Creatina en la enfermedad de Crohn: dosis, seguridad y evidencia

Actualizado el 13 de septiembre de 2026.

La creatina en la enfermedad de Crohn puede utilizarse en muchas personas para mejorar la fuerza, el rendimiento y la conservación de la masa muscular. Sin embargo, no es un tratamiento para reducir la inflamación intestinal, prevenir brotes ni sustituir la medicación.

La creatina monohidrato tiene un respaldo sólido en nutrición deportiva, pero la investigación clínica específica en Crohn y colitis ulcerosa sigue siendo escasa. Por eso conviene separar dos preguntas: una cosa es si puede ayudar al músculo y otra muy distinta si puede tratar la enfermedad.

Durante un brote con diarrea intensa, deshidratación, vómitos, alteración renal o una ileostomía de alto débito, la prioridad no es añadir un suplemento: es estabilizar el cuadro, recuperar líquidos y electrolitos y valorar la actividad de la enfermedad.

¿Se puede tomar creatina con enfermedad de Crohn?

Sí, generalmente puede utilizarse creatina monohidrato cuando el Crohn está estable, existe una hidratación adecuada y la función renal es normal. Su utilidad principal es muscular y deportiva. No se ha demostrado que cure la mucosa ni controle la inflamación. Si hay enfermedad renal, diarrea intensa, deshidratación, brote moderado o grave, intestino corto o una ileostomía de alto débito, debe posponerse o individualizarse con el equipo sanitario.

Respuesta rápida

  • Objetivo razonable: fuerza, rendimiento y apoyo a la masa muscular.
  • Forma de referencia: creatina monohidrato pura.
  • Cantidad habitual: 3–5 g al día; no existe una dosis específica para tratar Crohn.
  • No es un tratamiento: no sustituye la medicación ni el control objetivo de la enfermedad.
  • Más precaución: enfermedad renal, deshidratación, diarrea intensa e ileostomía de alto débito.

Nota del autor: convivo con enfermedad de Crohn, una colostomía y el entrenamiento de fuerza. Esa experiencia aporta contexto práctico sobre tolerancia, hidratación y vuelta al ejercicio, pero no sustituye la evidencia clínica ni convierte la creatina en un tratamiento para la EII.

En este artículo

¿Qué es la creatina y para qué sirve?

La creatina es un compuesto que el organismo fabrica a partir de los aminoácidos arginina, glicina y metionina. También se obtiene mediante alimentos como la carne y el pescado.

La mayor parte se almacena en el músculo como creatina libre y fosfocreatina. Durante un esfuerzo intenso, la fosfocreatina ayuda a regenerar ATP, la fuente inmediata de energía de las células. Podemos imaginarla como una pequeña batería auxiliar: no mantiene un esfuerzo durante horas, pero ayuda a repetir esfuerzos breves y exigentes.

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Por eso su utilidad está mejor demostrada en entrenamiento de fuerza, esprints, saltos, cambios de ritmo y deportes intermitentes. La creatina no fabrica músculo por sí sola. Su efecto depende del entrenamiento, una alimentación suficiente, el descanso y la constancia.

Creatina y enfermedad de Crohn: ¿qué dice la evidencia?

La respuesta rigurosa exige separar la evidencia deportiva de la evidencia intestinal:

  • Fuerza y rendimiento: existe una cantidad amplia de ensayos y metaanálisis en población general.
  • Crohn y colitis ulcerosa: predominan los estudios celulares, los modelos animales, los análisis de biopsias y las revisiones narrativas.
  • Tratamiento de la inflamación: no disponemos de ensayos clínicos controlados publicados que demuestren que la creatina monohidrato induzca o mantenga la remisión en personas con EII.

¿Qué estudios existen en personas con EII?

