
Hidratación en colostomía e ileostomía: agua, sodio y alto débito
La hidratación en colostomía e ileostomía no puede reducirse a la recomendación genérica de beber dos litros de agua al día. Esa pauta puede ser razonable para algunas personas, insuficiente para otras y, en determinadas ileostomías de alto débito, incluso empeorar las pérdidas.
Pensemos en una situación frecuente. Una persona con ileostomía nota sed, dolor de cabeza y una orina cada vez más oscura. Como cree que está deshidratada, comienza a beber grandes cantidades de agua. Sin embargo, la bolsa se llena todavía más, la salida se vuelve líquida y la sed no desaparece.
El problema no es que el agua sea perjudicial. El problema es que beber no garantiza que el intestino pueda absorber y retener ese líquido.
El colon participa de manera importante en la recuperación de agua y electrolitos. Por eso, una persona con una colostomía formada, en la que permanece funcionando una parte relevante del colon, no suele necesitar la misma estrategia que alguien con una ileostomía, intestino corto o pérdidas superiores a un litro y medio al día.
También hay que diferenciar entre una ileostomía estable y una ileostomía de alto débito. No toda persona con ileostomía necesita restringir el agua, utilizar permanentemente soluciones muy saladas o tomar electrolitos durante todo el día.
La estrategia correcta depende de:
- El tipo y la localización de la ostomía.
- La cantidad y consistencia de la salida.
- La longitud de intestino funcional.
- La temperatura ambiental.
- El ejercicio y la sudoración.
- La función renal.
- La alimentación.
- La medicación.
- El tiempo transcurrido desde la cirugía.
Respuesta rápida: en una colostomía estable, la hidratación suele parecerse a la de la población general. En una ileostomía se pierden más agua y sodio, por lo que deben vigilarse la bolsa, la orina y la ingesta de sal. Cuando existe un alto débito, beber más agua sola puede aumentar las pérdidas; en esos casos puede ser necesario sustituir parte de las bebidas habituales por una solución oral rica en sodio prescrita por el equipo sanitario.
Colostomía e ileostomía no se hidratan igual
La principal diferencia se encuentra en la parte del intestino que permanece activa.
Qué ocurre en una colostomía
Una colostomía se forma llevando una parte del colon hasta la pared abdominal. Por tanto, una porción mayor o menor del intestino grueso continúa participando en la absorción del agua y los electrolitos.
Cuando la colostomía es distal, como una colostomía sigmoidea o descendente, el contenido suele llegar más formado. En cambio, una colostomía transversa o ascendente puede producir una salida más pastosa o líquida porque queda menos colon disponible para recuperar el agua.
Esto significa que no todas las colostomías funcionan igual.
En una colostomía estable, con heces formadas o pastosas y sin diarrea, la hidratación suele aproximarse bastante a la convencional. Para muchas personas puede ser suficiente una ingesta total de líquidos cercana a 1,5–2 litros diarios, ajustada al peso, el calor, el ejercicio, la alimentación y el color y volumen de la orina.
Dentro de esa ingesta pueden incluirse:
- Agua.
- Leche o bebidas vegetales.
- Caldos.
- Café moderado.
- Té o infusiones.
- Sopas.
- Otras bebidas toleradas.
Sin embargo, si aparece diarrea, aumenta el volumen de la bolsa o existe una sudoración intensa, también aumentarán las pérdidas de agua y sodio.
Qué ocurre en una ileostomía
En una ileostomía, el contenido intestinal sale por el íleon antes de atravesar el colon. Esto reduce la capacidad global para recuperar agua y electrolitos.
El intestino delgado puede adaptarse con el tiempo. Durante los meses posteriores a la cirugía suele mejorar parcialmente su capacidad de absorción y, en muchas personas, el débito disminuye y se espesa progresivamente.
Aun así, el riesgo de deshidratación continúa siendo superior al de una persona con el colon funcionando normalmente.
La pérdida no se limita al agua. El contenido de una ileostomía arrastra una cantidad relevante de sodio. Cuando la salida aumenta, también puede afectar al magnesio y, según el contexto, al potasio, al bicarbonato y a la función renal.
El riesgo es mayor cuando:
- La ileostomía es reciente.
- La salida es muy acuosa.
- Existe intestino corto.
- Se ha extirpado una longitud importante de íleon.
- Se produce una infección digestiva.
- Existe enfermedad de Crohn activa.
- Hace mucho calor.
- Se entrena intensamente.
- Aparecen vómitos.
- Se bebe mucho líquido con poco sodio.
- Se consumen grandes cantidades de bebidas azucaradas o productos osmóticos.
Diferencias entre colostomía, ileostomía estable y alto débito
| Característica | Colostomía estable | Ileostomía estable | Ileostomía de alto débito |
|---|---|---|---|
| Colon funcional | Parcialmente activo | Excluido | Excluido |
| Consistencia habitual | Formada o pastosa | Similar a papilla o pasta | Muy líquida o acuosa |
| Riesgo de deshidratación | Generalmente menor | Moderado | Elevado |
| Electrolito prioritario | Depende de las pérdidas | Sodio | Sodio y posible magnesio |
| Agua sola | Habitualmente adecuada | Puede formar parte del total | Puede aumentar las pérdidas si se abusa |
| Solución oral específica | Normalmente innecesaria | Situaciones concretas | Frecuentemente indicada |
| Seguimiento del débito | Según síntomas | Recomendable | Necesario |
Esta comparación es orientativa. Una colostomía puede presentar un alto débito por una infección, una enfermedad intestinal activa o una localización proximal. Del mismo modo, una ileostomía estable puede funcionar durante años sin necesidad de utilizar diariamente una solución de rehidratación.
