Qué hacer en un brote de EII: causas, dieta y señales

qué hacer en un brote de EII

Qué hacer en un brote de EII: cómo reconocerlo, posibles causas y medidas útiles

Cuando aumentan la diarrea, el dolor, la urgencia intestinal o el cansancio, es normal preguntarse qué hacer en un brote de EII. Sin embargo, sentir más síntomas no demuestra por sí solo que la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa se estén inflamando de nuevo.

Por ejemplo, la diarrea también puede aparecer por una infección, un tratamiento con antibióticos, una comida demasiado grasa, alcohol, lactosa, polioles, ansiedad, menstruación o determinados suplementos. En cambio, algunas personas pueden presentar actividad inflamatoria antes de notar síntomas especialmente intensos.

Por tanto, el primer paso ante un posible brote de EII no debe ser eliminar veinte alimentos, comenzar varios suplementos o recuperar corticoides que quedaron guardados en casa. Primero hay que valorar la gravedad, descartar una infección y comprobar si existe inflamación objetiva.

La alimentación, el sueño, el estrés y los hábitos influyen en la evolución de la enfermedad. Aun así, no todos estos factores actúan de la misma forma. Algunos pueden favorecer una peor evolución; otros solamente aumentan los síntomas sin producir una nueva inflamación intestinal.

¿Qué es exactamente un brote de EII?

Un brote de EII es un periodo en el que la enfermedad vuelve a presentar actividad después de una fase de remisión o estabilidad.

Puede manifestarse mediante:

  • Mayor número de deposiciones.
  • Diarrea persistente.
  • Sangre o mucosidad.
  • Urgencia intestinal.
  • Tenesmo o sensación continua de necesitar evacuar.
  • Dolor abdominal.
  • Cansancio intenso.
  • Pérdida de peso.
  • Fiebre.
  • Falta de apetito.
  • Dolor articular.
  • Manifestaciones cutáneas u oculares.

No obstante, conviene distinguir varios niveles de actividad.

Brote clínico

Se habla de brote clínico cuando empeoran los síntomas: aparece más diarrea, urgencia, sangre, dolor, cansancio o pérdida de apetito.

Brote bioquímico

En este caso, las pruebas muestran datos compatibles con inflamación, como una elevación de la calprotectina fecal, la proteína C reactiva o determinados cambios en la analítica.

Brote endoscópico o radiológico

La inflamación se observa mediante colonoscopia, ecografía intestinal, resonancia, tomografía u otra prueba de imagen.

Esta diferencia resulta importante porque los síntomas y la inflamación no siempre evolucionan en paralelo. Una persona puede presentar diarrea y dolor sin una inflamación intestinal relevante. En cambio, otra puede tener actividad inflamatoria antes de notar un empeoramiento evidente.

Las recomendaciones actuales aconsejan combinar síntomas y biomarcadores en lugar de tomar decisiones basándose únicamente en cómo se siente la persona. Cuando existe discordancia entre los síntomas y las pruebas, puede ser necesario confirmar la situación mediante endoscopia o imagen.

¿Cómo saber si tienes un brote de EII o solamente diarrea?

La diarrea es un síntoma. El brote de EII implica actividad inflamatoria de la enfermedad.

Por consiguiente, se puede tener diarrea sin estar en brote. Asimismo, puede existir inflamación intestinal antes de que aparezca una diarrea intensa.

Entre las posibles causas de diarrea no relacionadas necesariamente con un brote se encuentran:

  • Gastroenteritis víricas o bacterianas.
  • Intoxicaciones alimentarias.
  • Infección por Clostridioides difficile.
  • Uso reciente de antibióticos.
  • Intolerancia temporal a la lactosa.
  • Consumo elevado de sorbitol, manitol, maltitol o xilitol.
  • Comidas demasiado grasas.
  • Exceso de alcohol o cafeína.
  • Malabsorción de ácidos biliares.
  • Síndrome de intestino irritable asociado.
  • Cambios hormonales o menstruación.
  • Ansiedad y aceleración del tránsito.
  • Efectos secundarios de medicamentos.
  • Suplementos con efecto laxante.
  • Cirugía intestinal previa.
  • Cambios en el funcionamiento de una ileostomía o colostomía.

