Actualizado el 14 de septiembre de 2026. Autor: Juan Antonio Fernández Pérez.
Al hablar de ayuno intermitente y enfermedad inflamatoria intestinal, la respuesta más honesta es que los protocolos habituales de 12/12, 14/10 o 16/8 no están demostrados como tratamiento de la enfermedad de Crohn ni de la colitis ulcerosa. Un ensayo publicado en 2026 obtuvo resultados prometedores con una dieta específica que imita el ayuno en adultos con Crohn leve o moderado, pero esa intervención no equivale a saltarse el desayuno o hacer 16/8 por cuenta propia.
Una persona estable puede tolerar una ventana nocturna moderada. Sin embargo, la decisión depende de la actividad de la EII, el peso, el estado nutricional, la hidratación, la medicación, los síntomas, las cirugías previas, una posible ostomía y las necesidades energéticas. Durante un brote, con pérdida de peso o riesgo de deshidratación, restringir voluntariamente el horario de comida puede ser contraproducente.

¿Se puede hacer ayuno intermitente con Crohn o colitis ulcerosa?
Sí, algunas personas con EII estable pueden pasar un periodo moderado sin comer y mantener una ingesta suficiente, pero hoy no se puede recomendar el ayuno intermitente convencional como tratamiento de Crohn o colitis ulcerosa. Si existe actividad moderada o grave, bajo peso, diarrea intensa, deshidratación, necesidades nutricionales elevadas o una ileostomía de alto débito, el riesgo cambia. La pauta también debe respetar la medicación y revisarse con el equipo de EII.
Idea principal: tolerar una ventana de ayuno no significa necesitarla. Menos deposiciones durante unas horas tampoco demuestra que haya menos inflamación.
¿Qué es realmente el ayuno intermitente?
El término reúne estrategias diferentes. En la alimentación restringida en el tiempo se come dentro de una ventana diaria: 12 horas de comida y 12 sin calorías (12/12), 10 y 14 (14/10), u 8 y 16 (16/8). El 5:2 restringe mucho la energía dos días por semana; el ayuno en días alternos intercala jornadas de mayor y menor ingesta; y los ayunos prolongados duran 24 horas o más.
La dieta que imita el ayuno o FMD es otra intervención: permite alimentos formulados, aporta pocas calorías durante varios días y suele aplicarse en ciclos. Por tanto, sus resultados no prueban que el ayuno con agua, el 16/8 o el ayuno de Ramadán produzcan el mismo efecto. Tampoco debe confundirse una ventana horaria con la crononutrición en la EII, que estudia además regularidad y momento circadiano de las comidas.
Ayuno intermitente y enfermedad inflamatoria intestinal: qué sabemos
Evidencia en humanos
La evidencia humana ha avanzado, aunque continúa siendo limitada y heterogénea. Las revisiones de 2023 y 2024 encontraban sobre todo estudios animales y observaciones durante Ramadán. Después se publicaron un pequeño ensayo en colitis ulcerosa y un ensayo aleatorizado más amplio en Crohn. Ambos probaron dietas hipocalóricas que imitan el ayuno, no ventanas cotidianas 12/12 o 16/8.
Evidencia en enfermedad de Crohn
En 2026, un ensayo abierto y aleatorizado incluyó a 97 adultos con Crohn leve o moderado. Sesenta y cinco realizaron tres ciclos mensuales de una dieta vegetal formulada de cinco días —1.090 kcal el primer día y 725 kcal los cuatro siguientes— y 32 continuaron su dieta habitual. Tras el tercer ciclo hubo respuesta clínica en el 69,2 % frente al 43,8 %, remisión clínica en el 64,6 % frente al 37,5 % y un cambio de calprotectina fecal del −22 % frente al +8 %.
Es un resultado prometedor como intervención adyuvante, no una autorización para dejar la medicación ni copiar el protocolo en casa. El ensayo fue abierto, comparó una caja comercial de comidas con la dieta habitual, duró tres meses y estudió solo Crohn leve o moderado. A los tres meses de finalizar los ciclos ya no hubo diferencias significativas entre grupos en respuesta o remisión clínica. Además, no establece que 16/8 funcione, y uno de los autores declaró participación en la empresa y patentes relacionadas con la FMD. Fatiga y cefalea fueron frecuentes, aunque no se comunicaron efectos graves atribuibles al protocolo.
