Adalimumab en la EII: uso y efectos secundarios

Adalimumab en la EII

Adalimumab en la EII: para qué sirve, cómo se administra y efectos secundarios

El adalimumab en la EII es un medicamento biológico utilizado para inducir y mantener la remisión en determinadas personas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa moderada o grave.

Pertenece al grupo de los tratamientos anti-TNF porque bloquea el factor de necrosis tumoral alfa, una proteína del sistema inmunitario que interviene en la inflamación intestinal. Puedes entender mejor dónde encaja dentro del tratamiento global en esta guía sobre medicamentos para la EII.

Adalimumab es el nombre del principio activo. Humira fue el medicamento biológico original o de referencia, pero actualmente existen diferentes biosimilares autorizados, como Amgevita, Hyrimoz, Imraldi, Idacio, Hulio o Yuflyma, dependiendo del país y del sistema sanitario.

A diferencia del infliximab intravenoso, adalimumab se administra mediante una inyección subcutánea que, después del aprendizaje correspondiente, el paciente puede aplicarse en casa.

Sin embargo, que pueda administrarse en casa no significa que sea un tratamiento sencillo, inocuo o adecuado para cualquier persona. Antes de comenzar es necesario descartar determinadas infecciones, revisar las vacunas y valorar antecedentes médicos que podrían modificar su seguridad.

Adalimumab tampoco cura definitivamente la EII. Su función es controlar una vía concreta de la inflamación para favorecer la remisión, reducir la dependencia de corticoides y prevenir parte del daño intestinal asociado a una enfermedad activa.

No se debe iniciar, modificar, espaciar ni suspender adalimumab sin la supervisión del equipo sanitario responsable de la enfermedad inflamatoria intestinal.

Adalimumab en la EII: resumen rápido

AspectoInformación
Tipo de tratamientoMedicamento biológico
FamiliaAnti-TNF
Principio activoAdalimumab
Medicamento originalHumira
AdministraciónInyección subcutánea
EnfermedadesCrohn y colitis ulcerosa
UtilidadInducción y mantenimiento de la remisión
Lugar de administraciónHabitualmente en casa tras recibir formación
Mantenimiento habitual en adultosGeneralmente 40 mg cada dos semanas
Posible intensificación40 mg semanales u 80 mg cada dos semanas en pacientes seleccionados
Controles previosTuberculosis, hepatitis B, vacunas, infecciones y analíticas
Riesgos principalesInfecciones, reacciones locales y efectos adversos poco frecuentes
Anticuerpos contra el medicamentoPueden aparecer
Biosimilares
Uso durante el embarazoRequiere valoración individual
Sustituye a la dieta o cirugíaNo

¿Qué es el adalimumab?

Adalimumab es un anticuerpo monoclonal humano producido mediante biotecnología. Los anticuerpos monoclonales son proteínas diseñadas para reconocer y unirse a una diana concreta.

En este caso, la diana es el factor de necrosis tumoral alfa o TNF-α.

El TNF-α es una citocina, es decir, una molécula utilizada por las células inmunitarias para comunicarse. Participa en numerosos procesos defensivos, pero también puede contribuir al mantenimiento de una respuesta inflamatoria excesiva.

En la enfermedad inflamatoria intestinal, el TNF puede intervenir en:

  • El reclutamiento de células inflamatorias.
  • La producción de otros mediadores inflamatorios.
  • La alteración de la barrera intestinal.
  • El daño de la mucosa.
  • La formación y mantenimiento de granulomas.
  • La inflamación sistémica.
  • Algunas manifestaciones articulares, cutáneas u oculares.

Adalimumab se une tanto al TNF soluble como al TNF unido a determinadas células. De este modo, reduce su actividad e interrumpe parte de la cascada inflamatoria.

Una forma sencilla de entenderlo es imaginar que el TNF funciona como una alarma. En la EII, esa alarma puede permanecer demasiado tiempo activada. Adalimumab no desconecta todo el sistema de defensa: intenta reducir el volumen de una señal especialmente implicada en la inflamación.

¿Adalimumab y Humira son lo mismo?

No son exactamente dos medicamentos distintos.

Adalimumab es el nombre del principio activo.

Humira es la marca del medicamento biológico original o de referencia desarrollado con adalimumab.

Posteriormente aparecieron los biosimilares.

Entre los biosimilares de adalimumab disponibles en Europa pueden encontrarse:

  • Amgevita.
  • Hyrimoz.
  • Imraldi.
  • Idacio.
  • Hulio.
  • Yuflyma.
  • Otras marcas autorizadas.

La disponibilidad puede variar según el país, el hospital, la comunidad autónoma y los acuerdos de adquisición.

¿Qué es un biosimilar de adalimumab?

Un biosimilar es un medicamento biológico altamente similar a otro medicamento biológico que ya ha sido autorizado.

No es exactamente lo mismo que un genérico convencional. Los medicamentos biológicos son proteínas grandes y complejas producidas en sistemas vivos, por lo que no pueden copiarse molécula por molécula como ocurre con muchos fármacos químicos sencillos.

Para recibir autorización, el biosimilar debe demostrar:

  • Alta similitud estructural.
  • Actividad biológica comparable.
  • Farmacocinética similar.
  • Ausencia de diferencias clínicamente relevantes en eficacia.
  • Un perfil de seguridad comparable.
  • Inmunogenicidad adecuadamente evaluada.