En 2016 se publicó el caso de una persona con ileítis de Crohn que presentó mejoría clínica y endoscópica mientras tomaba creatina. Es un dato interesante para generar una hipótesis, pero un caso aislado no permite saber si la mejoría se debió al suplemento, a la evolución natural de la enfermedad, a otros tratamientos o a una combinación de factores.[1]

También se registró un ensayo piloto con creatina monohidrato en colitis ulcerosa, NCT02463305. Sin embargo, el estudio fue retirado por imposibilidad de reclutar participantes y terminó con cero personas incluidas. Por tanto, no produjo resultados clínicos que permitan recomendar creatina como terapia para la EII.[2]

Esta es la limitación central: tenemos una hipótesis biológica plausible, pero no una eficacia clínica demostrada en pacientes.

¿Por qué interesa la vía creatina–fosfocreatina en el intestino?

Las células de la barrera intestinal necesitan energía para mantener sus uniones, renovarse y reparar pequeñas lesiones. Un estudio de 2020 observó una menor expresión del transportador de creatina en biopsias de personas con EII y mostró, mediante células y modelos animales, que esta vía participa en el equilibrio energético y la integridad epitelial.[3]

En 2025, otro trabajo encontró que la fosfocreatina podía corregir alteraciones energéticas en células intestinales y proteger en un modelo de colitis en ratones.[4] Es importante no deformar el resultado: se estudió fosfocreatina en modelos celulares y animales, no una pauta habitual de creatina monohidrato en personas con Crohn.

Una revisión narrativa de 2026 considera prometedor el potencial antioxidante, antiinflamatorio y energético de la creatina en la salud intestinal, pero reconoce que hacen falta más estudios.[5] Una revisión narrativa organiza la literatura disponible; no sustituye a un ensayo clínico.

¿La creatina puede reducir la inflamación intestinal?

A día de hoy no puede afirmarse que reduzca la inflamación de Crohn en humanos. Los mecanismos sobre metabolismo energético, barrera intestinal y respuesta inflamatoria justifican continuar investigando, pero todavía no demuestran un efecto terapéutico.

No existe evidencia clínica suficiente para asegurar que la creatina:

  • Reduzca la calprotectina fecal.
  • Cure la mucosa intestinal.
  • Evite o detenga un brote.
  • Induzca o mantenga la remisión.
  • Permita reducir corticoides, biológicos u otros tratamientos.

Que una vía biológica sea interesante no significa que el suplemento oral produzca el mismo resultado clínico. El mecanismo es el mapa; el ensayo en pacientes es el viaje real. Aquí todavía nos falta ese viaje.

Beneficios potenciales de la creatina en personas con Crohn

La utilidad más defendible de la creatina en la enfermedad de Crohn está en el músculo. La inflamación, una ingesta insuficiente, las hospitalizaciones, las cirugías, el uso de corticoides y los periodos de inactividad pueden favorecer pérdida de masa muscular y fuerza.

Fuerza y rendimiento

Un metaanálisis de 2025 que reunió 69 estudios encontró mejoras pequeñas en varias pruebas de fuerza y potencia cuando la creatina se combinaba con ejercicio, aunque los resultados no fueron uniformes en todas las pruebas ni en todos los grupos.[6]

Esto puede resultar útil para una persona estable que está retomando el entrenamiento de fuerza con EII. No sirve, en cambio, para compensar anemia, deshidratación, falta de energía o enfermedad activa.

Masa muscular: útil, pero sin confundir agua con músculo

Un metaanálisis de 2024 observó aproximadamente 1,14 kg más de masa libre de grasa con creatina y entrenamiento que con entrenamiento aislado.[7] Sin embargo, la masa libre de grasa no equivale exactamente a músculo nuevo: también incluye agua.

Un ensayo de 2025 mostró un aumento inicial de masa libre de grasa después de una semana de creatina, compatible en parte con cambios de agua corporal, pero no encontró una ventaja adicional en el crecimiento de masa libre de grasa tras doce semanas de entrenamiento con 5 g diarios.[8]

La conclusión sensata es que la creatina puede facilitar el rendimiento y apoyar las adaptaciones al entrenamiento, pero no todos los kilos iniciales representan tejido muscular nuevo.