Diferencias orientativas entre diarrea y brote

CaracterísticaDiarrea puntual o no inflamatoriaPosible brote de EII
DuraciónHoras o pocos díasPersistente o progresiva
Relación con una comidaPuede ser claraNo siempre existe
SangreGeneralmente noPuede aparecer
Deposiciones nocturnasMenos frecuentesAumentan la sospecha
Urgencia y tenesmoPueden aparecerFrecuentes en afectación rectal
FiebrePoco habitualPuede aparecer
Pérdida de pesoNo suele producirsePosible si se prolonga
CalprotectinaPuede ser normalPuede estar elevada
TratamientoCorregir la causa y rehidratarPuede requerir ajustar el tratamiento

Esta tabla sirve para orientarse, pero no permite autodiagnosticarse. De hecho, una infección intestinal también puede causar fiebre, sangre y una elevación de la calprotectina.

Por eso, cuando los síntomas son relevantes, no basta con medir la calprotectina. Además, puede ser necesario realizar un estudio microbiológico de las heces.

Síntomas que pueden indicar un brote de EII

La posibilidad de actividad inflamatoria aumenta cuando aparece una combinación de los siguientes síntomas:

  • Diarrea que no mejora o aumenta progresivamente.
  • Sangre mezclada con las deposiciones.
  • Mucosidad persistente.
  • Urgencia creciente.
  • Tenesmo.
  • Deposiciones que despiertan durante la noche.
  • Dolor abdominal mantenido.
  • Fiebre.
  • Pérdida involuntaria de peso.
  • Fatiga desproporcionada.
  • Anemia.
  • Falta de apetito.
  • Dolor articular.
  • Lesiones en la piel.
  • Inflamación ocular.
  • Elevación de calprotectina o marcadores inflamatorios.

Aun así, ningún síntoma aislado confirma un brote de EII. Ni siquiera una calprotectina elevada debe interpretarse como un número mágico.

La calprotectina puede aumentar por una infección, un sangrado digestivo, el uso de determinados medicamentos y otras enfermedades intestinales. En consecuencia, siempre debe interpretarse junto con los síntomas, la historia clínica y el resto de las pruebas.

¿Qué puede desencadenar o prolongar un brote de EII?

La enfermedad inflamatoria intestinal no se reactiva por una única causa universal. Su evolución depende de la interacción entre genética, sistema inmunitario, microbiota, barrera intestinal, medicación, infecciones y factores ambientales.

Puedes ampliar esta explicación en el artículo sobre las causas de la enfermedad inflamatoria intestinal.

Falta de adherencia al tratamiento

Antes de culpar a la última comida, conviene revisar:

  • Dosis olvidadas.
  • Suspensión voluntaria del tratamiento.
  • Retrasos en la administración de un biológico.
  • Reducción de dosis sin supervisión.
  • Dificultades para seguir el tratamiento rectal.
  • Problemas de absorción.
  • Interacciones con otros medicamentos.

La pérdida de adherencia puede permitir que la inflamación reaparezca. Por este motivo, no se debe suspender un medicamento porque hayan aumentado la diarrea o el dolor sin consultarlo antes.

Pérdida de respuesta al medicamento

En ocasiones, el tratamiento se sigue correctamente, pero deja de controlar la enfermedad con la misma eficacia.

Esto puede suceder por:

  • Pérdida de respuesta farmacológica.
  • Formación de anticuerpos frente a determinados biológicos.
  • Concentraciones insuficientes del medicamento.
  • Mayor extensión o gravedad de la inflamación.
  • Necesidad de ajustar la dosis o el intervalo.
  • Aparición de una complicación.

Por tanto, un brote de EII no debe abordarse únicamente cambiando la dieta. La alimentación puede mejorar la tolerancia y el estado nutricional, pero no sustituye a los tratamientos dirigidos a controlar la inflamación.