La Agencia Europea de Medicamentos explica el proceso de evaluación de Humira y sus indicaciones. También pueden consultarse las páginas regulatorias de biosimilares como Amgevita o Idacio.

Cambiar de Humira a un biosimilar autorizado no significa recibir un medicamento de peor calidad. No obstante, pueden variar el dispositivo, algunos excipientes, la concentración, la cantidad de líquido y la sensación durante la inyección.

¿Para qué se utiliza el adalimumab en la EII?

Adalimumab puede utilizarse para dos objetivos principales:

Inducir la remisión

La inducción es la primera fase del tratamiento y busca controlar una enfermedad activa.

Sus objetivos pueden incluir:

  • Disminuir la diarrea.
  • Reducir el sangrado.
  • Controlar el dolor.
  • Disminuir la urgencia intestinal.
  • Mejorar el estado general.
  • Reducir los marcadores inflamatorios.
  • Favorecer la cicatrización de la mucosa.
  • Permitir la retirada progresiva de corticoides.

Mantener la remisión

Una vez controlada la inflamación, el tratamiento de mantenimiento busca:

  • Evitar recaídas.
  • Mantener la respuesta clínica.
  • Prevenir la reaparición de lesiones.
  • Reducir hospitalizaciones.
  • Disminuir la exposición a corticoides.
  • Reducir el riesgo de algunas complicaciones.
  • Conservar la calidad de vida.

Sentirse mejor no garantiza que la inflamación haya desaparecido. Por eso, la respuesta no debe evaluarse únicamente contando deposiciones o valorando el dolor.

Dependiendo del caso, el seguimiento puede incluir:

  • Calprotectina fecal.
  • Proteína C reactiva.
  • Hemograma.
  • Albúmina.
  • Ecografía intestinal.
  • Resonancia.
  • Colonoscopia.
  • Evaluación de fístulas.
  • Concentraciones del medicamento.

Adalimumab en la enfermedad de Crohn

Adalimumab está autorizado para el tratamiento de la enfermedad de Crohn activa de moderada a grave en adultos y, con pautas adaptadas al peso, en determinadas edades pediátricas.

Puede valorarse especialmente cuando existe:

  • Actividad inflamatoria moderada o grave.
  • Respuesta insuficiente a corticoides.
  • Dependencia de corticoides.
  • Intolerancia a tratamientos convencionales.
  • Falta de respuesta a inmunomoduladores.
  • Alto riesgo de progresión.
  • Úlceras intestinales profundas.
  • Enfermedad extensa.
  • Manifestaciones extraintestinales.
  • Pérdida de respuesta a otro tratamiento.
  • Determinadas formas de enfermedad perianal.

Las guías ECCO de 2024 sobre enfermedad de Crohn recomiendan los anti-TNF, entre ellos infliximab y adalimumab, para inducir y mantener la remisión en pacientes seleccionados con enfermedad moderada o grave.

La guía clínica viva de la American Gastroenterological Association también incluye adalimumab entre las terapias avanzadas recomendadas para adultos con Crohn moderado o grave.

Esto no significa que adalimumab sea siempre la primera o la mejor opción. Actualmente existen diferentes mecanismos terapéuticos, y la elección debe tener en cuenta:

  • Localización de la enfermedad.
  • Comportamiento inflamatorio, estenosante o penetrante.
  • Presencia de fístulas.
  • Tratamientos utilizados anteriormente.
  • Edad.
  • Riesgo de infecciones.
  • Antecedentes tumorales.
  • Manifestaciones extraintestinales.
  • Preferencias del paciente.
  • Posibilidad de administrarse el tratamiento en casa.
  • Acceso a monitorización y seguimiento.

La alimentación puede ayudar a controlar síntomas, evitar déficits y mantener el peso, pero no sustituye el tratamiento de una inflamación activa. En esta guía puedes consultar qué comer con enfermedad de Crohn según tus síntomas.

¿Sirve adalimumab para las fístulas de Crohn?

Adalimumab puede ayudar a cerrar determinadas fístulas en pacientes con enfermedad de Crohn, pero el manejo de una fístula perianal compleja no debe limitarse a administrar una inyección.

Puede ser necesario:

  • Realizar una resonancia magnética pélvica.
  • Examinar la zona bajo anestesia.
  • Descartar un absceso.
  • Drenar colecciones.
  • Colocar un setón.
  • Utilizar antibióticos.
  • Valorar cirugía.
  • Controlar la inflamación luminal.
  • Medir concentraciones del biológico.

Un tratamiento anti-TNF no debe utilizarse para ocultar o retrasar el drenaje de un absceso.

La evidencia más sólida para Crohn fistulizante corresponde históricamente a infliximab. No obstante, los análisis del estudio CHARM y su extensión también observaron cierre de fístulas en una parte de los pacientes tratados con adalimumab.

Puedes consultar las diferencias entre ambos tratamientos en el artículo sobre infliximab en la EII.

Adalimumab en la colitis ulcerosa

Adalimumab está autorizado para tratar la colitis ulcerosa activa de moderada a grave cuando existe una respuesta insuficiente, intolerancia o contraindicación a determinados tratamientos convencionales.