Para conservar o recuperar masa muscular también es necesario:

  • Controlar la actividad de la enfermedad.
  • Cubrir las necesidades de energía.
  • Consumir suficiente proteína.
  • Corregir déficits nutricionales.
  • Entrenar de forma progresiva.
  • Dormir y recuperarse adecuadamente.

Si necesitas adaptar la alimentación al momento de la enfermedad, consulta la guía sobre qué comer con enfermedad de Crohn según los síntomas.

¿La creatina puede producir diarrea?

Sí, puede producir diarrea o molestias digestivas, sobre todo cuando se toman cantidades grandes de una sola vez. En un ensayo con 59 futbolistas, una toma única de 10 g se asoció con más diarrea que la misma cantidad dividida en dos tomas de 5 g. El estudio no se realizó en personas con Crohn, pero ayuda a entender por qué la cantidad por toma importa.[9]

Una dosis grande que no se disuelve o absorbe bien puede aumentar la carga osmótica intestinal. Además, a veces el problema no es la creatina, sino una mezcla con polioles, magnesio, cafeína, aromas o muchos edulcorantes que alteran la tolerancia digestiva.

Cómo mejorar la tolerancia digestiva

  • Utiliza creatina monohidrato con un único ingrediente.
  • Evita la fase de carga al comenzar.
  • No tomes 10 g o más de una sola vez.
  • Empieza con una cantidad menor si tienes sensibilidad digestiva.
  • Divide la cantidad diaria si notas molestias.
  • Tómala con una comida si en ayunas te sienta peor.
  • Disuélvela bien y no introduzcas varios suplementos nuevos a la vez.

Si la diarrea aparece tras iniciar la creatina, suspenderla unos días y observar la evolución puede ayudar a identificar la relación. Sin embargo, una diarrea persistente, con sangre, fiebre, dolor importante, pérdida de peso o deterioro general no debe atribuirse sin más al suplemento.

Creatina durante un brote de Crohn

No existe un ensayo que haya establecido una regla universal sobre cuándo suspender la creatina durante un brote. La decisión depende de la intensidad y, sobre todo, del contexto clínico.

Durante un brote moderado o grave pueden coincidir:

  • Diarrea y pérdidas de agua y sodio.
  • Vómitos o menor ingesta.
  • Alteraciones electrolíticas.
  • Deshidratación.
  • Cambios en la función renal.
  • Nuevos medicamentos y controles analíticos.

En ese escenario es razonable retirar temporalmente los suplementos no esenciales y priorizar la rehidratación, la nutrición tolerada y el tratamiento indicado. Puedes ampliar esta diferencia entre síntomas y actividad inflamatoria en la guía sobre qué hacer ante un posible brote de EII.

Si el brote es leve, no existe diarrea relevante, la hidratación es correcta y el equipo está controlando la situación, no puede afirmarse que la creatina esté automáticamente contraindicada. Aun así, empezar un suplemento nuevo en plena inestabilidad añade una variable que puede confundir la interpretación de los síntomas.

Creatina y función renal: ¿daña los riñones?

En adultos estudiados con función renal normal, las dosis habituales no han mostrado un deterioro significativo de la función renal. Esto no significa que la creatina sea inocua en cualquier persona, dosis o situación.

Un metaanálisis de 2025 encontró un aumento pequeño de la creatinina sanguínea sin una reducción significativa del filtrado glomerular.[10] Otro metaanálisis de 2026, con 19 ensayos aleatorizados y un estudio cruzado, observó un aumento medio de creatinina de 0,13 mg/dl, pero no diferencias significativas en urea ni en filtrado glomerular estimado.[11]

Los propios autores señalan una limitación importante: necesitamos ensayos de mayor duración, especialmente por encima de un año. Además, estos resultados no deben trasladarse automáticamente a personas con enfermedad renal crónica, deshidratación recurrente, intestino corto o alto débito de una ileostomía.

Creatina y analíticas: ¿puede aumentar la creatinina?