Infecciones intestinales

Una infección puede imitar un brote, empeorar una inflamación previa o producir síntomas prácticamente indistinguibles.

Debe prestarse especial atención cuando ha existido:

  • Tratamiento reciente con antibióticos.
  • Contacto con personas con gastroenteritis.
  • Viajes.
  • Consumo de alimentos en mal estado.
  • Fiebre.
  • Inicio brusco de los síntomas.
  • Tratamiento inmunosupresor.
  • Ingreso hospitalario reciente.

En particular, la infección por Clostridioides difficile debe descartarse ante determinados empeoramientos, especialmente cuando existe afectación del colon.

Antiinflamatorios y otros medicamentos

Los antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco, pueden empeorar los síntomas y se han relacionado con recaídas en algunas personas con EII.

Además, también deben revisarse:

  • Antibióticos.
  • Metformina.
  • Laxantes.
  • Suplementos de magnesio.
  • Vitamina C en dosis altas.
  • Inhibidores de la bomba de protones en determinados contextos.
  • Fármacos procinéticos.
  • Productos herbales.

No obstante, ningún medicamento prescrito debe suspenderse sin valorar antes su indicación y sus riesgos.

Alimentación y brote de EII: qué sabemos realmente

La alimentación influye en el estado nutricional, la microbiota, la barrera intestinal y la tolerancia digestiva. Sin embargo, eso no significa que una comida picante, un dulce o una hamburguesa produzcan automáticamente un brote de EII.

El consenso de ECCO reconoce la alimentación como un posible modificador de la enfermedad, pero también deja claro que no existe una dieta universal válida para todas las personas con Crohn o colitis ulcerosa.

Síntomas después de comer no significan siempre inflamación

Comer activa el reflejo gastrocólico. Es decir, cuando el alimento llega al estómago, el intestino recibe señales para movilizar su contenido.

Por ello, una persona puede notar urgencia o necesidad de evacuar pocos minutos después de una comida. Eso no significa que el alimento haya atravesado todo el aparato digestivo ni que haya producido una lesión inflamatoria inmediata.

Además, una comida puede empeorar:

  • Diarrea.
  • Gases.
  • Distensión.
  • Reflujo.
  • Dolor.
  • Náuseas.
  • Urgencia.
  • Débito de una ileostomía.

Aun así, producir síntomas no es lo mismo que activar inmunológicamente la enfermedad.

Comer deprisa

Comer deprisa no causa por sí solo un brote de EII, pero puede aumentar la carga digestiva.

Por ejemplo, favorece:

  • Masticación insuficiente.
  • Mayor entrada de aire.
  • Comidas demasiado voluminosas.
  • Distensión.
  • Sensación de pesadez.
  • Mayor dificultad para detectar la saciedad.
  • Dolor en personas con estenosis o tránsito sensible.

Por tanto, durante una fase sintomática conviene comer con calma, masticar bien y evitar convertir cada comida en una carrera.

Comer a deshoras

No existe una hora concreta a partir de la cual la comida se vuelva inflamatoria.

El problema suele ser el patrón asociado:

  • Saltarse comidas.
  • Pasar demasiadas horas sin comer.
  • Llegar con hambre extrema.
  • Comer casi toda la energía por la noche.
  • Hacer cenas enormes.
  • Acostarse inmediatamente después de comer.
  • Mantener horarios completamente irregulares.

En consecuencia, la regularidad puede ayudar a distribuir mejor la ingesta, mantener la energía y mejorar el sueño. Sin embargo, tampoco debe convertirse en una norma rígida que aumente la ansiedad.

Comidas copiosas, fritos y exceso de grasa

Una cantidad elevada de grasa puede acelerar el tránsito y empeorar la diarrea, las náuseas o la urgencia en algunas personas.

Esto no significa que toda la grasa sea perjudicial. En realidad, importan:

  • La cantidad.
  • El tipo de grasa.
  • La preparación.
  • La tolerancia individual.
  • La existencia de malabsorción.
  • El momento de la enfermedad.
  • La combinación con alcohol, azúcar o picante.