Puede valorarse cuando existe:

  • Respuesta insuficiente a mesalazina.
  • Dependencia de corticoides.
  • Falta de respuesta a inmunomoduladores.
  • Intolerancia a otros tratamientos.
  • Actividad inflamatoria moderada o grave.
  • Necesidad de mantener la remisión sin corticoides.

Las guías ECCO sobre colitis ulcerosa incluyen adalimumab entre las opciones para inducir y mantener la remisión en pacientes con enfermedad moderada o grave.

La guía clínica viva de la AGA para colitis ulcerosa también contempla su utilización, aunque establece diferencias de eficacia entre las distintas terapias avanzadas.

Este matiz importa: que un medicamento esté autorizado y sea mejor que placebo no significa que sea necesariamente la alternativa con mayor probabilidad de respuesta para todos los pacientes.

En el ensayo VARSITY, vedolizumab fue superior a adalimumab en algunos objetivos clínicos y endoscópicos a la semana 52 en personas con colitis ulcerosa moderada o grave. Esto no convierte automáticamente a vedolizumab en la mejor opción para cada persona, pero demuestra que la elección actual debe comparar diferentes mecanismos, no limitarse a preguntar si adalimumab “funciona”.

La nutrición debe adaptarse a la presencia de diarrea, urgencia, sangrado, dolor o pérdida de peso. Puedes consultar esta guía sobre qué comer con colitis ulcerosa según tus síntomas.

Adalimumab no es el tratamiento habitual de rescate en la colitis ulcerosa aguda grave

La colitis ulcerosa aguda grave es una urgencia médica que requiere hospitalización.

Puede presentarse con:

  • Deposiciones muy frecuentes.
  • Sangrado abundante.
  • Fiebre.
  • Taquicardia.
  • Anemia.
  • Elevación marcada de la inflamación.
  • Dolor.
  • Distensión abdominal.
  • Deterioro general.

En esta situación, el tratamiento inicial suele incluir corticoides intravenosos. Cuando no existe una respuesta adecuada, las opciones de rescate habituales incluyen infliximab o ciclosporina, junto con una valoración quirúrgica temprana.

Adalimumab no suele utilizarse como rescate inmediato de una colitis ulcerosa aguda grave hospitalizada, principalmente porque su evidencia y velocidad de actuación en este contexto no son equivalentes a las de infliximab.

¿Qué dice la evidencia sobre adalimumab en Crohn?

Estudio CLASSIC I

El ensayo CLASSIC I estudió adalimumab como tratamiento de inducción en personas con enfermedad de Crohn moderada o grave que no habían recibido previamente un anti-TNF.

En la semana 4 se alcanzó la remisión clínica en:

  • El 36 % de quienes recibieron la pauta de inducción de 160/80 mg.
  • El 12 % del grupo placebo.

El estudio demostró que adalimumab podía inducir la remisión en una proporción mayor de pacientes que placebo.

Sin embargo, también mostró que la mayoría de los participantes no alcanzó la remisión completa a la semana 4. Este dato ayuda a interpretar el medicamento con realismo: es eficaz para una parte de los pacientes, no una garantía universal.

Estudio GAIN

El ensayo GAIN evaluó adalimumab en personas con Crohn que habían perdido respuesta, presentaban síntomas a pesar del tratamiento o no toleraban infliximab.

En la semana 4 se alcanzó la remisión clínica aproximadamente en:

  • El 21 % del grupo tratado con adalimumab.
  • El 7 % del grupo placebo.

Esto respaldó la posibilidad de utilizar adalimumab después de una pérdida de respuesta o intolerancia a infliximab en determinados pacientes.

No obstante, cambiar de un anti-TNF a otro puede tener menos probabilidades de éxito cuando ha existido un fracaso primario verdadero por un mecanismo no relacionado con la concentración o los anticuerpos.

Estudio CHARM

El ensayo CHARM estudió el mantenimiento con adalimumab en pacientes que habían respondido inicialmente al tratamiento.

Entre los respondedores, la remisión clínica en la semana 26 fue:

  • 40 % con 40 mg cada dos semanas.
  • 47 % con 40 mg semanales.
  • 17 % con placebo.

En la semana 56 fue:

  • 36 % con 40 mg cada dos semanas.
  • 41 % con 40 mg semanales.
  • 12 % con placebo.

El tratamiento también se relacionó con una mayor respuesta mantenida, una mayor probabilidad de remisión sin corticoides y cierre de fístulas en una parte de los participantes.

¿Qué dice la evidencia sobre adalimumab en colitis ulcerosa?

Estudio ULTRA 1

El ensayo ULTRA 1 evaluó adalimumab como tratamiento de inducción en colitis ulcerosa moderada o grave.

En la semana 8 se alcanzó la remisión clínica aproximadamente en:

  • El 18,5 % de los pacientes tratados con la pauta autorizada de inducción.
  • El 9,2 % del grupo placebo.

La diferencia fue estadísticamente significativa, aunque la tasa absoluta de remisión fue moderada.

Estudio ULTRA 2

El ensayo ULTRA 2 evaluó tanto la inducción como el mantenimiento.

Las tasas globales de remisión clínica fueron:

MomentoAdalimumabPlacebo
Semana 816,5 %9,3 %
Semana 5217,3 %8,5 %

Adalimumab fue superior a placebo, pero las cifras muestran por qué no debe presentarse como un medicamento que produce remisión en la mayoría de las personas con colitis ulcerosa.