Sí. La creatina puede elevar ligeramente la creatinina sin que esto implique necesariamente una lesión renal.

  • Creatina: compuesto utilizado para apoyar la disponibilidad rápida de energía.
  • Creatinina: producto de degradación que se utiliza como marcador indirecto para estimar la función renal.

Algunas fórmulas de filtrado glomerular se calculan a partir de la creatinina. Por eso, si esta aumenta, el resultado estimado puede parecer peor aunque el riñón no se haya deteriorado. También influyen la masa muscular, la hidratación, el consumo reciente de carne y el entrenamiento intenso antes de la extracción.

Si tomas creatina, comunícalo antes de interpretar una analítica. Cuando existe una duda real, el profesional puede valorar la evolución del resultado, el análisis de orina, la albúmina o proteínas en orina, la urea, la cistatina C y otros datos clínicos. Una cifra aislada no cuenta toda la historia.

¿Qué creatina es mejor si tienes Crohn?

La opción de referencia es la creatina monohidrato. Es la forma con más investigación, funciona y normalmente cuesta menos que las variantes comerciales más sofisticadas.

No se ha demostrado que la creatina alcalina, etil éster, líquida, tamponada, nitrato o las mezclas “multicreatina” produzcan mejores resultados que el monohidrato.[12]

Creapure es una marca de materia prima con controles de fabricación; no es una forma fisiológicamente distinta de creatina ni se ha demostrado que genere más fuerza que otro monohidrato puro y correctamente analizado. Más importante que el reclamo comercial es buscar:

  • Un único ingrediente.
  • Etiquetado y lote identificables.
  • Buena trazabilidad.
  • Análisis de calidad o certificación de terceros.
  • Ausencia de estimulantes, polioles y añadidos innecesarios.

¿Cuánta creatina tomar con enfermedad de Crohn?

La cantidad de mantenimiento más utilizada en adultos es de 3–5 g diarios de creatina monohidrato. No es una dosis para tratar Crohn; es la pauta habitual del uso deportivo general.

Para una persona con sensibilidad digestiva puede ser razonable empezar con 2–3 g al día durante varios días y aumentar solo si la tolerancia es buena. Esta entrada progresiva es una estrategia de tolerancia, no un protocolo clínico validado específicamente en EII.

¿Hace falta una fase de carga?

No. Una fase de carga —habitualmente alrededor de 20 g al día divididos en varias tomas— satura antes los depósitos musculares, pero no es necesaria para obtener beneficios a largo plazo y aumenta la cantidad ingerida durante los primeros días. En alguien con Crohn o tendencia a la diarrea, comenzar sin carga suele ser la opción más sencilla y prudente.

¿Cuándo tomar la creatina?

La constancia diaria importa más que una hora concreta. Puede tomarse antes o después de entrenar, con el desayuno o con otra comida. El postentrenamiento no es obligatorio.

¿Con comida o en ayunas?

Ambas opciones pueden funcionar. Si existe sensibilidad digestiva, tomarla con una comida y suficiente líquido suele resultar más cómodo. No hay ningún premio por soportarla en ayunas si así produce náuseas o urgencia.

¿Hay que descansar de la creatina?

No es obligatorio hacer ciclos o descansos programados en una persona sana que la tolera. Sí conviene reevaluarla cuando cambia el contexto: aparece un brote, diarrea intensa, deshidratación, cirugía, una alteración renal o deja de existir un objetivo muscular o deportivo claro.

Creatina y enfermedad de Crohn con ostomía

Tener una ostomía no contraindica automáticamente la creatina. Sin embargo, no es lo mismo una colostomía estable que una ileostomía con pérdidas elevadas.

Colostomía estable

En una colostomía con salida estable, orina normal y buena hidratación, el estoma por sí solo no impide utilizar creatina. La tolerancia debe valorarse igual que en cualquier persona con Crohn y ajustarse si cambia la consistencia o el volumen de las heces.

