
Cafeína y enfermedad inflamatoria intestinal: ¿el café empeora el Crohn y la colitis ulcerosa?
La relación entre la cafeína y la enfermedad inflamatoria intestinal suele explicarse de una forma demasiado sencilla. Una persona toma café, nota urgencia, dolor abdominal o necesita ir al baño y concluye que el café le está inflamando el intestino o provocando un brote.
Esa conclusión puede parecer lógica, pero mezcla fenómenos diferentes.
El café puede modificar la motilidad intestinal, acelerar el tránsito y aumentar la urgencia en determinadas personas. Sin embargo, que un alimento o una bebida produzca síntomas digestivos no demuestra automáticamente que esté aumentando la actividad inflamatoria de la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
También encontramos el extremo contrario. Algunos estudios relacionan el consumo de café o unas concentraciones plasmáticas más elevadas de cafeína con un menor riesgo de desarrollar una enfermedad inflamatoria intestinal. Esto tampoco permite afirmar que beber café prevenga el Crohn, proteja frente a la colitis ulcerosa o pueda utilizarse como tratamiento.
La respuesta más rigurosa se encuentra entre esos dos extremos:
Actualmente no se ha demostrado que el consumo moderado de café o cafeína provoque por sí mismo un brote de Crohn o colitis ulcerosa. Sin embargo, puede aumentar la motilidad, la urgencia, la frecuencia deposicional, el reflujo o la diarrea en algunas personas.
Por tanto, la pregunta útil no es únicamente si el café es bueno o malo. La pregunta correcta es qué cantidad, en qué formato, en qué momento y bajo qué situación clínica tolera cada persona.
Café y cafeína no son exactamente lo mismo
Uno de los principales errores al hablar de cafeína y enfermedad inflamatoria intestinal consiste en utilizar café y cafeína como si fueran sinónimos.
La cafeína es una metilxantina con efectos estimulantes sobre el sistema nervioso central y capacidad para bloquear los receptores de adenosina. El café, en cambio, es una bebida compleja que contiene más de mil compuestos químicos diferentes.
Entre sus principales componentes bioactivos encontramos:
- Cafeína.
- Ácidos clorogénicos.
- Polifenoles.
- Cafestol y kahweol.
- Melanoidinas formadas durante el tostado.
- Diferentes compuestos aromáticos y productos de la extracción.
La concentración de estas sustancias cambia según el tipo de grano, el tostado, la cantidad utilizada, el método de preparación y el tamaño de la bebida. Un espresso, un café filtrado, un café soluble y una bebida energética no proporcionan la misma exposición.
Esta diferencia importa porque una reacción al café no tiene que estar causada exclusivamente por la cafeína. De hecho, algunos estudios han observado que tanto el café normal como el descafeinado pueden estimular la actividad del colon.
En un pequeño estudio fisiológico realizado en personas sin enfermedad inflamatoria intestinal, ocho de catorce participantes respondieron al café con un aumento de la actividad motora del colon distal. La respuesta apareció aproximadamente cuatro minutos después de beber tanto café normal como descafeinado. Esto sugiere que el estímulo intestinal no depende solamente de la cafeína.
El café descafeinado, además, no está completamente libre de cafeína y conserva muchos de los polifenoles, ácidos y compuestos generados durante el tostado. Algunas personas lo toleran mejor, pero para otras el cambio a descafeinado no elimina la urgencia o las molestias.
¿La cafeína aumenta el riesgo de desarrollar Crohn o colitis ulcerosa?
La evidencia epidemiológica disponible no permite afirmar que la cafeína sea una causa de enfermedad inflamatoria intestinal.
El metaanálisis más reciente reunió 21 estudios y 13.209 participantes. Al analizar conjuntamente los resultados, no encontró una asociación estadísticamente significativa entre la ingesta de cafeína y el riesgo global de EII: riesgo relativo de 0,84, con un intervalo de confianza del 95 % entre 0,68 y 1,04. Como el intervalo incluye el valor 1, no puede concluirse que exista un aumento o una reducción clara del riesgo.
Sin embargo, los análisis por subgrupos ofrecieron resultados muy distintos según el diseño del estudio, la localización geográfica, la edad, el tabaquismo y la fuente de cafeína. Por ejemplo, algunos estudios de cohortes encontraron un mayor riesgo de colitis ulcerosa, mientras que varios estudios de casos y controles encontraron una asociación inversa. Después de ajustar por tabaco, algunos análisis también relacionaron la cafeína con un mayor riesgo de Crohn.