Los ensayos clínicos tienen criterios específicos y no reproducen exactamente la práctica real. Aun así, permiten comparar tratamientos y comprender la magnitud aproximada del efecto.

¿Cómo se administra adalimumab?

Adalimumab se administra mediante una inyección subcutánea.

Las zonas más utilizadas son:

  • Abdomen.
  • Parte anterior del muslo.

Se recomienda rotar las zonas de inyección y evitar:

  • Piel enrojecida.
  • Heridas.
  • Zonas infectadas.
  • Hematomas.
  • Cicatrices sensibles.
  • Áreas dolorosas.

Después de recibir formación y comprobar que la técnica es correcta, la mayoría de los pacientes puede autoadministrarse el medicamento.

El dispositivo puede ser:

  • Pluma precargada.
  • Jeringa precargada.

La forma exacta de conservación, el tiempo que puede permanecer fuera del frigorífico y la técnica de aplicación dependen de la marca y presentación. Debe revisarse siempre el prospecto del producto recibido, no uno genérico encontrado en internet.

Dosis de adalimumab en la enfermedad de Crohn

Según la ficha técnica de Humira de la AEMPS, la pauta inicial recomendada para adultos con Crohn moderado o grave es:

  • 80 mg en la semana 0.
  • 40 mg en la semana 2.

Cuando se considera necesaria una respuesta más rápida, puede utilizarse:

  • 160 mg en la semana 0.
  • 80 mg en la semana 2.

Después de la inducción, el mantenimiento habitual es:

  • 40 mg cada dos semanas.

En personas con pérdida o disminución de respuesta, el especialista puede valorar:

  • 40 mg cada semana.
  • 80 mg cada dos semanas.

Las dosis pediátricas se calculan según el peso y no deben extrapolarse de las pautas de adultos.

Dosis de adalimumab en la colitis ulcerosa

La pauta autorizada en adultos con colitis ulcerosa moderada o grave es:

  • 160 mg en la semana 0.
  • 80 mg en la semana 2.
  • 40 mg cada dos semanas como mantenimiento.

Cuando existe una disminución de la respuesta, el especialista puede valorar una intensificación a:

  • 40 mg cada semana.
  • 80 mg cada dos semanas.

Estas pautas son información regulatoria general. No deben utilizarse para comenzar, intensificar, espaciar o suspender el tratamiento sin indicación médica.

¿Cuánto tarda adalimumab en hacer efecto?

Algunas personas comienzan a percibir una mejoría durante las primeras semanas. Otras necesitan más tiempo y algunas no responden.

En colitis ulcerosa, la ficha técnica indica que la respuesta clínica suele alcanzarse dentro de las primeras dos a ocho semanas. En enfermedad de Crohn puede mantenerse el tratamiento hasta la semana 12 en algunos pacientes que todavía no han respondido en la semana 4, antes de reconsiderar cuidadosamente su continuidad.

El tiempo de respuesta puede depender de:

  • Intensidad de la inflamación.
  • Localización de la enfermedad.
  • Concentración del medicamento.
  • Albúmina.
  • Peso corporal.
  • Pérdida intestinal de proteínas.
  • Tratamientos concomitantes.
  • Presencia de anticuerpos.
  • Exposición previa a otros biológicos.
  • Existencia de fístulas.
  • Infecciones.
  • Estenosis.
  • Causas funcionales de los síntomas.

Mejorar la frecuencia de las deposiciones no demuestra por sí solo que la mucosa haya cicatrizado.

¿Qué pruebas se realizan antes de comenzar?

Antes de iniciar adalimumab debe revisarse la presencia de infecciones, contraindicaciones y factores de riesgo.

La evaluación puede incluir:

  • Tuberculosis activa o latente.
  • Hepatitis B.
  • Hepatitis C según el contexto.
  • VIH según protocolo y riesgo.
  • Hemograma.
  • Función hepática.
  • Función renal.
  • Estado de vacunación.
  • Infecciones actuales.
  • Antecedentes tumorales.
  • Insuficiencia cardiaca.
  • Enfermedades desmielinizantes.
  • Embarazo o planificación.
  • Cirugías previstas.
  • Abscesos.
  • Medicación concomitante.

La ficha técnica contraindica adalimumab en presencia de:

  • Tuberculosis activa.
  • Infecciones graves, como sepsis.
  • Determinadas infecciones oportunistas.
  • Insuficiencia cardiaca moderada o grave.
  • Hipersensibilidad al principio activo o a sus excipientes.

Adalimumab y tuberculosis

El TNF ayuda al organismo a contener la tuberculosis dentro de estructuras inmunitarias denominadas granulomas.

Al bloquear esta vía, una tuberculosis latente puede reactivarse.

Antes de comenzar el tratamiento se suele valorar:

  • Historia de tuberculosis.
  • Contactos de riesgo.
  • Países de residencia o viajes.
  • Prueba IGRA.
  • Prueba de tuberculina.
  • Radiografía de tórax.
  • Otras pruebas cuando existe sospecha.

Una prueba negativa no elimina completamente el riesgo, especialmente en personas que ya reciben corticoides o inmunosupresores.