¿Cuánto líquido hay que beber con una ostomía?
No existe una cantidad universal válida para todas las personas.
La recomendación debe adaptarse a:
- Peso y composición corporal.
- Alimentación.
- Temperatura y humedad.
- Actividad física.
- Sudoración.
- Fiebre.
- Vómitos.
- Volumen de la bolsa.
- Longitud del intestino.
- Función renal.
- Enfermedades cardiacas.
- Medicación.
- Momento posterior a la cirugía.
Dos personas pueden beber dos litros diarios y terminar el día en situaciones completamente diferentes. Una puede producir una orina clara, mantener el peso y tener una salida estable. La otra puede vaciar dos litros por la bolsa, apenas orinar y continuar perdiendo sodio.
Por eso, la cantidad que entra debe interpretarse junto con la cantidad que realmente se absorbe y con las pérdidas.
Colostomía con débito normal
En una colostomía estable, una referencia aproximada de 1,5–2 litros diarios suele resultar razonable para muchas personas.
Debe aumentarse cuando exista:
- Calor intenso.
- Sudoración abundante.
- Ejercicio prolongado.
- Fiebre.
- Diarrea.
- Aumento de la salida.
- Vómitos.
No es necesario beber únicamente agua. La comida también aporta líquido, especialmente sopas, caldos, purés, leche, yogures y frutas según tolerancia.
Si existe insuficiencia renal, cardiaca, hipertensión difícil de controlar, edema o una restricción médica de líquidos, estas cantidades no deben aplicarse sin consultar con el equipo sanitario.
Ileostomía estable
Una persona con ileostomía estable puede tolerar una cantidad convencional de líquidos, especialmente si la salida es pastosa, la orina es suficiente y no existen signos de deshidratación.
Suele ser útil:
- Beber de manera fraccionada.
- Evitar ingerir cantidades muy grandes de golpe.
- Salar adecuadamente las comidas.
- Observar la consistencia y el volumen de la bolsa.
- Vigilar la orina.
- Aumentar la reposición de sodio durante el calor o el ejercicio.
- Revisar el débito si la sed aumenta sin motivo aparente.
No toda ileostomía necesita una bebida de rehidratación clínica diaria. Convertir la solución de St Mark en una bebida rutinaria para cualquier persona con ileostomía sería tan incorrecto como recomendar únicamente agua a alguien con alto débito.
Primeras semanas después de la cirugía
Las primeras semanas requieren una atención especial.
El intestino todavía se está adaptando, la dieta está cambiando y el volumen de salida puede fluctuar. Además, la persona aún no conoce con precisión cuál será su patrón habitual.
Durante esta fase puede resultar útil registrar:
- Número de vaciados.
- Volumen aproximado.
- Consistencia.
- Cantidad de líquido ingerido.
- Orina.
- Peso corporal.
- Síntomas como mareo, sed o calambres.
El seguimiento por enfermería de ostomías ayuda a diferenciar una adaptación normal de un problema que requiere tratamiento.
Qué es una ileostomía de alto débito
Un estoma de alto débito no se define únicamente mediante una cifra.
Desde el punto de vista clínico, existe alto débito cuando la salida provoca una pérdida de agua, sodio y, con frecuencia, magnesio que la persona no consigue compensar adecuadamente por vía oral.
En muchas guías, el problema suele aparecer cuando el débito supera aproximadamente 1,5–2 litros en 24 horas. Algunos hospitales utilizan 1.200 ml o 1.500 ml como cifra de alerta, especialmente cuando la salida es acuosa y persiste durante más de uno o dos días.
Por tanto:
- 1.500 ml diarios es una buena señal práctica de alerta.
- No es una frontera exacta que determine por sí sola si existe deshidratación.
- El balance entre ingesta, salida y orina importa tanto como el volumen de la bolsa.
Una persona que elimina 1.400 ml, apenas bebe y suda durante horas puede deshidratarse. Otra que elimina 1.800 ml, pero recibe una estrategia de rehidratación bien ajustada, puede mantener un equilibrio aceptable.
Cómo medir correctamente el débito
Contar las veces que se vacía la bolsa no es suficiente.
Una persona puede vaciarla diez veces con pequeñas cantidades o cuatro veces cuando está completamente llena. Para obtener un dato útil:
- Utiliza una jarra graduada exclusiva para esta finalidad.
- Mide cada vaciado durante 24 horas.
- Anota la consistencia.
- Registra todas las bebidas.
- Observa la cantidad de orina.
- Controla el peso en condiciones similares.
- Anota síntomas como sed, mareo o calambres.
Una bolsa que pierde o se despega también puede hacer que las pérdidas reales se subestimen.
Causas de un aumento del débito
Un aumento repentino no debe tratarse únicamente añadiendo sal o bebiendo una solución oral. Primero hay que preguntarse por qué ha ocurrido.
Entre las posibles causas se encuentran:
- Gastroenteritis.
- Infección abdominal.
- Clostridioides difficile.
- Actividad de la enfermedad de Crohn.
- Obstrucción parcial.
- Estenosis intestinal o del estoma.
- Fase de resolución de una obstrucción.
- Intestino corto.
- Isquemia intestinal.
- Sobrecrecimiento bacteriano.
- Enfermedad celíaca.