Estas diferencias no significan que la cafeína sea beneficiosa para unas personas y perjudicial para otras con la precisión que aparentan las cifras. Revelan, sobre todo, que los estudios son heterogéneos y están expuestos a factores de confusión.
La alimentación, el tabaco, el nivel socioeconómico, la cultura, el tipo de bebida, la dosis, el azúcar añadido, el sueño, el estrés y los síntomas digestivos previos pueden modificar los resultados. Para comprender mejor cómo interactúan estos factores puedes leer el artículo sobre las causas de la enfermedad inflamatoria intestinal.
El estudio japonés sobre café, cafeína y colitis ulcerosa
Un estudio japonés de casos y controles encontró que las personas situadas en el cuartil de mayor consumo total de cafeína presentaban una menor probabilidad de colitis ulcerosa que aquellas situadas en el cuartil inferior. La odds ratio ajustada fue de 0,44, con un intervalo de confianza del 95 % entre 0,29 y 0,67.
A primera vista, podría interpretarse como una reducción del riesgo cercana al 56 %. Pero un estudio de casos y controles no puede demostrar que la cafeína haya producido esa reducción.
Existe una explicación alternativa importante: la causalidad inversa.
Una persona que comienza a experimentar diarrea, dolor o urgencia puede reducir el café incluso antes de recibir el diagnóstico de colitis ulcerosa. Cuando posteriormente se compara su consumo con el de una persona sana, puede parecer que consumir menos café aumentó el riesgo, cuando en realidad fueron los síntomas iniciales los que hicieron que dejara de tomarlo.
El estudio es interesante y abre una línea de investigación, pero no justifica recomendar cafeína para prevenir la colitis ulcerosa.
¿Qué encontró la aleatorización mendeliana?
Otro estudio utilizó aleatorización mendeliana, una metodología que emplea variantes genéticas relacionadas con una determinada exposición para explorar posibles relaciones causales.
En este trabajo, unas concentraciones plasmáticas de cafeína genéticamente predichas más elevadas se asociaron con una menor probabilidad de EII. La odds ratio fue de 0,78, con un intervalo de confianza del 95 % entre 0,66 y 0,91. Los autores observaron tendencias similares para Crohn y colitis ulcerosa.
El resultado es relevante, pero requiere una interpretación cuidadosa. Una concentración plasmática de cafeína elevada no significa necesariamente que la persona consuma más café. También puede reflejar que metaboliza la cafeína más lentamente y, por tanto, mantiene una concentración mayor con una ingesta inferior.
La aleatorización mendeliana reduce algunos factores de confusión de los estudios observacionales, pero depende de varios supuestos estadísticos y biológicos. No sustituye a un ensayo clínico ni permite recomendar aumentar el consumo de café.
¿Puede el café provocar un brote de enfermedad inflamatoria intestinal?
Actualmente no existen ensayos clínicos suficientemente sólidos que demuestren que el café provoque recaídas inflamatorias en personas con Crohn o colitis ulcerosa.
Para responder correctamente a esta pregunta hay que definir primero qué entendemos por brote.
Un brote no debería diagnosticarse únicamente porque después de beber café aparezcan:
- Una deposición adicional.
- Más ruido intestinal.
- Urgencia.
- Heces algo más blandas.
- Sensación de movimiento abdominal.
Estos síntomas pueden deberse a un cambio de la motilidad o de la sensibilidad intestinal. La actividad inflamatoria se valora integrando los síntomas con datos como la calprotectina fecal, la proteína C reactiva, la analítica, la endoscopia o las pruebas de imagen.
Una persona puede tener síntomas digestivos con la calprotectina normal. También puede sentirse relativamente bien y mantener inflamación intestinal objetiva. Esta diferencia se explica con más profundidad en el artículo sobre inflamación crónica de bajo grado y EII.
Por eso, afirmar «el café me hace ir al baño, por tanto me provoca un brote» sería tan impreciso como afirmar «el café no me produce síntomas, por tanto mi intestino no está inflamado».
Café, calprotectina y actividad inflamatoria
Un estudio publicado en 2024 evaluó el consumo de café y diferentes marcadores inflamatorios en personas con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.