Durante un posible brote de EII, suele resultar más tolerable repartir la energía entre varias comidas y evitar platos excesivamente voluminosos.

Picante

El picante puede aumentar:

  • Ardor.
  • Reflujo.
  • Dolor.
  • Urgencia.
  • Sensación de quemazón anal.
  • Molestias alrededor del estoma.

Sin embargo, sentir ardor después de comer picante no demuestra que se haya producido una nueva lesión intestinal.

Durante una fase activa o una diarrea intensa puede retirarse temporalmente. Posteriormente, si se desea, puede probarse de nuevo en pequeñas cantidades.

Dulces, azúcar y bebidas azucaradas

El azúcar no es la causa única de la EII y un dulce aislado no provoca automáticamente un brote.

No obstante, grandes cantidades de azúcar, bollería o bebidas azucaradas pueden:

  • Aumentar la carga osmótica intestinal.
  • Empeorar la diarrea.
  • Desplazar alimentos nutricionalmente más útiles.
  • Favorecer una alimentación poco variada.
  • Aumentar las oscilaciones de hambre y saciedad.

Asimismo, los productos “sin azúcar” pueden contener sorbitol, manitol, maltitol o xilitol. Estos polioles atraen agua hacia el intestino y pueden provocar diarrea, gases y distensión.

Ultraprocesados y patrón alimentario

Una comida ocasional no equivale a un patrón alimentario mantenido.

En cambio, una alimentación basada continuamente en:

  • Ultraprocesados.
  • Carnes procesadas.
  • Fritos.
  • Alcohol.
  • Bebidas azucaradas.
  • Grandes cantidades de productos de baja calidad nutricional.
  • Escasa variedad.

puede asociarse con un entorno metabólico e intestinal menos favorable.

Por tanto, el objetivo no es perseguir la perfección ni vivir con miedo. La meta es construir un patrón mayoritariamente nutritivo, flexible y adaptado a la fase de la enfermedad.

Lácteos

Tener Crohn o colitis ulcerosa no obliga a retirar todos los lácteos.

Durante un brote de EII puede aparecer una intolerancia secundaria y temporal a la lactosa. En ese caso, suelen tolerarse mejor:

  • Leche sin lactosa.
  • Yogures sin lactosa.
  • Quesos curados.
  • Cantidades pequeñas.
  • Preparaciones mezcladas con otros alimentos.

Eliminar indefinidamente los lácteos sin comprobar la tolerancia puede reducir innecesariamente el aporte de proteína, calcio y energía.

Histamina y brote de EII: ¿causa, desencadenante o confusión?

La llamada histaminosis no alérgica o intolerancia a la histamina se utiliza para describir síntomas atribuidos a una acumulación o degradación insuficiente de histamina sin una alergia clásica mediada por inmunoglobulina E.

Puede relacionarse con:

  • Diarrea.
  • Dolor abdominal.
  • Náuseas.
  • Hinchazón.
  • Dolor de cabeza.
  • Rubor.
  • Picor.
  • Congestión nasal.
  • Palpitaciones.
  • Mareo.

Debido a este solapamiento, algunas personas interpretan esos síntomas como un brote de EII.

Sin embargo, actualmente no está demostrado que la intolerancia a la histamina sea una causa general de los brotes de Crohn o colitis ulcerosa. Además, su diagnóstico resulta complejo porque los síntomas son inespecíficos y no existe una prueba única suficientemente validada.

La DAO no confirma por sí sola el diagnóstico

Una concentración baja de diaminooxidasa o DAO en sangre no demuestra automáticamente que la histamina sea responsable de los síntomas.

También existen limitaciones como:

  • Variabilidad entre laboratorios.
  • Diferencias individuales.
  • Falta de puntos de corte universales.
  • Cambios temporales de la mucosa intestinal.
  • Interferencia de medicamentos.
  • Ausencia de correlación perfecta entre DAO y síntomas.