- Hipertiroidismo.
- Retirada de opioides.
- Retirada de corticoides.
- Uso de laxantes o fármacos procinéticos.
- Antibióticos.
- Grandes cantidades de bebidas azucaradas.
- Polioles como sorbitol, maltitol o manitol.
- Exceso de cafeína.
- Preparados nutricionales demasiado concentrados.
- Primeras semanas posteriores a la cirugía.
Si antes de aumentar la salida aparecen dolor tipo cólico, distensión, ruidos intensos o una parada temporal del estoma, debe considerarse una obstrucción parcial y solicitar valoración.
Por qué beber mucha agua puede empeorar el alto débito
Esta es una de las paradojas más difíciles de comprender.
El contenido de una ileostomía tiene una concentración de sodio cercana, de forma aproximada, a 100 mmol por litro. Las bebidas como el agua, el té, el café, muchos refrescos o los zumos diluidos contienen muy poco sodio.
Cuando una persona con intestino corto o alto débito bebe grandes cantidades de una bebida baja en sodio, puede producirse un desplazamiento de sodio desde la sangre hacia el interior del intestino para equilibrar concentraciones.
El agua acompaña ese movimiento y termina saliendo por el estoma.
Es como intentar llenar un cubo mientras el agujero del fondo continúa abierto: se vierte más agua, pero no se consigue conservarla.
La persona puede entrar en un círculo:
- Bebe agua porque tiene sed.
- Aumenta el volumen intestinal.
- Pierde más sodio y agua por la bolsa.
- La orina disminuye.
- La sed aumenta.
- Vuelve a beber más agua.
Esto no significa que el agua sea mala
No debe transmitirse la idea de que toda persona con ileostomía tenga que evitar el agua.
La limitación de bebidas hipotónicas se utiliza principalmente en:
- Ileostomía de alto débito.
- Yeyunostomía.
- Intestino corto.
- Fístulas intestinales de alto débito.
- Deshidratación o depleción de sodio recurrentes.
Una persona con ileostomía estable puede beber agua como parte de su hidratación. La estrategia cambia cuando existe una salida suficientemente alta como para alterar el equilibrio.
Restringir líquidos ordinarios sin necesidad también puede ser peligroso. Por eso, cualquier limitación importante debe integrarse en un plan indicado por digestivo, cirugía, nutrición o la unidad de insuficiencia intestinal.
El sodio es el electrolito prioritario
Cuando se habla de electrolitos, muchas personas piensan primero en potasio o magnesio. Sin embargo, en una ileostomía de alto débito, el mineral prioritario suele ser el sodio.
Cada litro de salida intestinal puede arrastrar una cantidad considerable. Por eso, perder dos litros de contenido acuoso no equivale simplemente a perder dos litros de agua.
También se está perdiendo sal.
La depleción de sodio puede provocar:
- Sed persistente.
- Mareo al levantarse.
- Descenso de la tensión arterial.
- Debilidad.
- Calambres.
- Menor producción de orina.
- Deterioro de la función renal.
- Alteraciones secundarias del magnesio.
Sodio no es lo mismo que sal
Este punto genera mucha confusión.
La sal de mesa es cloruro sódico. Está compuesta aproximadamente por un 40 % de sodio y un 60 % de cloruro.
Por tanto:
- Un gramo de sal no contiene un gramo de sodio.
- 2,3 gramos de sodio equivalen aproximadamente a 5,8 gramos de sal.
- Una solución con 90 mmol de sodio por litro aporta alrededor de 2,1 gramos de sodio, pero necesita una cantidad superior de sales totales.
Cuando se comparan etiquetas, hay que comprobar si la cifra está expresada como sodio o como sal.
¿Cuánto sodio necesita una solución para alto débito?
Las soluciones utilizadas en intestino corto o alto débito suelen necesitar aproximadamente 90–120 mmol de sodio por litro.
Esa concentración permite reducir el desplazamiento de sodio hacia el intestino y aprovechar el transporte conjunto de sodio y glucosa.
Muchas bebidas deportivas no se acercan a esa cantidad. Pueden contener la palabra “electrolitos”, aportar vitaminas, magnesio o potasio y, aun así, tener demasiado poco sodio para compensar una ileostomía de alto débito.
Magnesio y potasio
El magnesio puede disminuir como consecuencia de las pérdidas intestinales y de los cambios hormonales y renales asociados a una depleción crónica de sodio.
Una persona con magnesio bajo puede presentar:
- Calambres.
- Debilidad.
- Temblores.
- Alteraciones del ritmo cardiaco.
- Fatiga.
Sin embargo, no todo calambre significa que falte magnesio. También puede indicar una pérdida de sodio.
El potasio tampoco debe añadirse indiscriminadamente. Algunas soluciones comerciales contienen cantidades importantes. En personas con insuficiencia renal o que toman determinados medicamentos, un exceso de potasio puede resultar peligroso.
La necesidad de potasio o magnesio debe valorarse mediante el contexto clínico y, cuando corresponda, una analítica.
Por qué funcionan juntos el sodio y la glucosa
En el intestino delgado existe un transportador denominado SGLT1.
Este transportador introduce glucosa y sodio desde la luz intestinal hacia las células del intestino. La absorción de ambos crea un gradiente que favorece el desplazamiento del agua hacia la sangre.
Podemos imaginarlo como un torno que funciona cuando llegan dos pasajeros juntos: glucosa y sodio. Cuando ambos atraviesan la puerta, el agua los sigue.