Durante el tratamiento deben comunicarse síntomas como:

  • Tos persistente.
  • Fiebre.
  • Sudoración nocturna.
  • Pérdida de peso no intencionada.
  • Cansancio intenso.
  • Ganglios inflamados.

Adalimumab y hepatitis B

Los medicamentos anti-TNF pueden favorecer la reactivación del virus de la hepatitis B.

Por eso, antes de iniciar el tratamiento deben analizarse los marcadores adecuados.

Si existe una infección actual o pasada, puede ser necesario:

  • Valoración por hepatología.
  • Tratamiento antiviral preventivo.
  • Monitorización del ADN viral.
  • Controles periódicos de función hepática.

Vacunas antes y durante el tratamiento

Siempre que sea posible, conviene revisar y actualizar la vacunación antes de comenzar un tratamiento biológico.

Las vacunas inactivadas pueden administrarse generalmente durante el tratamiento, aunque la respuesta inmunitaria podría ser menor.

Entre ellas se encuentran:

  • Gripe.
  • Neumococo.
  • Hepatitis B.
  • COVID-19.
  • Virus del papiloma humano.
  • Herpes zóster con vacuna no viva.

Las vacunas vivas suelen evitarse durante una inmunosupresión clínicamente relevante.

La decisión debe adaptarse a:

  • Edad.
  • Tratamientos asociados.
  • Riesgo de exposición.
  • Historial vacunal.
  • País de residencia.
  • Viajes previstos.

Efectos secundarios frecuentes de adalimumab

Los efectos adversos más habituales incluyen:

  • Reacciones en la zona de inyección.
  • Enrojecimiento.
  • Picor.
  • Dolor local.
  • Hinchazón.
  • Infecciones respiratorias.
  • Nasofaringitis.
  • Sinusitis.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor musculoesquelético.
  • Molestias abdominales.
  • Náuseas.
  • Erupciones cutáneas.

En los ensayos controlados recogidos en la ficha técnica, aproximadamente el 12,9 % de los pacientes tratados con Humira presentó alguna reacción en el lugar de inyección, frente al 7,2 % de los grupos placebo o comparador.

La mayoría de estas reacciones no obligó a suspender el tratamiento.

Infecciones graves

El principal riesgo clínico del bloqueo del TNF es el aumento de susceptibilidad a determinadas infecciones.

Se han notificado:

  • Tuberculosis.
  • Neumonía.
  • Sepsis.
  • Pielonefritis.
  • Herpes zóster.
  • Infecciones fúngicas invasivas.
  • Listeriosis.
  • Infecciones oportunistas.
  • Reactivación de hepatitis B.

El riesgo no depende únicamente de adalimumab. También puede aumentar por:

  • Edad avanzada.
  • Corticoides.
  • Azatioprina o mercaptopurina.
  • Desnutrición.
  • Enfermedad muy activa.
  • Diabetes.
  • Patología pulmonar.
  • Hospitalización.
  • Cirugía.
  • Infecciones previas.

No debe administrarse el tratamiento con normalidad ante una infección importante sin consultar previamente con el equipo médico.

Efectos poco frecuentes pero relevantes

También se han descrito efectos menos frecuentes que requieren vigilancia:

  • Reacciones alérgicas graves.
  • Alteraciones de las células sanguíneas.
  • Lesión hepática.
  • Psoriasis paradójica.
  • Síndrome similar al lupus.
  • Alteraciones desmielinizantes.
  • Empeoramiento de insuficiencia cardiaca.
  • Determinados tumores.
  • Reacciones cutáneas graves.
  • Alteraciones neurológicas.

Esto no significa que adalimumab produzca necesariamente estos problemas. Significa que deben conocerse, vigilarse y contextualizarse.

¿Adalimumab causa cáncer?

Decir simplemente que “adalimumab causa cáncer” es una simplificación que no representa correctamente la evidencia.

Las personas con EII pueden presentar un riesgo oncológico modificado por:

  • Inflamación intestinal crónica.
  • Duración y extensión de la enfermedad.
  • Tabaquismo.
  • Edad.
  • Antecedentes personales.
  • Tratamientos acumulados.
  • Combinación de inmunosupresores.
  • Exposición a tiopurinas.
  • Vigilancia endoscópica.

La ficha técnica mantiene advertencias sobre linfomas y otros tumores porque se han notificado casos durante el tratamiento con anti-TNF.

Sin embargo, en las fases controladas de los ensayos pivotales recogidos por la AEMPS, la incidencia de tumores distintos del linfoma y del cáncer de piel no melanoma fue similar entre el grupo tratado con Humira y el grupo control durante el periodo evaluado.

El riesgo debe analizarse individualmente, especialmente cuando adalimumab se combina con azatioprina o mercaptopurina.

Señales por las que debes consultar

Conviene contactar con el equipo sanitario si aparecen:

  • Fiebre persistente.
  • Tos prolongada.
  • Dificultad respiratoria.
  • Sudoración nocturna.
  • Pérdida de peso inexplicada.
  • Heridas infectadas.
  • Dolor intenso al orinar.
  • Erupción extensa.
  • Hinchazón de cara o garganta.
  • Dificultad para tragar.
  • Debilidad o pérdida de sensibilidad.
  • Alteraciones visuales.
  • Color amarillo en piel u ojos.
  • Hematomas inusuales.
  • Sangrado sin explicación.
  • Empeoramiento importante del estado general.