En el análisis final se incluyeron 135 pacientes, de los cuales un 60 % consumía café regularmente. Los investigadores no encontraron diferencias significativas entre consumidores y no consumidores en la actividad clínica, endoscópica o histológica de la enfermedad.
Tampoco encontraron diferencias significativas en proteína C reactiva, velocidad de sedimentación o leucocitos. Sin embargo, los consumidores de café presentaron valores de calprotectina fecal inferiores a los no consumidores. La asociación fue especialmente visible entre quienes tomaban café natural y entre los pacientes con colitis ulcerosa.
Este resultado no demuestra que el café reduzca la inflamación.
Los consumidores habituales podrían encontrarse mejor, tolerar más alimentos y continuar tomando café, mientras que las personas con mayor actividad, diarrea o urgencia podrían haberlo eliminado. Además, el estudio no asignó aleatoriamente a los participantes a tomar café o evitarlo.
Por tanto, la conclusión correcta es que se observó una asociación entre consumo de café y una calprotectina inferior. No puede afirmarse que el café bajara la calprotectina ni que favoreciera la cicatrización de la mucosa.
Síntomas digestivos no significa necesariamente inflamación
La cafeína y el café pueden influir sobre el aparato digestivo a través de diferentes mecanismos:
- Estimulación de la actividad motora del colon.
- Activación del reflejo gastrocólico.
- Cambios en la secreción gástrica.
- Modificación del tono rectal.
- Efectos sobre el sistema nervioso autónomo.
- Mayor percepción de las sensaciones internas en personas sensibles.
En el estudio de 2024, aproximadamente un 18 % de los pacientes declaró que el café empeoraba sus síntomas. Los problemas descritos con más frecuencia fueron un aumento de las deposiciones, menor consistencia de las heces y más dolor abdominal. A pesar de ello, casi la mitad de quienes percibían un empeoramiento continuaba bebiéndolo.
Una encuesta anterior realizada a 442 personas con EII mostró que un 38 % consideraba que el café influía sobre sus síntomas. Esta percepción fue más frecuente entre las personas con Crohn que entre aquellas con colitis ulcerosa. Entre quienes evitaban el café, un 62 % creía que perjudicaba a sus síntomas intestinales.
La experiencia subjetiva del paciente importa. Si cada vez que una persona toma café aparece diarrea o urgencia, no tiene sentido obligarla a consumirlo porque un estudio haya encontrado una asociación potencialmente protectora.
Sin embargo, tampoco debería concluirse automáticamente que el café está produciendo daño mucoso. La tolerancia sintomática y la actividad inflamatoria son dos capas diferentes del problema.
Cafeína, sistema inmunitario e inflamación
La cafeína bloquea principalmente los receptores de adenosina A1 y A2A. La adenosina participa en la regulación del sistema nervioso, el flujo sanguíneo y la respuesta inmunitaria.
Estudios experimentales han observado que la cafeína puede modificar la producción de determinadas citocinas y la actividad de células inmunitarias. Una revisión clásica concluyó que muchos de sus efectos inmunomoduladores parecían predominantemente antiinflamatorios y podían aparecer con concentraciones compatibles con el consumo humano habitual.
Pero pasar de ese dato a afirmar que la cafeína controla la inflamación intestinal supone un salto que la evidencia no permite.
La EII no depende de una única citocina ni de una única vía inmunitaria. En su evolución intervienen la predisposición genética, la barrera epitelial, la microbiota, células inmunitarias innatas y adaptativas, metabolitos, exposiciones ambientales y tratamientos.
Reducir una señal inmunitaria en una muestra de sangre o en un cultivo celular no equivale a:
- Reducir la calprotectina.
- Curar úlceras.
- Alcanzar remisión endoscópica.
- Evitar una recaída.
- Reducir el riesgo de cirugía.
Un ensayo piloto publicado en 2026 comparó los efectos agudos del café, una solución de cafeína y agua en diez personas sanas. Tanto el café como la cafeína modificaron la secreción de algunas citocinas, pero no produjeron exactamente la misma respuesta.
El estudio confirma que el café completo y la cafeína aislada no son biológicamente idénticos. Sin embargo, solo participaron diez voluntarios sanos, se estudiaron efectos agudos y no se incluyó a personas con Crohn o colitis ulcerosa. Por tanto, no demuestra un efecto clínico sobre la EII.