Esta es la razón por la que una solución de rehidratación no es simplemente agua con sal.
Necesita una proporción determinada de:
- Agua.
- Sodio.
- Glucosa.
- Bicarbonato o citrato, según la fórmula.
Qué ocurre si contiene demasiado azúcar
Una bebida muy concentrada aumenta la osmolaridad intestinal.
Para diluirla, el agua puede desplazarse hacia el interior del intestino, aumentando:
- La salida de la bolsa.
- La diarrea.
- La pérdida de sodio.
- La sensación de sed.
Esto puede ocurrir con:
- Refrescos azucarados.
- Zumo concentrado.
- Bebidas energéticas.
- Geles tomados con poca agua.
- Batidos muy densos.
- Grandes cantidades de ciclodextrina en poco líquido.
- Preparados nutricionales concentrados.
- Bebidas caseras elaboradas sin medir.
Qué ocurre si contiene poco sodio
Una bebida puede llevar glucosa y electrolitos, pero no reponer adecuadamente una pérdida intestinal si su concentración de sodio es demasiado baja.
Este es el problema de muchas bebidas deportivas. Están diseñadas para mejorar la palatabilidad y acompañar el ejercicio de la población general, no para tratar la pérdida de sodio de una ileostomía de alto débito.
Bebidas hipotónicas, adecuadas e hipertónicas
Bebidas hipotónicas o bajas en sodio
Entre ellas pueden encontrarse:
- Agua.
- Té.
- Café.
- Infusiones.
- Refrescos.
- Muchos zumos.
- Leche.
- Bebidas con muy pocos electrolitos.
En una colostomía o ileostomía estable pueden formar parte de la hidratación. En alto débito, el equipo sanitario puede recomendar limitar su cantidad.
Soluciones de rehidratación oral
Una solución adecuada para alto débito incluye:
- Una cantidad suficiente de sodio.
- Una cantidad controlada de glucosa.
- Una osmolaridad próxima a la del organismo.
- Una preparación exacta.
Bebidas hipertónicas
Son bebidas o preparados con una concentración elevada de azúcar, carbohidratos o partículas disueltas.
En un intestino vulnerable pueden atraer más agua hacia la luz intestinal.
Qué bebidas pueden servir según la situación
| Bebida | Colostomía estable | Ileostomía estable | Alto débito |
|---|---|---|---|
| Agua | Habitualmente adecuada | Puede formar parte del total | No debe ser la única estrategia |
| Caldo salado | Útil con diarrea o sudor | Puede complementar sodio | No sustituye siempre a una ORS precisa |
| Bebida deportiva | Puede servir en ejercicio largo | Depende de composición y tolerancia | Generalmente poco sodio y demasiado azúcar |
| Solución oral comercial | Situaciones puntuales | Puede resultar útil | Revisar sodio, preparación y potasio |
| Solución de St Mark | Generalmente innecesaria | Solo en casos indicados | Diseñada para estas pérdidas |
| Agua de coco | Bebida ocasional | No es una ORS completa | Poco sodio y mucho potasio |
| EAA o BCAA con agua | Nutrición deportiva | No sustituyen al sodio | No sustituyen una ORS |
| Refresco azucarado | Ocasional | Puede aumentar la salida | Generalmente poco adecuado |
| Café | Moderación | Según tolerancia | Puede ser necesario limitarlo |
Solución de St Mark: qué es
La solución de St Mark es una solución oral de glucosa y sales utilizada principalmente para mejorar la absorción de agua y sodio en personas con:
- Ileostomía de alto débito.
- Yeyunostomía.
- Intestino corto.
- Fístulas de alto débito.
- Deshidratación recurrente por pérdidas intestinales.
No es una bebida deportiva ni una recomendación obligatoria para cualquier persona ostomizada.
La fórmula está diseñada para aportar aproximadamente 90 mmol de sodio por litro, sin incluir potasio.
Fórmula actual de St Mark para un litro
| Ingrediente | Cantidad |
|---|---|
| Agua potable fría | 1 litro |
| Glucosa o dextrosa | 20 gramos |
| Sal de mesa o cloruro sódico | 3,5 gramos |
| Bicarbonato sódico | 2,5 gramos |
| Alternativa al bicarbonato | 2,9 gramos de citrato sódico |
Debe utilizarse bicarbonato sódico o citrato sódico, no ambos.
La glucosa o dextrosa no debe sustituirse automáticamente por azúcar de mesa, porque la guía actual para intestino corto recomienda glucosa y no sacarosa.
Cómo preparar la solución
- Pesa los ingredientes con una báscula suficientemente precisa.
- Colócalos en una jarra limpia.
- Añade agua hasta completar un litro.
- Remueve hasta disolverlos.
- Consérvala refrigerada si así mejora su sabor.
- Bébela a pequeños sorbos durante el día.
- Desecha lo que sobre después de 24 horas.
- Prepara una nueva cada día.
No debe beberse de golpe. El objetivo es mantener una entrada progresiva que favorezca la absorción.
Errores habituales al prepararla
- Medir los ingredientes a ojo.
- Añadir más sal pensando que funcionará mejor.
- Usar menos agua para reducir el volumen.
- Diluirla demasiado.
- Sustituir la glucosa por cualquier azúcar.
- Añadir una gran cantidad de zumo o sirope.
- Mezclarla con proteína.
- Añadir BCAA, EAA, creatina o preentreno.
- Echar magnesio o potasio sin indicación.