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Evidencia en colitis ulcerosa
Un ensayo piloto de 2025 estudió a 32 adultos con colitis activa que iniciaban terapia avanzada. El grupo experimental añadió dos ciclos de cinco días de una dieta vegetal hipocalórica. El estudio terminó antes de alcanzar los 60 participantes previstos. En el análisis principal, respondió el 57 % del grupo dietético y el 35 % del control, pero la diferencia no fue estadísticamente significativa (p = 0,11). Hubo señales favorables en resultados secundarios, como el cambio continuo del índice clínico y la retirada de corticoides, mientras que PCR y calprotectina no demostraron una diferencia concluyente. Es una señal para investigar, no prueba de eficacia.
Estudios de ayuno de Ramadán
En un estudio prospectivo de 2022 participaron 80 personas que ya pensaban ayunar durante Ramadán: 60 con colitis ulcerosa y 20 con Crohn. No hubo asignación aleatoria ni grupo equivalente que no ayunara. Tras un ayuno diario de 14–15 horas sin comida ni líquidos, la PCR y la calprotectina fecal no cambiaron de forma significativa. El índice parcial de Mayo empeoró en colitis, mientras que el índice de Harvey-Bradshaw no cambió significativamente en Crohn; dos personas con colitis interrumpieron el ayuno por deterioro.
Estos datos no demuestran que Ramadán cause un brote en todas las personas ni que el ayuno sea seguro para cualquiera. Además, Ramadán no equivale a 16/8: durante las horas diurnas también se restringen líquidos y cambian el sueño, la actividad y el horario nocturno de las comidas.
Estudios animales
En ratones con colitis inducida, algunos protocolos de FMD o restricción temporal han reducido lesión, inflamación y alteraciones microbianas. Otros modelos y duraciones han mostrado efectos desfavorables. Un ratón con colitis química no reproduce la diversidad del Crohn o la colitis humana, su medicación ni el riesgo de desnutrición. Estos experimentos permiten formular hipótesis, pero no fijar una pauta clínica.
Qué todavía no sabemos
No conocemos una duración óptima de ayuno para la EII, la eficacia del 12/12 frente al 16/8, la seguridad a largo plazo en distintos fenotipos, ni si una posible respuesta se mantiene. Faltan ensayos con objetivos endoscópicos robustos, comparación activa, más participantes, periodos largos y análisis específicos de personas con estenosis, resecciones, ostomías, bajo peso o enfermedad grave.
¿El ayuno reduce la inflamación intestinal?
No está demostrado que el ayuno intermitente convencional de 12/12, 14/10 o 16/8 reduzca la inflamación de Crohn o colitis. La excepción emergente es la FMD estudiada en Crohn leve o moderado, que redujo calprotectina a corto plazo en un ensayo. Ese resultado pertenece a una intervención concreta y todavía necesita confirmación independiente y seguimiento.
Una citoquina o la PCR reflejan fenómenos distintos de la calprotectina fecal; ninguna equivale por sí sola a curación mucosa. A su vez, menos dolor o menos deposiciones no garantizan remisión endoscópica. Para valorar actividad hay que integrar síntomas, analítica, biomarcadores y, cuando corresponde, imagen o endoscopia. Si sospechas actividad, consulta la guía sobre qué hacer ante un brote de EII.
Ayuno, autofagia y Crohn
La autofagia es un sistema celular continuo de reciclaje y control de calidad. El ayuno puede modular vías relacionadas con nutrientes y autofagia, sobre todo en modelos animales. Un análisis humano de 2025 detectó cambios en células mononucleares de la sangre tras seis meses de una pauta combinada de restricción energética y temporal; no midió reparación del intestino en personas con EII.
Por ello, no existe un reloj clínico universal que permita afirmar que “a las 16 horas empieza la autofagia” ni que esa supuesta activación cure la mucosa. Mecanismo plausible no equivale a beneficio clínico demostrado.
Ayuno y complejo motor migratorio
El complejo motor migratorio es un patrón cíclico de contracciones del estómago y el intestino delgado que aparece entre comidas y se interrumpe al comer. Ayuda al movimiento del contenido durante el periodo interdigestivo. Sin embargo, decir que “barre bacterias”, previene el SIBO o controla la EII simplifica demasiado su función. Tener más tiempo interdigestivo no ha demostrado inducir remisión de Crohn o colitis.