Café, microbiota y barrera intestinal
Los polifenoles y otros componentes del café pueden interactuar con la microbiota intestinal. Algunos estudios han observado cambios en determinados grupos bacterianos y en la producción de metabolitos, incluidos los ácidos grasos de cadena corta.
También se han propuesto posibles efectos sobre:
- La integridad de la barrera epitelial.
- El metabolismo microbiano de los polifenoles.
- La producción de butirato.
- La diversidad de la microbiota.
- La comunicación dentro del eje intestino-cerebro.
No obstante, gran parte de esta evidencia procede de estudios experimentales, intervenciones pequeñas o investigaciones realizadas en personas sin enfermedad inflamatoria intestinal. La revisión publicada en 2024 sobre café, microbiota y función intestinal reconoce que los resultados son heterogéneos y que todavía se necesita más investigación.
No es correcto afirmar que el café «repara la microbiota» o «sella el intestino». Tampoco existe una microbiota ideal única que deba alcanzarse aumentando una bacteria concreta.
La inflamación, la dieta, el tratamiento, los antibióticos, las cirugías, el tránsito, el sueño y el estrés pueden modificar simultáneamente el ecosistema intestinal. La microbiota es parte del sistema, pero no es una explicación universal para todo lo que sucede en la EII.
Cafeína y enfermedad inflamatoria intestinal, ansiedad, sueño y eje intestino-cerebro
La tolerancia a la cafeína no depende solamente del intestino.
Una cantidad elevada o tomada demasiado tarde puede producir:
- Activación excesiva.
- Palpitaciones.
- Temblor.
- Ansiedad.
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Sueño menos profundo.
- Mayor hipervigilancia corporal.
Dormir peor puede aumentar la fatiga, la sensibilidad al dolor, la reactividad emocional y la percepción de síntomas digestivos. La ansiedad también puede acelerar el tránsito y aumentar la urgencia, aunque no exista un aumento paralelo de la inflamación.
Esto genera un circuito fácil de confundir:
Cafeína → mayor activación → peor sueño o más ansiedad → más sensibilidad y urgencia intestinal → interpretación de que el café está inflamando el intestino.
El síntoma es real, pero el mecanismo puede ser distinto del que la persona imagina. Puedes ampliar esta relación en los artículos sobre estrés en Crohn y colitis y eje intestino-cerebro, estrés e inflamación.
En personas con miedo intenso a las sensaciones digestivas, la cafeína también puede amplificar la vigilancia sobre el abdomen. Cada ruido, movimiento o cambio deposicional se interpreta entonces como una señal de peligro. En estos casos resulta útil entender el papel de la hipervigilancia corporal en la EII.
¿Quién puede tolerar peor la cafeína?
No existe una prohibición universal, pero algunas situaciones requieren mayor prudencia en lo referente a la cafeína y enfermedad inflamatoria intestinal.
La cafeína puede resultar más problemática cuando hay diarrea activa, urgencia importante, numerosas deposiciones, reflujo, gastritis, ansiedad, insomnio, palpitaciones o una tolerancia digestiva reducida.
Durante un brote, el café no tiene por qué ser la causa de la inflamación para convertirse en una carga sintomática adicional. Si una persona ya tiene diez deposiciones, dolor y urgencia, cualquier estímulo que acelere el tránsito puede empeorar su calidad de vida.
También conviene revisar el consumo cuando existe una ostomía con débito elevado. El café puede aumentar la salida en algunas personas y la cafeína tiene un ligero efecto diurético, especialmente en quienes no están habituados. El problema principal no suele ser una deshidratación causada directamente por una taza de café, sino la combinación de más débito, menor ingesta, calor, sudoración y reposición insuficiente de sodio.
Quienes viven con ileostomía o presentan pérdidas importantes pueden consultar la guía sobre hidratación en colostomía e ileostomía. Durante los meses de calor también resulta útil revisar las recomendaciones sobre EII en verano, calor y deshidratación.
¿Puedo tomar café si tengo enfermedad de Crohn?
Si la enfermedad está controlada, no existen síntomas importantes y el café se tolera bien, no hay evidencia suficiente para prohibirlo de forma general.