- Utilizar cucharas de tamaños diferentes.
Una receta clínicamente útil depende de su concentración. Modificar los ingredientes cambia su funcionamiento.
Cómo mejorar el sabor
La solución puede resultar salada, especialmente al principio.
Puede ayudar:
- Tomarla fría.
- Beberla mediante una pajita.
- Congelarla parcialmente y tomarla como granizado.
- Utilizar citrato sódico si está disponible y ha sido indicado.
- Añadir una cantidad pequeña de saborizante dentro del litro completo.
La guía BIFA permite considerar una cantidad máxima aproximada de 25 ml de concentrado o cordial por litro, procurando que no altere sustancialmente la composición.
Quién no debería utilizarla por su cuenta
La solución de St Mark debe emplearse con especial cautela si existe:
- Insuficiencia renal.
- Insuficiencia cardiaca.
- Hipertensión no controlada.
- Edema.
- Restricción médica de sodio.
- Diabetes mal controlada.
- Embarazo con complicaciones.
- Edad pediátrica.
- Tratamientos que alteran el equilibrio de líquidos y minerales.
Tampoco debe utilizarse para ocultar durante días un alto débito cuya causa no ha sido investigada.
¿Sirven los sobres comerciales de rehidratación?
Depende de su composición y de cómo se preparen.
Debe revisarse:
- Sodio por litro.
- Potasio.
- Glucosa.
- Número de sobres.
- Volumen de agua.
- Indicación concreta del equipo sanitario.
Algunas sales comerciales, preparadas según las instrucciones habituales para una gastroenteritis, pueden aportar menos sodio del necesario para un intestino corto o una ileostomía de alto débito.
BIFA señala que determinadas preparaciones pueden utilizarse con ocho o diez sobres por litro para alcanzar aproximadamente 90–120 mmol de sodio. Sin embargo, esa concentración también aumenta el potasio y no debe improvisarse, especialmente si existe insuficiencia renal.
Nunca concentres sobres comerciales por tu cuenta sin una pauta profesional.
¿Sirven las bebidas deportivas o isotónicas?
La palabra isotónica se utiliza con demasiada ligereza.
En una persona con colostomía estable o ileostomía estable que realiza ejercicio prolongado, una bebida deportiva puede aportar:
- Líquido.
- Carbohidratos.
- Algo de sodio.
- Mejor tolerancia durante el entrenamiento.
Sin embargo, en una ileostomía de alto débito o intestino corto, muchas bebidas comerciales no sirven como solución terapéutica porque:
- Tienen poco sodio.
- Contienen más glucosa de la conveniente.
- Pueden incluir edulcorantes osmóticos.
- No están formuladas para pérdidas ileostómicas.
Añadir sal a una bebida deportiva “a ojo” tampoco garantiza una composición segura o eficaz.
Que una bebida anuncie electrolitos no significa que contenga el sodio necesario para una ileostomía de alto débito.
¿Sirve el agua de coco?
El agua de coco contiene líquido y potasio, pero normalmente aporta poco sodio para compensar grandes pérdidas ileostómicas.
Por tanto:
- Puede ser una bebida ocasional en una persona estable.
- No sustituye una solución rica en sodio.
- Puede no ser adecuada en personas con insuficiencia renal o potasio elevado.
- No debe presentarse como el “suero natural” ideal para cualquier ostomía.
¿Sirven los aminoácidos mezclados con agua?
Los aminoácidos esenciales o BCAA no son una solución de rehidratación oral.
Pueden utilizarse con otros objetivos:
- Complementar la nutrición deportiva.
- Aportar aminoácidos alrededor del entrenamiento.
- Facilitar la ingesta proteica en situaciones concretas.
Pero no sustituyen:
- El sodio.
- La glucosa de una ORS.
- La concentración osmótica adecuada.
- La reposición de pérdidas intestinales.
Algunos aminoácidos, como la glicina o la alanina, participan en mecanismos intestinales de transporte. Esto ha llevado a investigar soluciones enriquecidas con ellos.
Sin embargo, BIFA no recomienda actualmente sustituir las soluciones estándar de sodio y glucosa por fórmulas reforzadas con glicina o alanina en personas con intestino corto o alto débito.
Ingredientes que pueden empeorar la tolerancia
Algunos preparados de aminoácidos contienen:
- Sorbitol.
- Manitol.
- Maltitol.
- Magnesio.
- Cafeína.
- Edulcorantes intensos.
- Aromas.
- Grandes cantidades de polvo.
Los polioles pueden producir diarrea osmótica. El magnesio puede acelerar el tránsito en algunas formulaciones y una bebida muy concentrada puede atraer agua hacia el intestino.
Aminoácidos según el tipo de ostomía
Colostomía estable
Pueden utilizarse durante el entrenamiento si se toleran, aunque no son necesarios para hidratarse.
Ileostomía estable
También pueden emplearse, pero la hidratación dependerá fundamentalmente del líquido, el sodio, la alimentación y las pérdidas, no de los aminoácidos.
Ileostomía de alto débito
Conviene mantener por separado:
- La solución de rehidratación.
- Los aminoácidos.
- La proteína.
- La ciclodextrina.
- El preentreno.
- Otros suplementos.
Mezclar todo en una botella dificulta controlar la osmolaridad y saber qué está aumentando la salida.
Ciclodextrina y carbohidratos durante el entrenamiento
La ciclodextrina puede utilizarse como combustible deportivo, pero no debe confundirse con una solución de rehidratación.
