizados anteriormente.

Conclusión: controlar la enfermedad también protege al bebé

El embarazo y la enfermedad inflamatoria intestinal no deben afrontarse desde el miedo ni desde la idea de eliminar toda medicación. Deben abordarse con planificación, información rigurosa y coordinación entre gastroenterología, obstetricia, atención primaria, nutrición y, cuando sea necesario, cirugía colorrectal o estomaterapia.

La estrategia más segura consiste en llegar al embarazo con la enfermedad en remisión, corregir déficits nutricionales, mantener los tratamientos compatibles y detectar rápidamente cualquier reactivación.

Una madre sin medicación pero con la enfermedad activa no está necesariamente más protegida. En muchos casos, el tratamiento que mantiene la inflamación controlada es precisamente una de las herramientas que permite proteger las dos vidas implicadas.

Si necesitas ordenar tu alimentación, tus déficits, tus tolerancias y tus hábitos alrededor del seguimiento médico, puedes solicitar una valoración personalizada para EII.

Aviso importante: este contenido tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de gastroenterología, obstetricia o pediatría. No modifiques tu medicación, suplementación o calendario vacunal sin consultar con los profesionales responsables.

Referencias científicas

  1. Global Consensus Statement on the Management of Pregnancy in Inflammatory Bowel Disease, 2025
  2. European Crohn’s and Colitis Guidelines on Sexuality, Fertility, Pregnancy and Lactation
  3. AGA Clinical Practice Update on Pregnancy-Related Gastrointestinal and Liver Disease
  4. Corticosteroid exposure and perinatal outcomes: PIANO Registry
  5. Posicionamiento SEMERGEN y GETECCU sobre el manejo de la EII
  6. Información sobre EII durante el embarazo y la lactancia — MotherToBaby
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