Por tanto, basar todo el diagnóstico en una analítica aislada puede conducir a errores.

Antes de culpar a la histamina

Primero deberían descartarse causas más frecuentes:

  • Actividad inflamatoria.
  • Infección.
  • Lactosa.
  • Fructosa.
  • Polioles.
  • Malabsorción de ácidos biliares.
  • Síndrome de intestino irritable.
  • Comidas grasas.
  • Alcohol.
  • Efectos secundarios de medicamentos.

Si existe una sospecha razonable, puede realizarse una reducción temporal y estructurada de alimentos ricos en histamina. Sin embargo, después debe plantearse una reintroducción.

Mantener indefinidamente una dieta muy restrictiva puede aumentar el miedo a comer, reducir la variedad y favorecer déficits nutricionales.

Estrés, ansiedad y depresión durante un brote de EII

Decir que “todo es estrés” sería irresponsable. En cambio, afirmar que el estrés no influye en absoluto también sería incorrecto.

El estrés psicológico puede modificar:

  • Motilidad intestinal.
  • Sensibilidad visceral.
  • Percepción del dolor.
  • Urgencia.
  • Sueño.
  • Apetito.
  • Conducta alimentaria.
  • Adherencia al tratamiento.
  • Consumo de alcohol o tabaco.
  • Comunicación entre cerebro, intestino e inmunidad.

Los estudios observacionales encuentran asociaciones entre mala salud mental, estrés sostenido y mayor riesgo de empeoramiento. No obstante, esto no significa que cada disgusto produzca una úlcera nueva ni que la persona sea culpable de su enfermedad.

Puedes ampliar este tema en:

Ansiedad y diarrea no siempre significan brote

La ansiedad puede provocar urgencia, diarrea, náuseas, dolor y necesidad de localizar constantemente un baño.

Estos síntomas son reales. Sin embargo, pueden aparecer mediante una activación del sistema nervioso sin que exista un aumento proporcional de la inflamación.

Por otra parte, utilizar la ansiedad para descartar automáticamente un brote de EII también es un error. Una persona puede tener ansiedad y actividad inflamatoria simultáneamente.

La valoración correcta debe contemplar ambas dimensiones.

Dormir poco y su relación con los brotes de EII

La relación entre sueño y enfermedad inflamatoria intestinal es bidireccional.

Por un lado, la inflamación, el dolor y las deposiciones nocturnas dificultan el descanso. Por otro, dormir mal se relaciona con mayor fatiga, peor regulación emocional, más percepción de dolor y peores resultados clínicos.

Una revisión sistemática reciente encontró una asociación entre mala calidad del sueño y resultados adversos en personas con EII. Sin embargo, una asociación no significa que una sola noche de mal descanso cause un brote.

Conviene revisar:

  • Horarios irregulares.
  • Cafeína por la tarde.
  • Bebidas energéticas.
  • Uso nocturno de estimulantes.
  • Alcohol antes de dormir.
  • Pantallas hasta el último momento.
  • Dolor mal controlado.
  • Deposiciones nocturnas.
  • Corticoides.
  • Ansiedad.
  • Apnea del sueño.
  • Falta de hierro.
  • Síndrome de piernas inquietas.

Dormir mejor no sustituye el tratamiento de un brote de EII. Aun así, ignorar completamente el sueño significa dejar fuera una pieza relevante de la recuperación.

Alcohol, tabaco y sedentarismo en la evolución de la EII

Alcohol

El alcohol puede:

  • Aumentar la diarrea.
  • Irritar el aparato digestivo.
  • Empeorar la hidratación.
  • Alterar el sueño.
  • Reducir el control sobre la alimentación.
  • Interactuar con determinados medicamentos.
  • Aumentar la toxicidad hepática en algunos tratamientos.
  • Intensificar síntomas sin provocar necesariamente inflamación.

La evidencia sobre su capacidad para causar directamente todos los brotes no es concluyente. No obstante, sí existe suficiente motivo para evitarlo durante un brote de EII, una diarrea importante, una deshidratación o una pérdida de peso.