Ante dificultad respiratoria, reacción alérgica grave o deterioro brusco debe buscarse atención urgente.

¿Adalimumab baja las defensas?

Adalimumab modifica una vía concreta del sistema inmunitario y puede aumentar la susceptibilidad a determinadas infecciones.

Pero decir que “destruye las defensas” no es correcto.

El sistema inmunitario no funciona como un interruptor que únicamente puede estar encendido o apagado. Está compuesto por múltiples células, señales y mecanismos.

Adalimumab bloquea principalmente la señalización del TNF. Esto puede ser beneficioso cuando esa vía participa en una inflamación excesiva, pero también puede dificultar el control de algunas infecciones.

Por eso se realizan cribados previos y seguimiento durante el tratamiento.

Anticuerpos contra adalimumab

Aunque adalimumab sea un anticuerpo completamente humano, el sistema inmunitario puede reconocerlo y producir anticuerpos contra el medicamento.

Este fenómeno se denomina inmunogenicidad.

Los anticuerpos pueden asociarse con:

  • Menor concentración de adalimumab.
  • Eliminación más rápida.
  • Respuesta parcial.
  • Pérdida secundaria de respuesta.
  • Reacciones de hipersensibilidad.
  • Necesidad de intensificación.
  • Cambio de tratamiento.

La ausencia de anticuerpos tampoco garantiza una respuesta adecuada.

¿Por qué puede dejar de funcionar?

Una persona puede responder inicialmente y empeorar meses o años después.

Las posibles explicaciones incluyen:

  • Concentración insuficiente.
  • Anticuerpos contra el medicamento.
  • Aclaramiento acelerado.
  • Albúmina baja.
  • Pérdida intestinal de proteínas.
  • Inflamación muy intensa.
  • Aumento importante de peso.
  • Infección intestinal.
  • Clostridioides difficile.
  • Citomegalovirus en determinados contextos.
  • Estenosis fibrótica.
  • Absceso.
  • Síndrome de intestino irritable asociado.
  • Malabsorción de ácidos biliares.
  • Síntomas sin inflamación activa.
  • Cambio del mecanismo inflamatorio predominante.

Antes de concluir que el medicamento ha fracasado, conviene comprobar si existe inflamación objetiva y cuál podría ser la causa del empeoramiento.

Niveles de adalimumab y monitorización farmacológica

En determinadas situaciones pueden medirse:

  • Concentración mínima de adalimumab.
  • Anticuerpos contra adalimumab.

Esta información resulta especialmente útil cuando existe:

  • Respuesta parcial.
  • Pérdida de respuesta.
  • Dudas sobre el cumplimiento.
  • Reacciones.
  • Necesidad de intensificar.
  • Decisión de cambiar de medicamento.

Nivel bajo sin anticuerpos

Puede indicar que el organismo elimina el medicamento demasiado rápido. El especialista puede valorar reducir el intervalo o aumentar la dosis.

Nivel bajo con anticuerpos

Puede indicar inmunogenicidad. Dependiendo del nivel de anticuerpos y de la situación clínica, puede valorarse intensificación, combinación, cambio a otro anti-TNF o cambio de mecanismo.

Nivel adecuado con inflamación activa

Puede indicar un fracaso mecanístico: existe suficiente medicamento, pero bloquear el TNF ya no controla la inflamación. En ese caso, cambiar a otro mecanismo puede tener más sentido que seguir aumentando la dosis.

Nivel adecuado sin inflamación objetiva

Los síntomas podrían deberse a otra causa, por lo que cambiar de biológico probablemente no solucionaría el problema.

No existe una concentración universal válida para todos los pacientes, objetivos y laboratorios.

Adalimumab combinado con azatioprina

La combinación de infliximab con azatioprina cuenta con evidencia clara en determinados pacientes. Con adalimumab, la situación es menos contundente.

El ensayo DIAMOND comparó adalimumab en monoterapia frente a adalimumab combinado con azatioprina en personas con enfermedad de Crohn.

En la semana 26 no se observaron diferencias significativas en la remisión clínica:

  • 71,8 % con adalimumab solo.
  • 68,1 % con la combinación.

La mejoría endoscópica en la semana 26 fue superior con la combinación, aunque esta ventaja no permite afirmar que todos los pacientes necesiten azatioprina.

La combinación puede aumentar la inmunosupresión acumulada y el riesgo de:

  • Infecciones.
  • Toxicidad hematológica.
  • Toxicidad hepática.
  • Determinados tumores.
  • Efectos propios de las tiopurinas.

La ficha técnica señala que en estudios de Crohn se observaron mayores incidencias de neoplasias y acontecimientos relacionados con infecciones graves al combinar Humira con azatioprina o mercaptopurina que con Humira en monoterapia.

La decisión debe valorar edad, sexo, antecedentes infecciosos, virus de Epstein-Barr, riesgo oncológico, inmunogenicidad y duración prevista.

Puedes consultar más información en esta guía sobre azatioprina en la EII.