Su efecto dependerá de:
- Cantidad total.
- Volumen de agua.
- Velocidad de ingesta.
- Sodio añadido.
- Duración del ejercicio.
- Débito habitual.
- Tolerancia individual.
Introducir 80 o 100 gramos de carbohidrato en muy poca agua genera una bebida concentrada. En una persona con ileostomía de alto débito podría aumentar las pérdidas o acelerar el tránsito.
Cuando existe una indicación de ORS, puede ser preferible utilizar:
- Una botella para la solución de rehidratación.
- Otra para el combustible del entrenamiento.
No hay una mezcla universal válida para todos.
Hidratación durante el ejercicio
El ejercicio con ostomía es posible, pero exige interpretar correctamente las pérdidas.
Una persona no solo pierde líquido por la bolsa. También lo pierde mediante el sudor, especialmente con calor, alta intensidad o entrenamientos prolongados.
Antes de entrenar
Conviene revisar:
- Color y cantidad de orina.
- Sed.
- Volumen reciente de la bolsa.
- Presencia de mareos.
- Peso corporal.
- Temperatura ambiental.
No es recomendable comenzar un entrenamiento intenso cuando ya existe sed intensa, orina muy escasa o salida acuosa elevada.
Durante el entrenamiento
La bebida debe adaptarse a:
- Duración.
- Intensidad.
- Sudoración.
- Temperatura.
- Tipo de ostomía.
- Volumen habitual de salida.
- Ingesta de carbohidratos.
- Función renal.
En sesiones cortas y con una colostomía estable, beber según la sed puede ser suficiente.
Cuando existe una ileostomía estable, conviene prestar más atención al sodio, sobre todo si la sudoración es abundante.
Si el débito es alto, lo más prudente puede ser posponer el entrenamiento intenso hasta recuperar un buen equilibrio de líquidos y electrolitos.
Después del entrenamiento
Debe observarse:
- Sed.
- Dolor de cabeza.
- Calambres.
- Orina.
- Peso.
- Consistencia de la bolsa.
- Cantidad de salida.
- Sensación de debilidad.
Una pérdida rápida de peso tras entrenar suele corresponder principalmente a agua, no a grasa.
Entrenamiento en ayunas
Entrenar en ayunas no elimina la necesidad de hidratarse.
La persona debe llegar al entrenamiento con un equilibrio adecuado. La combinación de ayuno, cafeína, sudoración y una ileostomía con salida elevada puede aumentar el riesgo de deshidratación.
En una ostomía estable puede tolerarse bien. En una ileostomía de alto débito, debe individualizarse con mayor cuidado.
Calor, viajes y gastroenteritis
Días de mucho calor
El sudor añade una segunda vía de pérdida de agua y sal.
Durante una ola de calor puede ser necesario:
- Aumentar la reposición de sodio.
- Entrenar en horas más frescas.
- Disminuir la intensidad.
- Vigilar la orina.
- Llevar una solución adecuada.
- Evitar esperar hasta sentir mareos.
En una persona con alto débito, el equipo puede recomendar aumentar la solución oral en lugar de aumentar únicamente el agua.
Viajes
Resulta prudente llevar:
- Ingredientes o sobres indicados.
- Botella o jarra graduada.
- Báscula pequeña si se utiliza St Mark.
- Sal.
- Lista de medicamentos.
- Material adicional de ostomía.
- Información médica.
- Datos de contacto del equipo.
- Registro sencillo de la salida.
Los viajes a lugares cálidos requieren una planificación adicional.
Gastroenteritis
Una infección digestiva puede aumentar rápidamente el débito de una ileostomía.
Debe prestarse especial atención a:
- Salida acuosa.
- Fiebre.
- Vómitos.
- Sed intensa.
- Disminución de la orina.
- Mareos.
- Debilidad.
- Incapacidad para beber.
Una persona sin colon puede deshidratarse con más rapidez. No conviene esperar varios días si la situación empeora.
Alimentación, sal y consistencia de la salida
La alimentación no sustituye el tratamiento de un alto débito, pero puede influir en la consistencia y la reposición de sodio.
Añadir sal a las comidas
En una ileostomía estable, salar adecuadamente la comida puede ayudar a compensar las pérdidas habituales.
Puede hacerse mediante:
- Sal de mesa.
- Caldos.
- Sopas.
- Arroz o patata con sal.
- Queso según tolerancia.
- Preparaciones saladas.
- Galletas o panes salados en situaciones concretas.
Esto debe adaptarse si existe hipertensión, insuficiencia renal, enfermedad cardiaca o una restricción médica.
Alimentos que pueden ayudar a espesar
Algunas personas observan una salida más espesa con:
- Arroz blanco.
- Patata.
- Pasta.
- Pan blanco.
- Plátano.
- Crema de arroz.
- Sémola.
- Puré.
Estos alimentos pueden mejorar la consistencia, pero no corrigen por sí solos una deshidratación grave ni una pérdida importante de sodio.
Ingredientes que pueden aumentar el débito
Según la cantidad y la tolerancia:
- Sorbitol.
- Maltitol.
- Manitol.
- Grandes cantidades de fructosa.
- Inulina.
- Fibra de achicoria.
- Alcohol.
- Mucha cafeína.
- Bebidas azucaradas.
- Batidos hiperosmolares.
- Suplementos con magnesio laxante.
Medicación y alto débito
El manejo médico puede incluir, dependiendo de la causa:
- Loperamida.
- Medicamentos antisecretores.