Tabaco

En la enfermedad de Crohn, fumar se relaciona con:

  • Peor evolución.
  • Más recaídas.
  • Mayor riesgo de complicaciones.
  • Mayor recurrencia después de una cirugía.
  • Más necesidad de tratamientos intensivos.

En la colitis ulcerosa la relación epidemiológica es diferente. Sin embargo, eso no convierte al tabaco ni a la nicotina en un tratamiento recomendable.

Los riesgos cardiovasculares, respiratorios y oncológicos superan cualquier posible asociación observacional.

Sedentarismo

Estar sentado no provoca automáticamente un brote de EII.

Aun así, el sedentarismo puede contribuir a:

  • Pérdida de masa muscular.
  • Menor capacidad física.
  • Mayor fatiga.
  • Peor descanso.
  • Mayor aislamiento.
  • Menor densidad ósea.
  • Peor regulación del estrés.
  • Recuperación más lenta.

En remisión, la actividad física debe adaptarse al nivel de entrenamiento y al estado clínico. En cambio, durante un brote importante no conviene entrenar como si no estuviera ocurriendo nada.

Qué hacer en un brote de EII durante las primeras horas

Mantén el tratamiento prescrito

No suspendas por tu cuenta:

  • Biológicos.
  • Inmunomoduladores.
  • Mesalazina.
  • Tratamientos rectales.
  • Corticoides pautados.
  • Otros medicamentos indicados por Digestivo.

Tampoco debes duplicar dosis, reiniciar corticoides antiguos ni utilizar antibióticos sobrantes.

En consecuencia, cualquier ajuste debe realizarse junto con el equipo sanitario.

Registra lo que está ocurriendo

Durante los siguientes días puede ser útil anotar:

  • Número de deposiciones.
  • Consistencia.
  • Sangre.
  • Mucosidad.
  • Urgencia.
  • Deposiciones nocturnas.
  • Dolor.
  • Temperatura.
  • Náuseas o vómitos.
  • Peso.
  • Alimentos tolerados.
  • Cantidad de líquidos.
  • Medicación.
  • Antibióticos recientes.
  • Alcohol.
  • Sueño.
  • Nivel de estrés.

El objetivo no es vigilar el cuerpo de forma obsesiva. En realidad, se trata de reunir información útil para detectar la evolución y comunicarse mejor con el equipo sanitario.

Contacta con tu unidad de EII

No es necesario esperar hasta estar completamente incapacitado.

Puede ser necesario valorar:

  • Calprotectina fecal.
  • Hemograma.
  • Proteína C reactiva.
  • Hierro y ferritina.
  • Albúmina.
  • Vitamina B12.
  • Ácido fólico.
  • Electrolitos.
  • Función renal.
  • Función hepática.
  • Estudio microbiológico de heces.
  • Prueba de C. difficile.
  • Ecografía intestinal.
  • Resonancia.
  • Endoscopia.

La elección dependerá del diagnóstico, la localización, la gravedad y el tratamiento actual.

Hidratación durante un brote de EII

Con diarrea, vómitos o alto débito por ileostomía no siempre basta con beber agua.

También pueden perderse:

  • Sodio.
  • Potasio.
  • Cloro.
  • Bicarbonato.
  • Magnesio.

Por tanto, una persona puede beber mucho y continuar deshidratada si no consigue absorber y retener los líquidos.

Signos de deshidratación

Presta atención a:

  • Orina muy oscura.
  • Reducción de la cantidad de orina.
  • Mareo al levantarte.
  • Boca seca.
  • Sed intensa.
  • Taquicardia.
  • Calambres.
  • Hipotensión.
  • Debilidad extrema.
  • Confusión.

En estas situaciones puede ser necesaria una solución de rehidratación oral con una proporción adecuada de agua, glucosa y sodio.

Si tienes una ostomía, consulta la guía sobre hidratación en colostomía e ileostomía.