Ileostomía y alto débito

Una ileostomía puede aumentar las pérdidas de agua y sodio. Cuando el débito es alto, el riesgo importante es la deshidratación, las alteraciones electrolíticas y el deterioro renal. El manejo puede requerir limitar determinados líquidos hipotónicos y utilizar soluciones de rehidratación oral con una concentración concreta de glucosa y sodio.[13]

No añadas creatina a una solución de rehidratación oral prescrita: tómala por separado para no modificar su concentración ni convertir una pauta clínica precisa en una mezcla improvisada. Encontrarás una explicación completa en la guía sobre hidratación con colostomía e ileostomía.

No es un buen momento para empezar o continuar sin valoración si aparecen:

  • Débito muy líquido o claramente superior al habitual.
  • Orina escasa u oscura.
  • Sed intensa, boca seca o mareos.
  • Calambres, debilidad o pérdida rápida de peso.
  • Alteración de sodio, magnesio o función renal.

Creatina y medicamentos para Crohn

No se han establecido interacciones directas clínicamente relevantes entre la creatina monohidrato y los principales tratamientos de la EII. Pero esto no equivale a afirmar que todas las combinaciones hayan sido estudiadas: faltan ensayos específicos con cada medicamento.

TratamientoPunto práctico
MesalazinaNo se ha descrito una interacción directa con la creatina. Como la mesalazina requiere vigilancia renal en determinados pacientes, conviene comunicar el uso del suplemento si cambia la creatinina.
CorticoidesNo existe una interacción directa establecida. La creatina no neutraliza los efectos del corticoide ni convierte en seguro entrenar intensamente durante un brote.
Azatioprina o mercaptopurinaNo existe una interacción directa demostrada. Deben mantenerse los controles de sangre e hígado indicados para el tratamiento.
MetotrexatoNo se ha establecido una interacción directa, pero la función renal influye en la seguridad del fármaco. Una alteración renal o deshidratación exige valoración individual.
BiológicosNo se conocen interacciones directas con anti-TNF, anti-integrina o antiinterleucinas. Los datos específicos de combinación son limitados.
Inhibidores JAK y otras pequeñas moléculasNo existe una interacción directa establecida. La creatina no sustituye los controles analíticos ni modifica la dosis prescrita.

La ficha técnica de mesalazina recomienda monitorizar la función renal, especialmente al inicio y cuando existe deterioro renal.[14] Por eso, si tomas mesalazina y creatina, lo sensato no es asumir una interacción, sino evitar interpretar la creatinina fuera de contexto.

Consulta la guía sobre los principales medicamentos utilizados en la EII y no reduzcas ni retires ningún tratamiento por empezar a tomar creatina.

¿Quién debería tener más precaución?

Conviene consultar antes de iniciar o continuar la suplementación cuando existe:

  • Enfermedad renal conocida o filtrado glomerular reducido.
  • Creatinina elevada sin una causa aclarada.
  • Albúmina o proteínas en orina.
  • Un solo riñón o trasplante renal.
  • Deshidratación recurrente.
  • Ileostomía de alto débito o síndrome de intestino corto.
  • Diarrea intensa, vómitos o fiebre.
  • Brote moderado o grave.
  • Cirugía u hospitalización reciente sin estabilización.
  • Embarazo, lactancia o edad pediátrica, por la menor información disponible.
  • Uso de varios fármacos o suplementos con posible impacto renal o sobre los líquidos.

Ante dolor abdominal intenso, distensión, vómitos y ausencia o reducción brusca de las deposiciones o de la salida por el estoma, la prioridad es descartar una obstrucción; no probar suplementos.