La alimentación en Crohn debe adaptarse a la localización de la enfermedad, la presencia de estenosis, cirugías previas, diarrea, estreñimiento, pérdida de peso y tolerancia individual. El café es una variable más dentro de ese contexto, no un alimento que deba eliminarse automáticamente tras el diagnóstico.
En caso de diarrea, dolor o fase digestiva delicada, puede tener sentido reducir temporalmente la cantidad, probar una preparación menos concentrada o utilizar café descafeinado. Esta adaptación debe integrarse dentro de una estrategia más amplia sobre qué comer con enfermedad de Crohn según los síntomas.
¿Puedo tomar café si tengo colitis ulcerosa?
Tampoco existe una prohibición universal para la colitis ulcerosa.
Los estudios que han encontrado una posible asociación inversa entre cafeína y riesgo de colitis no permiten utilizar el café como prevención ni como tratamiento. Del mismo modo, la posibilidad de que aumente la urgencia no significa que vaya a inflamar necesariamente la mucosa.
Durante una fase estable, una persona que tolera bien una cantidad moderada puede mantenerla. Cuando existen diarrea, sangre, tenesmo o urgencia intensa, reducirlo temporalmente puede mejorar la comodidad, aunque el control del brote dependa del tratamiento médico.
La estrategia nutricional completa puede consultarse en la guía sobre qué comer con colitis ulcerosa según tus síntomas.
Café normal, descafeinado y bebidas energéticas
No deben colocarse todos los productos con cafeína en la misma categoría.
Café normal
Aporta cafeína, polifenoles y otros compuestos bioactivos. La cantidad de cafeína varía enormemente según la preparación, el volumen y el tipo de café.
Café descafeinado
Contiene mucha menos cafeína, pero conserva otros componentes del café. Puede ser útil cuando el problema principal es la activación, la ansiedad o el sueño, aunque no garantiza que desaparezca el estímulo intestinal.
Té
Contiene cafeína, teanina y distintos polifenoles. Su concentración suele ser inferior a la del café, pero depende del tipo, el tiempo de infusión y la cantidad utilizada.
Bebidas energéticas
No son equivalentes al café. Pueden contener dosis elevadas de cafeína, azúcar, edulcorantes, taurina, guaraná y otros estimulantes. Además, algunas latas aportan varias raciones en un único envase.
En una persona con EII, ansiedad, diarrea o insomnio, las bebidas energéticas suelen ser una opción mucho menos controlable que una taza pequeña de café.
Cómo comprobar tu tolerancia al café y a la cafeína y enfermedad inflamatoria intestinal
No es necesario eliminarlo para siempre ni aumentar su consumo por los posibles beneficios encontrados en estudios observacionales. Puede realizarse una prueba individual sencilla.
Durante varios días, registra:
- Tipo y cantidad de café.
- Hora de consumo.
- Si lo tomas en ayunas o con comida.
- Número de deposiciones.
- Consistencia de las heces.
- Urgencia.
- Dolor o hinchazón.
- Calidad del sueño.
- Nivel de ansiedad.
Después puedes reducirlo temporalmente o cambiar a descafeinado durante una o dos semanas, manteniendo relativamente estables el resto de variables. Si los síntomas mejoran claramente, reintroduce una cantidad pequeña para comprobar si vuelven a aparecer.
No cambies al mismo tiempo el café, la fibra, los lácteos, los suplementos, los horarios y cinco alimentos distintos. Si modificas todo de golpe, no sabrás qué variable produjo el cambio.
Esta prueba sirve para estudiar la tolerancia sintomática. No demuestra que la inflamación haya aumentado o disminuido. Para eso deben utilizarse los marcadores y pruebas clínicas adecuados. La importancia de detectar actividad aunque los síntomas no sean evidentes se explica en el artículo sobre detección precoz en Crohn y colitis.
Errores frecuentes sobre cafeína y enfermedad inflamatoria intestinal
«El café inflama el intestino»
No puede afirmarse de forma general. Puede aumentar la motilidad o los síntomas en algunas personas sin aumentar necesariamente la inflamación.
«Si me da diarrea, me está provocando un brote»
La diarrea puede aparecer por motilidad acelerada, sensibilidad intestinal, lactosa, edulcorantes, ansiedad u otras causas. Un brote requiere una valoración más amplia.