Qué comer durante un brote de EII

Durante un brote de EII, los objetivos nutricionales son:

  • Mantener la energía.
  • Aportar suficiente proteína.
  • Reducir temporalmente el esfuerzo digestivo.
  • Evitar la deshidratación.
  • Prevenir la pérdida de peso.
  • Conservar masa muscular.
  • Evitar restricciones innecesarias.

Alimentos que suelen tolerarse mejor

No existe una lista universal. Sin embargo, algunas personas toleran mejor:

  • Arroz bien cocido.
  • Patata cocida o en puré.
  • Pasta refinada.
  • Pan blanco.
  • Crema de arroz.
  • Huevos.
  • Pollo.
  • Pavo.
  • Carne tierna.
  • Pescado.
  • Yogur sin lactosa.
  • Plátano maduro.
  • Compotas.
  • Zanahoria cocida.
  • Calabaza.
  • Calabacín pelado.
  • Cremas y purés.
  • Preparaciones húmedas.
  • Batidos nutricionales cuando están indicados.

Puedes ampliar esta información en:

Cambiar la textura antes de eliminar

Un mismo alimento puede tolerarse de manera diferente según su preparación.

Por ejemplo:

  • Fruta cruda → compota.
  • Verdura entera → crema.
  • Patata seca → puré.
  • Carne seca → carne picada o guisada.
  • Frutos secos enteros → crema de frutos secos.
  • Avena gruesa → harina o crema de avena.
  • Arroz seco → arroz muy cocido.

Por tanto, antes de prohibir definitivamente un alimento, conviene probar una textura, cantidad o preparación diferente.

Qué reducir temporalmente

Durante un brote de EII puede ser razonable limitar:

  • Alcohol.
  • Fritos.
  • Comidas muy grasas.
  • Picante.
  • Bebidas energéticas.
  • Exceso de café.
  • Grandes cantidades de azúcar.
  • Polioles.
  • Comidas copiosas.
  • Verdura cruda si empeora los síntomas.
  • Frutos secos enteros.
  • Semillas.
  • Productos muy fermentables.
  • Suplementos laxantes.

La palabra clave es temporalmente. Mantener durante meses o años una dieta diseñada para una fase aguda puede provocar desnutrición, monotonía y miedo a comer.

Suplementos durante un brote de EII

La pregunta correcta no es qué suplemento “desinflama” el intestino, sino qué necesidad concreta debe corregirse.

Soluciones de rehidratación oral

Son uno de los recursos más útiles cuando existe una pérdida relevante de agua y electrolitos.

No son equivalentes a:

  • Bebidas energéticas.
  • Refrescos.
  • Agua con limón.
  • Bebidas deportivas con poco sodio.
  • Agua con sal preparada a ojo.

La proporción entre agua, glucosa y sodio determina su capacidad de favorecer la absorción.

Hierro

Puede ser necesario cuando existen:

  • Sangrado.
  • Ferritina baja.
  • Saturación de transferrina reducida.
  • Anemia.
  • Fatiga intensa.

No obstante, el hierro oral puede producir náuseas, dolor o cambios en las deposiciones. En determinadas situaciones se utiliza hierro intravenoso.

La vía y la dosis deben decidirse según la analítica, la inflamación y la tolerancia.

Vitamina B12 y ácido fólico

La vitamina B12 merece especial atención cuando existe:

  • Afectación del íleon.
  • Resección ileal.
  • Malabsorción.
  • Intestino corto.
  • Dieta insuficiente.

Por otra parte, el ácido fólico puede disminuir por una alimentación deficiente, inflamación o determinados medicamentos.

Vitamina D

Debe corregirse cuando existe una deficiencia.

Sin embargo, tomar grandes dosis de vitamina D no constituye por sí solo un tratamiento demostrado para detener un brote de EII.

Zinc y magnesio

La diarrea prolongada puede favorecer pérdidas de zinc y magnesio.

Aun así, algunas formas de magnesio tienen efecto laxante. Por tanto, no debe añadirse automáticamente sin revisar:

  • La analítica.
  • La formulación.
  • La dosis.
  • La función renal.
  • La intensidad de la diarrea.