Cómo empezar a tomar creatina si tienes Crohn

  1. Define el objetivo. Debe ser fuerza, rendimiento o apoyo muscular, no “desinflamar el intestino”.
  2. Elige monohidrato puro. Evita mezclas con estimulantes, polioles o muchos ingredientes.
  3. No hagas carga al principio. La saturación más lenta no reduce el beneficio final.
  4. Empieza de forma prudente. Si eres sensible, 2–3 g durante varios días permiten observar tolerancia antes de llegar a 3–5 g.
  5. Tómala a diario. La regularidad importa más que el momento exacto.
  6. Cuida la hidratación según tu anatomía y pérdidas. Una ileostomía de alto débito no se maneja igual que una colostomía estable.
  7. Introduce una sola novedad. Así podrás identificar mejor la causa si aparecen síntomas.
  8. Informa antes de interpretar una analítica. La creatina puede modificar la creatinina.
  9. Pausa y consulta si el contexto cambia. Diarrea persistente, sangre, fiebre, vómitos, deshidratación o empeoramiento general requieren valoración.

Preguntas frecuentes sobre creatina y enfermedad de Crohn

¿La creatina empeora el Crohn?

No existe evidencia clínica que demuestre que la creatina monohidrato empeore de forma general la enfermedad de Crohn. Sin embargo, los estudios específicos en pacientes son muy escasos. Puede producir molestias digestivas en algunas personas, especialmente con dosis grandes, pero tener diarrea por mala tolerancia no demuestra por sí solo que haya aumentado la inflamación intestinal.

¿La creatina puede provocar un brote?

No se ha demostrado que provoque brotes, pero tampoco existen ensayos amplios diseñados para descartar ese riesgo específicamente en Crohn. Si los síntomas comienzan al introducirla, conviene suspenderla y revisar dosis, producto y evolución. Si persisten o aparecen sangre, fiebre, dolor importante o pérdida de peso, debe valorarse la actividad de la enfermedad.

¿La creatina produce diarrea?

Puede producirla, sobre todo cuando se toman cantidades grandes de una sola vez o se utiliza una fase de carga. También pueden influir los edulcorantes, polioles, magnesio o estimulantes añadidos al producto. Utilizar monohidrato puro, evitar la carga, reducir la cantidad y dividir las tomas suele mejorar la tolerancia.

¿Puedo tomar creatina con colitis ulcerosa?

En una persona estable, hidratada y con función renal normal puede valorarse para fuerza o masa muscular. La evidencia no permite recomendarla como tratamiento antiinflamatorio de la colitis ulcerosa. El único ensayo piloto registrado para estudiar esta posibilidad fue retirado sin participantes, por lo que no aportó resultados clínicos.

¿Puedo tomar creatina si tengo una ileostomía?

Una ileostomía estable no es una contraindicación automática. La decisión cambia si existe alto débito, sed intensa, poca orina, pérdidas de sodio, deshidratación o deterioro renal. En ese contexto debe priorizarse la reposición correcta de líquidos y electrolitos y consultar al equipo de ostomías antes de mantener suplementos no esenciales.

¿La creatina daña los riñones?

Los metaanálisis disponibles no muestran un deterioro significativo del filtrado renal en las poblaciones estudiadas con función renal normal y dosis habituales. Estos datos no garantizan seguridad en enfermedad renal previa, deshidratación recurrente o ileostomía de alto débito. Tampoco eliminan la necesidad de revisar una alteración renal real.

¿La creatina aumenta la creatinina?

Sí, puede elevarla ligeramente porque parte de la creatina se convierte en creatinina. Ese cambio no significa automáticamente daño renal, pero puede afectar a la interpretación del filtrado estimado. Informa de la suplementación antes de una analítica y deja que el profesional valore el resultado junto con la hidratación, la orina y otros marcadores.

¿Qué tipo de creatina es mejor?

La creatina monohidrato pura es la opción de referencia: es la forma más estudiada, eficaz y normalmente más económica. No se ha demostrado que las versiones alcalinas, líquidas, tamponadas o las mezclas comerciales sean superiores. Si tienes sensibilidad digestiva, cuantos menos ingredientes innecesarios contenga el producto, más fácil será valorar la tolerancia.

¿Cuántos gramos de creatina debería tomar?