Ayuno y microbiota intestinal
El horario de las comidas puede influir en ritmos microbianos, diversidad y metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta. No obstante, los estudios humanos son heterogéneos y suelen realizarse en personas sin EII. Además, “aumentar una bacteria beneficiosa” no basta para concluir que la inflamación ha mejorado. La microbiota responde también a la calidad y cantidad de alimentos, fármacos, sueño, actividad y enfermedad. Modificarla no equivale automáticamente a tratar Crohn o colitis.
Ayuno intermitente durante la remisión
Una persona estable, con peso adecuado, buena ingesta, hidratación suficiente y sin déficits relevantes puede tolerar una pausa nocturna moderada. Puede resultarle cómoda por rutina o porque reduce comidas tardías. Sin embargo, tolerarlo no significa necesitarlo ni obtener protección frente a futuros brotes. Si se prueba, conviene vigilar peso, energía, síntomas y capacidad para cubrir nutrientes.
Ayuno durante un brote de Crohn o colitis
Durante actividad moderada o grave suelen aumentar las pérdidas y disminuir el apetito. Diarrea, sangre, fiebre, dolor, malabsorción, vómitos y corticoides pueden cambiar las necesidades. En ese contexto, la prioridad habitual es mantener suficiente energía, proteína, líquidos y electrolitos, no prolongar voluntariamente el tiempo sin comer.
Un brote leve también requiere individualización. Si comer agrava temporalmente la urgencia, distribuir tomas más pequeñas puede ser diferente y más útil que comprimir toda la comida en pocas horas. Un ayuno indicado para una prueba, cirugía u hospitalización es otra situación y debe seguir la pauta clínica.
Ayuno y pérdida de peso en EII
También hay personas con EII, sobrepeso u obesidad que desean perder grasa. Una ventana horaria puede servir para ordenar la ingesta o reducir calorías si resulta sostenible, pero no trata la inflamación por ese motivo ni ha demostrado ser superior a otras estrategias bien planteadas. Antes de restringir, conviene confirmar estabilidad clínica y proteger masa muscular y calidad dietética.
¿Y si tengo bajo peso?
Con bajo peso, pérdida involuntaria, inapetencia o desnutrición, una ventana corta dificulta alcanzar calorías, proteína y micronutrientes. La EII activa ya puede elevar necesidades y aumentar pérdidas. En ese caso suelen ser más útiles las tomas tolerables y frecuentes, el apoyo nutricional y una valoración profesional. Puedes ampliar información sobre suplementos nutricionales en EII.
Ayuno y masa muscular
El ayuno no destruye músculo automáticamente, pero tampoco mejora por sí solo la recomposición corporal. Importan la energía total, la proteína diaria, su distribución, el estímulo del entrenamiento y la recuperación. Cuanto más estrecha sea la ventana, menos oportunidades puede haber para repartir proteína y tolerar comidas suficientes. Si tu objetivo es recuperarte, revisa cómo ganar peso y masa muscular con EII.
¿Cuántas horas puede ayunar una persona con Crohn?
No existe una cifra clínica universal específica para Crohn. Doce horas nocturnas suelen parecerse más a una pausa cotidiana; 14 o 16 horas imponen una ventana progresivamente menor, y 24 horas o más elevan la dificultad para cubrir necesidades. La duración razonable es la que no compromete hidratación, medicación, peso, energía, proteína ni tolerancia. “Dieciséis horas” no es un umbral terapéutico.
¿Es mejor 12/12 que 16/8?
No hay pruebas de que 16/8 controle mejor la inflamación de la EII que 12/12. Si una persona estable quiere probar una pauta, 12/12 es menos restrictiva y permite observar tolerancia sin asumir que hay que progresar. La mejor ventana es la que permite comer e hidratarse suficiente, respetar la medicación, mantener el peso y encajar en la vida diaria. No existe obligación de ampliarla.
¿Es bueno dejar “descansar” al intestino?