Adalimumab o infliximab: diferencias principales

CaracterísticaAdalimumabInfliximab
Tipo de anticuerpoHumanoQuimérico
Vía clásicaSubcutáneaIntravenosa
AdministraciónHabitualmente en casaHospital o unidad de infusión
DosisPauta fija en adultosGeneralmente según peso
Frecuencia habitualCada dos semanasCada ocho semanas tras inducción
Reacciones principalesZona de inyecciónReacciones a la infusión
AnticuerposPueden aparecerPueden aparecer
Crohn fistulizantePuede utilizarseEvidencia especialmente sólida
Colitis aguda graveNo es el rescate habitualPuede utilizarse como rescate
MonitorizaciónPosiblePosible
Biosimilares

Que adalimumab sea completamente humano no significa que nunca produzca anticuerpos.

Que sea subcutáneo tampoco significa que sea siempre más seguro.

Infliximab puede ser preferible en determinadas situaciones graves, hospitalarias o fistulizantes. Adalimumab puede ser más cómodo para personas que priorizan la administración domiciliaria.

La decisión no debería basarse únicamente en la comodidad, sino en la probabilidad de eficacia, seguridad y necesidades clínicas.

Adalimumab durante el embarazo

La enfermedad inflamatoria intestinal activa durante el embarazo también puede representar un riesgo para la madre y el embarazo. Por eso, suspender un tratamiento eficaz por miedo no siempre es la opción más segura.

La guía ECCO sobre fertilidad, embarazo y lactancia analiza el uso de biológicos durante esta etapa.

La ficha técnica de Humira recoge aproximadamente 2.100 embarazos expuestos prospectivamente a adalimumab y no identifica un aumento de la tasa global de malformaciones.

Adalimumab puede atravesar la placenta, especialmente durante la segunda mitad del embarazo. Por ello, la planificación debe considerar:

  • Actividad de la EII.
  • Riesgo de recaída.
  • Momento de la última dosis.
  • Necesidad de continuidad.
  • Tratamientos asociados.
  • Plan de vacunación del recién nacido.

Los niños expuestos intraútero pueden necesitar retrasar determinadas vacunas vivas durante un periodo específico. La recomendación debe coordinarse entre digestivo, obstetricia y pediatría.

La lactancia se considera generalmente compatible debido a la escasa cantidad que pasa a la leche y a su muy baja absorción oral por el lactante.

No debe suspenderse adalimumab durante el embarazo o la lactancia sin una valoración médica individual.

Adalimumab y cirugía

La necesidad de cirugía no significa automáticamente que el tratamiento haya fracasado.

Una persona puede necesitar cirugía por:

  • Estenosis fibrosa.
  • Obstrucción.
  • Absceso.
  • Fístula compleja.
  • Perforación.
  • Displasia.
  • Cáncer.
  • Enfermedad resistente.

Adalimumab no puede eliminar una cicatriz fibrosa establecida. De hecho, la ficha técnica señala que la ausencia de respuesta en Crohn puede indicar la existencia de una estenosis fibrótica que requiera tratamiento quirúrgico.

La decisión de mantener o interrumpir temporalmente el medicamento alrededor de una cirugía depende de:

  • Tipo de intervención.
  • Riesgo de infección.
  • Actividad de la enfermedad.
  • Estado nutricional.
  • Corticoides concomitantes.
  • Momento de la última dosis.
  • Urgencia de la cirugía.

No debe suspenderse automáticamente sin coordinación entre cirugía y digestivo.

¿Se puede beber alcohol con adalimumab?

No existe una prohibición universal de alcohol aplicable a todas las personas que reciben adalimumab.

Sin embargo, debe valorarse:

  • Función hepática.
  • Azatioprina, metotrexato u otros tratamientos asociados.
  • Actividad de la EII.
  • Diarrea.
  • Deshidratación.
  • Estado nutricional.
  • Gastritis.
  • Alteraciones del sueño.
  • Tolerancia individual.

Aunque no exista una interacción directa grave demostrada en todos los casos, el alcohol puede empeorar diarrea, urgencia, reflujo, hidratación y calidad del sueño.

Preguntas frecuentes sobre adalimumab en la EII

¿Adalimumab cura la enfermedad de Crohn?

No. Puede controlar la inflamación, inducir la remisión y ayudar a mantenerla, pero no elimina definitivamente la predisposición a la enfermedad.

¿Adalimumab cura la colitis ulcerosa?

No. Puede inducir y mantener la remisión en una parte de los pacientes, pero la enfermedad continúa necesitando seguimiento.

¿Adalimumab engorda?

La ficha técnica recoge pequeños aumentos medios de peso durante los primeros meses y aumentos mayores en algunos estudios de extensión sin grupo control.

Esto no demuestra que adalimumab produzca grasa corporal directamente. El aumento puede relacionarse con:

  • Reducción de la inflamación.
  • Recuperación del apetito.
  • Mejor absorción.
  • Menor diarrea.
  • Recuperación de masa corporal.
  • Cambios en los corticoides.
  • Menor gasto energético inflamatorio.

¿Produce cansancio?

Puede aparecer cansancio, pero este síntoma también puede deberse a:

  • Inflamación activa.
  • Anemia.
  • Déficit de hierro.
  • Infección.
  • Malnutrición.
  • Déficit de vitamina B12.
  • Problemas de sueño.
  • Otros tratamientos.

¿Duele la inyección?

Puede producir escozor, dolor o enrojecimiento. La sensación depende de la formulación, el volumen, los excipientes, el dispositivo, la temperatura del medicamento y la técnica.