La pauta general de mantenimiento en adultos es de 3–5 g al día. Si existe sensibilidad digestiva, puede comenzarse con 2–3 g y observar la tolerancia. No hay una dosis validada para tratar Crohn, y una persona con enfermedad renal, deshidratación o alto débito necesita una valoración individual.

¿Hay que descansar de la creatina?

No es obligatorio ciclarla si se tolera, existe un objetivo claro y no hay contraindicaciones. Sí debe reevaluarse cuando aparecen diarrea intensa, deshidratación, enfermedad renal, un brote importante, una cirugía reciente o cambios relevantes en la medicación y en las analíticas.

Conclusión: creatina en la enfermedad de Crohn

La creatina en la enfermedad de Crohn puede ser una herramienta útil para la fuerza, el rendimiento y el mantenimiento de la masa muscular. Su lugar está junto al entrenamiento de fuerza, una alimentación suficiente y una enfermedad correctamente controlada.

La creatina monohidrato es la opción de referencia y, en adultos estables, bien hidratados y con función renal normal, las dosis habituales presentan un perfil de seguridad favorable según la evidencia disponible. Puede aumentar ligeramente la creatinina y causar molestias digestivas si se toma demasiada cantidad de una sola vez.

Lo que todavía no puede afirmarse es que reduzca la inflamación, cure la mucosa, prevenga brotes o induzca la remisión. Los estudios sobre la barrera intestinal son prometedores, pero siguen siendo principalmente preclínicos; el ensayo humano previsto en colitis ulcerosa fue retirado sin participantes.

En resumen: la creatina puede apoyar al músculo, pero no trata el Crohn. Si existe enfermedad renal, deshidratación, diarrea intensa, intestino corto o una ileostomía de alto débito, la decisión necesita individualización.

Fuentes científicas

  1. Roy A. et al. Dietary Creatine as a Possible Novel Treatment for Crohn’s Ileitis. ACG Case Reports Journal, 2016.
  2. ClinicalTrials.gov. Therapeutic Modulation of the Intestinal Creatine Kinase System in Inflammatory Bowel Disease. NCT02463305; retirado sin participantes.
  3. Hall CHT. et al. Creatine Transporter, Reduced in Colon Tissues From Patients With Inflammatory Bowel Diseases…. Gastroenterology, 2020.
  4. Bhagavatula G. et al. Phosphocreatine Rescues Intestinal Epithelial Metabolic Dysfunction… and Is Protective in Murine Colitis. Cellular and Molecular Gastroenterology and Hepatology, 2025.
  5. Oliveira JT, Pieniz S. Role of Creatine Supplementation in Intestinal Health: A Narrative Review…. Nutrition, 2026.
  6. Kazeminasab F. et al. The Effects of Creatine Supplementation on Upper- and Lower-Body Strength and Power. Nutrients, 2025.
  7. Desai I. et al. The Effect of Creatine Supplementation on Resistance Training-Based Changes to Body Composition. Journal of Strength and Conditioning Research, 2024.
  8. Desai I. et al. The Effect of Creatine Supplementation on Lean Body Mass With and Without Resistance Training. Nutrients, 2025.
  9. Ostojic SM, Ahmetovic Z. Gastrointestinal Distress After Creatine Supplementation in Athletes: Are Side Effects Dose Dependent?. Research in Sports Medicine, 2008.
  10. Naeini EK. et al. Effect of Creatine Supplementation on Kidney Function. BMC Nephrology, 2025.
  11. Tsiaras A. et al. The Effect of Creatine Supplementation on Kidney Function. Journal of Renal Nutrition, 2026.
  12. Antonio J. et al. Common Questions and Misconceptions About Creatine Supplementation. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2021.
  13. Wyer N. Dietary Management of Patients With a High-Output Stoma. Nursing Standard, 2022.
  14. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de Pentasa (mesalazina).

Aviso: este contenido es educativo y no sustituye el diagnóstico, la prescripción ni el seguimiento de tu equipo de enfermedad inflamatoria intestinal. No modifiques la medicación por la información de este artículo.

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