El tubo digestivo no necesita descansar en el sentido popular para repararse. Al no comer puede disminuir la respuesta postprandial y algunas personas perciben menos urgencia o distensión. Eso describe síntomas, no curación. La nutrición enteral exclusiva empleada en contextos concretos de Crohn aporta todos los nutrientes; tampoco es ayuno. Del mismo modo, el reposo intestinal hospitalario responde a indicaciones específicas y no equivale a saltarse comidas en casa.
Ayuno, diarrea y estreñimiento
Al entrar menos alimento, puede haber temporalmente menos deposiciones. Sin embargo, la inflamación puede continuar activa. Además, concentrar comidas grandes en una ventana corta puede aumentar urgencia en algunas personas. En cambio, comer menos volumen total, beber poco o reducir fibra y actividad puede empeorar el estreñimiento. La respuesta de los síntomas depende tanto del horario como de lo que se come y de la actividad de la enfermedad.
Ayuno e hidratación
Ayunar de alimentos no exige restringir líquidos. Los ayunos secos pueden ser especialmente arriesgados con diarrea, calor, ejercicio, resección intestinal o ileostomía. A veces no basta con agua: las pérdidas importantes incluyen sodio y otros electrolitos, y la estrategia debe individualizarse. Señales como sed intensa, mareo, debilidad, orina escasa u oscura requieren interrumpir el experimento y valorar atención sanitaria. Consulta esta guía de hidratación con colostomía o ileostomía.
Ayuno con ileostomía o colostomía
Una ostomía no prohíbe automáticamente cualquier pausa nocturna, pero cambia el análisis. Una ileostomía —sobre todo de alto débito o tras resecciones— puede perder mucho líquido y sodio. Aunque no se coma, el estoma puede seguir produciendo secreciones; el ayuno no garantiza “pararlo”. En una colostomía el riesgo suele ser distinto, pero importan el patrón de salida, la adaptación, la medicación y las enfermedades asociadas. No pruebes ayunos prolongados o secos sin el equipo de estomaterapia o EII.
Ayuno y medicación para Crohn o colitis
No existe una regla única. Las formulaciones de mesalazina pueden tener instrucciones distintas; azatioprina, mercaptopurina o metotrexato requieren pautas concretas y controles; los biológicos siguen su calendario; y los inhibidores JAK u otros fármacos orales deben tomarse según su ficha y prescripción. Algunas medicaciones admiten comida y otras indican una relación específica con ella. Nunca retrases, concentres ni omitas una dosis para proteger la ventana de ayuno. Revisa el prospecto y la pauta con farmacia o tu equipo. Aquí tienes una guía general de medicamentos para la EII.
Ayuno y corticoides
Prednisona o prednisolona pueden producir molestias digestivas y con frecuencia se pautan por la mañana y con comida. No cambies el horario, la dosis ni el descenso para poder ayunar. Además, un ciclo de corticoides suele indicar actividad reciente y puede modificar apetito, glucosa, sueño y músculo. La prioridad es seguir la prescripción y cubrir las necesidades. Amplía información en corticoides y EII.
Ayuno y entrenamiento
Se puede entrenar en ayunas si la persona está estable y lo tolera, pero no es necesario para perder grasa. Rendimiento, hidratación y recuperación pueden empeorar si la sesión es intensa o la ingesta queda demasiado lejos. Con EII activa, anemia, fatiga, bajo peso o pérdidas por el estoma, el margen es menor. Prioriza proteína, energía y líquidos alrededor del entrenamiento y adapta la carga; consulta los principios del entrenamiento de fuerza en EII.
¿Quién debería evitar o replantearse el ayuno?
Conviene evitarlo o revisarlo clínicamente ante bajo peso, pérdida involuntaria, desnutrición, brote moderado o grave, diarrea intensa, vómitos, fiebre, deshidratación, ileostomía de alto débito, embarazo o lactancia, trastorno de la conducta alimentaria actual o previo, infancia o adolescencia, necesidades nutricionales elevadas, diabetes tratada con fármacos capaces de causar hipoglucemia y otras medicaciones incompatibles con la pauta. Esta lista orienta; no sustituye una valoración individual.