«La cafeína es antiinflamatoria y protege del Crohn»
Existen mecanismos experimentales y asociaciones epidemiológicas interesantes, pero no se ha demostrado que tomar cafeína prevenga o trate el Crohn.
«El café baja la calprotectina»
Un estudio observó una calprotectina menor entre consumidores, pero no demostró que el café fuera la causa.
«El descafeinado no afecta al intestino»
El descafeinado conserva otros componentes del café y también puede estimular el colon en algunas personas.
«Existe una cantidad segura para todos»
No se ha establecido una dosis universal específica para personas con EII. La tolerancia depende de la enfermedad, los síntomas, el metabolismo, el sueño, la ansiedad y el resto de la dieta.
Conclusión sobre cafeína y enfermedad inflamatoria intestinal
La evidencia actual no demuestra que el consumo moderado de café o cafeína provoque por sí mismo la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o sus brotes.
Algunos estudios han encontrado una posible asociación protectora, especialmente frente a la colitis ulcerosa, pero predominan los diseños observacionales y los resultados cambian según la población y la metodología. Tampoco existen pruebas suficientes para recomendar café o cafeína como estrategia antiinflamatoria.
Lo que sí sabemos es que el café puede aumentar la actividad motora intestinal y empeorar la urgencia, la frecuencia deposicional o la diarrea en determinadas personas. Eso puede hacer que alguien se encuentre peor sin que necesariamente haya aumentado la actividad inflamatoria.
Por tanto, el café no debe prohibirse automáticamente, pero tampoco debe defenderse como un tratamiento. Debe valorarse según la fase de la enfermedad, la dosis, la preparación, el sueño, la ansiedad, la presencia de diarrea y la respuesta individual.
La idea central es sencilla:
El café puede cambiar cómo funciona y cómo se siente tu intestino, pero eso no significa automáticamente que esté cambiando la inflamación de tu enfermedad.
Si tienes Crohn, colitis ulcerosa u ostomía y no sabes cómo adaptar el café, la alimentación o tus hábitos a tu situación concreta, puedes solicitar una valoración personalizada para EII.
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Preguntas frecuentes
¿La cafeína es mala para la enfermedad de Crohn?
No se ha demostrado que la cafeína cause Crohn ni que provoque directamente sus brotes. Sin embargo, puede aumentar la urgencia, la frecuencia deposicional, la ansiedad o la diarrea en algunas personas.
¿Puedo tomar café si tengo colitis ulcerosa?
Si la enfermedad está controlada y se tolera bien, no existe evidencia suficiente para prohibirlo. Durante un brote puede ser útil reducirlo temporalmente si empeora la urgencia o la diarrea.
¿El café aumenta la calprotectina?
No está demostrado. Un estudio observacional encontró valores inferiores de calprotectina entre consumidores de café, pero no pudo demostrar que el café causara esa reducción.
¿El café puede producir diarrea sin inflamar el intestino?
Sí. El café puede estimular la actividad motora del colon y acelerar el tránsito sin que exista necesariamente un aumento de la actividad inflamatoria de la EII.
¿Es mejor el café descafeinado?
Puede ser una alternativa cuando la cafeína empeora la ansiedad, las palpitaciones, el sueño o la urgencia. Sin embargo, mantiene otros compuestos del café y no todas las personas lo toleran mejor.
¿Debo dejar el café durante un brote?
No existe una norma universal. Si empeora claramente la diarrea, el dolor o la urgencia, puede reducirse o retirarse temporalmente. El tratamiento del brote debe basarse en la valoración médica y en la actividad inflamatoria objetiva.
¿El café puede prevenir la colitis ulcerosa?
Algunos estudios han encontrado una asociación entre mayor ingesta de cafeína y menor riesgo de colitis ulcerosa, pero no demuestran que tomar café prevenga la enfermedad.
¿Las bebidas energéticas son iguales que el café?
No. Pueden aportar cantidades elevadas de cafeína, azúcar, edulcorantes y otros estimulantes. Su composición es diferente y su tolerancia puede ser peor.
¿Cuánto café puede tomar una persona con EII?
No existe una cantidad específica validada para todas las personas con Crohn o colitis ulcerosa. La dosis debe adaptarse a la tolerancia, el sueño, la ansiedad, la fase de la enfermedad y la presencia de diarrea.
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