- Inhibidores de la bomba de protones.
- Tratamiento de una infección.
- Corrección de magnesio.
- Suero intravenoso.
- Suero subcutáneo.
- Soporte nutricional o parenteral.
No deben modificarse dosis ni horarios sin indicación profesional.
Los medicamentos para reducir la motilidad suelen necesitar una pauta relacionada con las comidas. Además, ciertas formulaciones pueden no absorberse correctamente cuando el tránsito es muy rápido.
La solución oral es una herramienta importante, pero no resuelve una infección, una obstrucción, una estenosis o una reactivación de Crohn.
Cómo controlar la hidratación en casa
Observa la bolsa
Registra:
- Mililitros en 24 horas.
- Consistencia.
- Cambio respecto a tu patrón.
- Número de vaciados.
- Fugas.
- Necesidad de cambiar la bolsa con más frecuencia.
Observa la orina
La orina aporta información sobre el líquido que realmente ha llegado a la circulación y ha podido ser filtrado por los riñones.
Vigila:
- Color.
- Cantidad.
- Frecuencia.
- Descenso respecto a lo habitual.
Una producción inferior a unos 800 ml diarios puede ser un dato clínico de deshidratación, aunque no debe utilizarse de manera aislada.
Vitaminas, alimentos y ciertos medicamentos pueden modificar el color de la orina. Por eso, el volumen y la frecuencia también importan.
Controla el peso
Pésate:
- A una hora similar.
- Con ropa parecida.
- En la misma báscula.
- Preferentemente después de orinar.
Un descenso rápido puede representar pérdida de líquido. Un aumento brusco acompañado de hinchazón también requiere valoración.
Registro de 24 horas
| Hora | Bebida y cantidad | Comida | Débito de la bolsa | Orina | Síntomas |
|---|---|---|---|---|---|
| 08:00 | 250 ml | Desayuno | 150 ml | 200 ml | Sin síntomas |
| 11:00 | 200 ml | — | 180 ml | — | Sed leve |
| 14:00 | 300 ml | Comida | 250 ml | 150 ml | — |
Este tipo de registro puede ayudar mucho más al equipo sanitario que decir simplemente: “bebo bastante” o “vacío muchas veces”.
Señales de que la hidratación está fallando
Presta atención a:
- Sed continua.
- Boca, labios o lengua secos.
- Orina escasa.
- Orina oscura o de olor intenso.
- Orinar menos de lo habitual.
- Mareo al levantarse.
- Dolor de cabeza.
- Debilidad.
- Fatiga.
- Somnolencia.
- Calambres.
- Palpitaciones.
- Descenso rápido de peso.
- Tensión arterial baja.
- Bolsa mucho más líquida.
- Aumento repentino del volumen.
- Reducción del rendimiento físico.
- Confusión en situaciones graves.
Sentir sed no siempre significa que falte únicamente agua. En una ileostomía de alto débito puede reflejar una depleción de agua y sodio.
Analíticas que puede valorar el equipo sanitario
Dependiendo del caso:
- Urea.
- Creatinina.
- Filtrado glomerular.
- Sodio.
- Potasio.
- Magnesio.
- Calcio.
- Fosfato.
- Bicarbonato.
- Proteína C reactiva.
- Hemograma.
- Sodio urinario.
- Volumen de orina.
- Peso y tensión arterial.
Un sodio sanguíneo normal no descarta siempre una depleción corporal de sodio. El organismo puede mantener temporalmente la concentración a costa de reducir el volumen circulante.
Cuándo contactar con el equipo sanitario
Contacta con enfermería de ostomías, digestivo, cirugía o nutrición cuando:
- El débito aumenta claramente y persiste.
- La salida supera aproximadamente 1.500 ml y es acuosa.
- Aparecen signos de deshidratación.
- La orina disminuye.
- Existe una pérdida rápida de peso.
- Los calambres son frecuentes.
- Necesitas soluciones de rehidratación repetidamente.
- La bolsa comienza a llenarse mucho más rápido.
- El cambio no tiene una explicación evidente.
- Existe intestino corto o enfermedad renal.
- La salida permanece alta pese a seguir la pauta indicada.
Cuándo acudir a urgencias
Solicita atención urgente ante:
- Ausencia o cantidad mínima de orina.
- Desmayo.
- Confusión.
- Debilidad intensa.
- Vómitos que impiden beber.
- Dolor abdominal intenso.
- Distensión marcada.
- Parada del estoma seguida de salida muy abundante.
- Fiebre alta.
- Sangrado significativo.
- Palpitaciones importantes.
- Alto débito persistente con deterioro general.
- Signos de obstrucción.
- Incapacidad para mantener líquidos.
En estas situaciones puede ser necesaria hidratación intravenosa y una evaluación de la causa.
Estrategia práctica según el tipo de ostomía
Colostomía estable
- Mantén una hidratación convencional.
- Reparte las bebidas durante el día.
- Ajusta según calor, ejercicio y orina.
- Aumenta líquido y sodio si aparece diarrea.
- No necesitas por defecto una solución de St Mark.
Colostomía con diarrea
- Revisa el volumen y la duración.
- Aumenta la reposición de líquido y sal.
- Valora una solución oral comercial adecuada.
- Revisa medicación, infección y alimentación.
- Consulta si persiste o aparecen signos de alarma.
Ileostomía estable
- Bebe de forma fraccionada.
- Sala adecuadamente las comidas.
- Vigila la salida y la orina.