Ayuno intermitente según la situación
| Situación | ¿Tiene sentido plantearlo? | Principal consideración |
|---|---|---|
| Crohn estable | Podría valorarse una ventana moderada | Ingesta, peso, medicación y ausencia de déficits |
| Colitis estable | Podría valorarse si se tolera | No está demostrado que prevenga brotes |
| Brote leve | Requiere individualización | Urgencia, ingesta, hidratación y evolución |
| Brote moderado o grave | En general, no es prioritario | Energía, proteína, líquidos, electrolitos y tratamiento |
| Bajo peso o pérdida involuntaria | Suele ser mala idea | Dificulta recuperar calorías y músculo |
| Sobrepeso con EII estable | Puede ser una herramienta opcional | Control de peso, no tratamiento de la EII |
| Diarrea activa | Precaución | Menos deposiciones no significa menos inflamación |
| Ileostomía | Solo tras valorar débito y riesgo | Agua, sodio, resecciones y adaptación intestinal |
| Entrenamiento de fuerza | Posible si hay estabilidad | Rendimiento, hidratación, proteína y recuperación |
| Uso de corticoides | No adaptar el fármaco al ayuno | Horario, comida, actividad clínica y efectos adversos |
Si tengo EII estable y quiero probar una ventana de alimentación
- Confirma el contexto. No empieces durante un brote, una pérdida de peso o un episodio de deshidratación.
- Empieza por la opción menos restrictiva. Una pausa nocturna de unas 12 horas permite valorar comodidad y tolerancia; no es obligatorio llegar a 16.
- No comprimas en exceso. Mantén suficientes comidas para alcanzar energía, proteína y micronutrientes sin provocar malestar por grandes volúmenes.
- Mantén líquidos y electrolitos. Adapta la reposición a diarrea, calor, ejercicio, resecciones u ostomía.
- Respeta cada medicamento. La prescripción tiene prioridad sobre la ventana.
- Observa datos útiles. Peso semanal, energía, tolerancia, número de deposiciones, dolor y capacidad de entrenar; los síntomas no reemplazan los controles de actividad.
- Detente si empeoras. Pérdida de peso, mareo, debilidad, aumento persistente de diarrea, sangre, fiebre o dolor requieren abandonar la prueba y consultar.
Si no sabes si estás estable o existen déficits, una valoración individual de la EII es más útil que elegir una ventana por tendencia.
Ayuno intermitente y enfermedad inflamatoria intestinal: conclusión
En esta guía sobre ayuno intermitente y enfermedad inflamatoria intestinal, la conclusión es clara: todavía no hablamos de una estrategia terapéutica estándar. Los horarios 12/12, 14/10 y 16/8 no han demostrado controlar la inflamación de Crohn o colitis. En cambio, un ensayo de 2026 ofrece evidencia prometedora para una dieta formulada que imita el ayuno como complemento en Crohn leve o moderado; sus resultados no se pueden trasladar a cualquier tipo de ayuno y necesitan confirmación y seguimiento.
Algunas personas en remisión, bien nutridas e hidratadas, pueden tolerar una ventana nocturna moderada. No existe una duración óptima específica para la EII. Durante enfermedad activa, bajo peso, deshidratación o pérdidas elevadas por una ileostomía, restringir el horario puede ser contraproducente. Cubrir energía, proteína, líquidos y electrolitos, y respetar la medicación, sigue siendo prioritario.
Preguntas frecuentes sobre ayuno intermitente y EII
¿Puedo hacer ayuno intermitente si tengo Crohn?
Algunas personas con Crohn estable, peso adecuado y buena hidratación pueden tolerar una ventana moderada. Sin embargo, el 16/8 no está demostrado como tratamiento. Un ensayo de 2026 encontró beneficio con una dieta formulada de cinco días al mes en Crohn leve o moderado, pero no equivale al ayuno cotidiano ni debe copiarse sin supervisión. Con brote, pérdida de peso, estenosis sintomática o deshidratación, consulta antes.
¿Puedo ayunar si tengo colitis ulcerosa?
Puede ser tolerable durante estabilidad, pero no hay evidencia suficiente para recomendarlo como terapia. Un ensayo piloto de FMD en colitis activa no alcanzó una diferencia significativa en su objetivo principal, y un estudio observacional de Ramadán registró empeoramiento del índice clínico parcial de Mayo sin una mejora significativa de PCR o calprotectina. La actividad, la diarrea, el sangrado, el peso y la medicación deben guiar la decisión.
¿El ayuno reduce la inflamación intestinal?