¿Puedo viajar con adalimumab?

Sí, pero debe planificarse:

  • Conservación.
  • Transporte refrigerado.
  • Documentación médica.
  • Material de inyección.
  • Paso por controles aeroportuarios.
  • Gestión de residuos.
  • Disponibilidad en el destino.

¿Puedo entrenar después de la inyección?

En general, no existe una prohibición universal. La actividad debe adaptarse al estado general, la reacción local y la actividad de la enfermedad.

¿Qué hago si olvido una dosis?

Debe revisarse el prospecto de la presentación y contactar con enfermería, farmacia hospitalaria o el especialista. No debe duplicarse la dosis para compensar sin indicación.

¿Qué hago si tengo fiebre?

La fiebre puede indicar una infección. Conviene contactar con el equipo sanitario antes de administrar la siguiente dosis cuando exista una infección relevante o un deterioro general.

¿Puedo suspenderlo si me encuentro bien?

No por cuenta propia. Encontrarse bien puede significar precisamente que el tratamiento está funcionando. La suspensión puede aumentar el riesgo de recaída y dificultar una futura reintroducción.

¿Puede dejar de funcionar?

Sí. Puede existir pérdida de respuesta por niveles bajos, anticuerpos, mayor eliminación del medicamento o cambio del mecanismo inflamatorio.

¿Humira es mejor que un biosimilar?

Los biosimilares autorizados deben demostrar ausencia de diferencias clínicamente relevantes frente al medicamento de referencia. El dispositivo o los excipientes pueden cambiar, pero no debe asumirse que sean tratamientos de peor calidad.

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Conclusión

El adalimumab en la EII es un medicamento biológico anti-TNF que puede utilizarse para inducir y mantener la remisión en determinadas personas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa moderada o grave.

Su administración subcutánea ofrece la ventaja de poder aplicarse en casa, pero requiere formación, cribado de infecciones y seguimiento.

Adalimumab puede:

  • Reducir la inflamación.
  • Mejorar los síntomas.
  • Favorecer la retirada de corticoides.
  • Mantener la remisión.
  • Reducir algunas hospitalizaciones y complicaciones.

Pero también tiene limitaciones:

  • No funciona en todas las personas.
  • Puede perder eficacia.
  • Puede producir anticuerpos.
  • Aumenta el riesgo de determinadas infecciones.
  • No elimina una estenosis fibrosa.
  • No drena un absceso.
  • No sustituye la cirugía cuando está indicada.
  • No cura definitivamente la EII.

Por tanto, la pregunta correcta no es si adalimumab es bueno o malo en términos absolutos. La pregunta es si su mecanismo, eficacia, forma de administración y perfil de seguridad encajan con la situación concreta de cada paciente.

Comprender el tratamiento es importante, pero también lo es adaptar la alimentación, la hidratación, el descanso y los hábitos al momento de la enfermedad. Si necesitas ordenar estos aspectos dentro de tu situación particular, puedes solicitar una valoración personalizada para EII, siempre como complemento y nunca como sustitución del seguimiento médico.


Evidencia científica y enlaces funcionales

Información regulatoria

  1. AEMPS. Ficha técnica de Humira — adalimumab
  2. AEMPS. Prospecto de Humira — adalimumab
  3. Agencia Europea de Medicamentos. Humira
  4. Agencia Europea de Medicamentos. Amgevita, biosimilar de adalimumab
  5. Agencia Europea de Medicamentos. Idacio, biosimilar de adalimumab

Guías clínicas

  1. Gordon H, et al. ECCO Guidelines on Therapeutics in Crohn’s Disease: Medical Treatment. 2024
  2. Raine T, et al. ECCO Guidelines on Therapeutics in Ulcerative Colitis: Medical Treatment. 2022
  3. Scott FI, et al. AGA Living Clinical Practice Guideline on the Pharmacological Management of Moderate-to-Severe Crohn’s Disease
  4. Singh S, et al. AGA Living Clinical Practice Guideline on Pharmacological Management of Moderate-to-Severe Ulcerative Colitis
  5. Torres J, et al. ECCO Guidelines on Sexuality, Fertility, Pregnancy and Lactation

Ensayos en enfermedad de Crohn

  1. Hanauer SB, et al. CLASSIC I: adalimumab para la inducción de la remisión en Crohn
  2. Sandborn WJ, et al. GAIN: adalimumab tras pérdida de respuesta o intolerancia a infliximab
  3. Colombel JF, et al. CHARM: mantenimiento de la remisión con adalimumab en Crohn
  4. Panaccione R, et al. Mantenimiento de la remisión hasta cuatro años: CHARM y ADHERE

Ensayos en colitis ulcerosa

  1. Reinisch W, et al. ULTRA 1: inducción con adalimumab en colitis ulcerosa
  2. Sandborn WJ, et al. ULTRA 2: inducción y mantenimiento con adalimumab
  3. Colombel JF, et al. ULTRA 1, 2 y 3: resultados de mantenimiento a largo plazo
  4. Sands BE, et al. VARSITY: vedolizumab frente a adalimumab en colitis ulcerosa

Tratamiento combinado

  1. Matsumoto T, et al. DIAMOND: adalimumab solo frente a adalimumab con azatioprina
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