- Presta más atención con calor y ejercicio.
- No asumas que necesitas permanentemente una ORS clínica.
- Evita concentrar demasiados suplementos en una misma bebida.
Con aumento moderado del débito
- Mide la salida durante 24 horas.
- Revisa bebidas azucaradas, polioles y cafeína.
- Observa la orina.
- Aumenta el sodio de forma razonable.
- Valora una solución oral indicada.
- Contacta con el equipo si no mejora.
Ileostomía de alto débito
- No intentes resolverla únicamente con agua.
- Mide bolsa, ingesta, orina y peso.
- Contacta con el equipo sanitario.
- Utiliza una ORS si está prescrita.
- Limita las bebidas hipotónicas solo según la pauta recibida.
- Investiga la causa.
- Revisa medicación y analíticas.
- Valora suero intravenoso si la hidratación oral no es suficiente.
Mitos sobre la hidratación con ostomía
“Con una ostomía solo hay que beber más agua”
Incorrecto. En una colostomía estable puede funcionar una estrategia convencional, pero en una ileostomía de alto débito importa especialmente la concentración de sodio y glucosa.
“Todas las bebidas con electrolitos sirven”
No. Una bebida puede contener potasio, magnesio y vitaminas, pero muy poco sodio.
“El agua de coco es perfecta para una ileostomía”
No sustituye una solución oral para alto débito. Suele contener más potasio que sodio.
“Los aminoácidos hidratan mejor”
Los aminoácidos pueden alimentar, pero no sustituyen la composición de una solución de rehidratación.
“Si la bolsa se llena más, debo beber todavía más agua”
En alto débito puede reforzar el círculo de pérdidas.
“Toda persona con ileostomía debe restringir el agua”
No. La restricción se utiliza en situaciones concretas y debe acompañarse de una estrategia de rehidratación.
“Más sal siempre es mejor”
No. El exceso de sodio también puede ser perjudicial en determinadas enfermedades.
“Un caldo equivale a la solución de St Mark”
No necesariamente. Su concentración no está estandarizada.
“Alto débito significa exactamente más de 1.500 ml”
Es un umbral práctico de alerta, pero el problema se define por la incapacidad para mantener agua, sodio y magnesio.
Conclusión: hidratarse no es llenar el intestino de agua
La hidratación en colostomía e ileostomía debe adaptarse al tipo de estoma y a las pérdidas reales.
Con una colostomía estable, el colon continúa absorbiendo agua y electrolitos, por lo que suele ser suficiente una hidratación convencional ajustada al calor, el ejercicio y la consistencia de las heces.
En una ileostomía se pierde más agua y sodio a través de la bolsa. Por eso, conviene vigilar el débito, la orina, la sudoración y la cantidad de sal de la alimentación.
Cuando aparece un alto débito, beber más agua no siempre soluciona el problema. En estos casos, la proporción entre sodio, glucosa y agua resulta fundamental.
Las bebidas deportivas y los aminoácidos pueden tener utilidad durante el entrenamiento, pero no sustituyen una solución de rehidratación correctamente formulada.
La clave consiste en diferenciar:
- Colostomía e ileostomía.
- Ileostomía estable y estoma de alto débito.
- Falta de agua y depleción de sodio.
- Bebida deportiva y solución clínica.
- Nutrición y rehidratación.
- Recomendaciones generales y pautas individualizadas.
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Preguntas frecuentes sobre hidratación y ostomía
En una ileostomía de alto débito, las bebidas con poco sodio pueden favorecer el desplazamiento de sodio y agua hacia la luz intestinal. Ese líquido termina saliendo por la bolsa, aumentando la sed y la deshidratación.
Para un litro se utilizan 20 g de glucosa, 3,5 g de sal y 2,5 g de bicarbonato sódico o 2,9 g de citrato sódico. Se disuelve en un litro de agua, se bebe a sorbos y se desecha después de 24 horas. Debe utilizarse bajo indicación profesional.
Aporta líquido y potasio, pero normalmente muy poco sodio para compensar un alto débito. No es equivalente a una solución oral de rehidratación y requiere cautela si existe enfermedad renal.
No siempre. Vitaminas, alimentos y medicamentos pueden cambiar el color. Sin embargo, si se acompaña de poca cantidad, sed, mareo o aumento de la bolsa, debe considerarse una señal de posible deshidratación.
Muchas personas con una ileostomía estable toleran cantidades moderadas. En alto débito, el café puede contribuir al aumento de la salida o dificultar la hidratación, por lo que puede ser necesario limitarlo.
Referencias bibliográficas
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- Nightingale JMD. How to manage a high-output stoma. Frontline Gastroenterology. 2022;13:140-151.
- Imperial College Healthcare NHS Trust. St Mark’s solution: information for patients, relatives and carers. 2024.
- Hoeg AJ, et al. Oral rehydration solution for the management of fluid and electrolyte disturbances in patients with an ileostomy: a scoping review. JPEN Journal of Parenteral and Enteral Nutrition. 2026.
- British Association for Parenteral and Enteral Nutrition. British Intestinal Failure Alliance Guidelines.
- Royal Free London NHS Foundation Trust. How to prevent and manage dehydration if you have a high output stoma. 2025.
- Chelsea and Westminster Hospital NHS Foundation Trust. Discharge information for colostomy patients.
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- Vogel I, et al. Overall readmissions and readmissions with dehydration after creation of an ileostomy: a systematic review and meta-analysis. Techniques in Coloproctology. 2022.