Para los protocolos habituales 12/12, 14/10 o 16/8, no está demostrado en personas con EII. La FMD redujo la calprotectina a corto plazo en un ensayo de Crohn leve o moderado, pero es una intervención hipocalórica y formulada diferente. Cambios en citoquinas, PCR, síntomas o microbiota tampoco prueban por sí solos una mejoría endoscópica.
¿El ayuno baja la calprotectina?
No se puede garantizar. En el ensayo de FMD de 2026, el cambio medio de calprotectina fue favorable frente al control. En el estudio de Ramadán de 2022 no hubo un cambio significativo, y el pequeño ensayo de colitis de 2025 tampoco demostró una diferencia concluyente. La respuesta depende del protocolo y la población; nunca uses menos deposiciones como sustituto de una medición indicada.
¿Puede el ayuno provocar un brote?
No está probado que una ventana moderada provoque por sí sola un brote en todas las personas. No obstante, puede empeorar hidratación, aporte nutricional o tolerancia, y esos problemas importan especialmente durante actividad. Si aumentan diarrea, sangre, dolor, fiebre, debilidad o pérdida de peso, suspende la prueba y contacta con tu equipo. No retrases una evaluación pensando que los síntomas son “adaptación”.
¿Cuántas horas puedo ayunar?
No existe un número universal para Crohn o colitis. Una pausa nocturna cercana a 12 horas es menos restrictiva que 14/10 o 16/8. Cuanto menor sea la ventana de comida, más difícil puede ser cubrir calorías, proteína, líquidos y medicación. Los ayunos de 24 horas o más no deberían convertirse en una recomendación doméstica para EII.
¿Es mejor 12/12 o 16/8?
No hay evidencia de que 16/8 controle mejor la EII. Si una persona estable desea probar, 12/12 suele preservar más oportunidades para comer e hidratarse. La pauta no necesita hacerse más larga para “activar” un beneficio. El mejor horario es el que mantiene nutrición, peso, tratamiento y calidad de vida; también es válido no ayunar.
¿Puedo ayunar durante un brote?
Durante un brote moderado o grave, generalmente no conviene restringir voluntariamente la ingesta: pueden coexistir pérdidas, fiebre, anemia, malabsorción, deshidratación y mayores necesidades. En un brote leve, el equipo puede recomendar comidas pequeñas u otros ajustes, que no equivalen a ayunar. Si un procedimiento médico exige ayuno, sigue únicamente las instrucciones del centro.
¿Puedo tomar medicación estando en ayunas?
Depende del fármaco y de su formulación. Algunos se toman con comida, otros con o sin ella y otros siguen horarios específicos. No muevas mesalazina, inmunomoduladores, corticoides, inhibidores JAK ni otros tratamientos para mantener una ventana. Consulta el prospecto y confirma la pauta con farmacia, gastroenterología o enfermería de EII.
¿Puedo entrenar en ayunas con Crohn?
Si estás estable, bien hidratado y cubres energía y proteína, quizá lo toleres; no ofrece por sí mismo una pérdida de grasa superior a largo plazo. Evítalo si hay brote, anemia, mareo, pérdida de peso o débito elevado del estoma. Para fuerza o sesiones intensas, rendir y recuperarse suele importar más que mantener el ayuno.
¿Puedo hacer ayuno con una ileostomía?
No es una prohibición automática, pero requiere mucha más cautela. Una ileostomía, especialmente de alto débito, puede perder agua y sodio incluso sin comer. Un ayuno seco o prolongado aumenta el riesgo. Valora el débito, las resecciones, la medicación y tu plan de rehidratación con el equipo de estomaterapia o EII antes de probar cambios.
¿La autofagia repara el intestino?
La autofagia participa en el mantenimiento celular y el ayuno puede modularla, sobre todo en experimentos animales. Sin embargo, no existe un umbral universal de 16 horas ni una prueba clínica de que activarla mediante ayuno cotidiano repare la mucosa de Crohn o colitis. Una explicación molecular interesante no sustituye resultados clínicos, biomarcadores ni evaluación endoscópica.
Fuentes científicas
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Aviso: contenido divulgativo; no sustituye el diagnóstico, la prescripción ni el seguimiento por gastroenterología, nutrición clínica o enfermería de EII.
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