Proteína y suplementos nutricionales

Cuando existe poco apetito o pérdida de peso pueden utilizarse:

  • Proteína de suero si se tolera.
  • Fórmulas sin lactosa.
  • Batidos nutricionales completos.
  • Cremas de arroz enriquecidas.
  • Preparados de nutrición enteral.
  • Batidos con proteína y carbohidratos fáciles de digerir.

Un batido de proteína no trata la inflamación. No obstante, puede ayudar a evitar una pérdida adicional de músculo cuando la ingesta habitual resulta insuficiente.

Cúrcuma o curcumina

La curcumina se ha estudiado principalmente como complemento en determinadas personas con colitis ulcerosa.

Sin embargo:

  • No sustituye la medicación.
  • No todas las formulaciones son equivalentes.
  • La evidencia es menos clara en Crohn.
  • Puede interactuar con anticoagulantes.
  • Puede producir molestias digestivas.
  • Debe evitarse la recomendación indiscriminada.

Puedes ampliar la información en cúrcuma y enfermedad inflamatoria intestinal.

Probióticos

No existe un probiótico genérico válido para todos los casos.

La posible eficacia depende de:

  • Diagnóstico.
  • Cepa.
  • Combinación.
  • Dosis.
  • Objetivo.
  • Momento clínico.
  • Tratamiento concomitante.

La AGA considera insuficiente la evidencia para recomendar probióticos como tratamiento general de Crohn o colitis ulcerosa fuera de contextos clínicos concretos.

Por tanto, tomar “el probiótico más potente” durante un brote puede aumentar gases o distensión sin aportar un beneficio demostrado.

Omega-3 y glutamina

Los omega-3 pueden tener utilidad en otros ámbitos de la salud. Sin embargo, no han demostrado suficiente eficacia como tratamiento para inducir o mantener la remisión de la EII.

Asimismo, la glutamina participa en el metabolismo de las células intestinales, pero esa función fisiológica no demuestra que tomarla en polvo detenga un brote.

Fibra soluble y psyllium

La fibra soluble puede ayudar a espesar las deposiciones en algunas personas.

No obstante, debe utilizarse con prudencia cuando existe:

  • Estenosis.
  • Riesgo obstructivo.
  • Distensión importante.
  • Dolor intenso.
  • Vómitos.
  • Dificultad para expulsar gases.
  • Brote grave.

La dosis también importa. Una pequeña cantidad puede tolerarse, mientras que una cantidad elevada puede empeorar el cuadro.

DAO y suplementos relacionados con la histamina

No existe evidencia suficiente para utilizar DAO como tratamiento de un brote de EII.

Puede valorarse en una sospecha concreta de intolerancia a la histamina. Sin embargo, nunca sustituye:

  • Calprotectina.
  • Analítica.
  • Estudio de heces.
  • Valoración médica.
  • Tratamiento antiinflamatorio.

Suplementos que pueden empeorar la diarrea

Revisa especialmente:

  • Magnesio en dosis elevadas.
  • Vitamina C en grandes cantidades.
  • Aloe vera.
  • Sen.
  • Cáscara sagrada.
  • Productos detox.
  • Cafeína.
  • Preentrenos.
  • MCT en exceso.
  • Inulina.
  • Prebióticos fermentables.
  • Polioles.
  • Mezclas herbales sin composición clara.

Además, no conviene introducir cinco productos simultáneamente. Si los síntomas cambian, será imposible saber cuál ha ayudado y cuál los ha empeorado.

Qué no hacer durante un brote de EII

No ayunes durante 24 horas como recomendación general

Dejar de comer puede reducir temporalmente el número de deposiciones porque entra menos alimento. Sin embargo, eso no significa que la inflamación haya desaparecido.

Además, un ayuno prolongado puede empeorar:

  • Debilidad.
  • Pérdida de peso.
  • Desnutrición.
  • Pérdida muscular.
  • Mareos.
  • Hipoglucemia.
  • Miedo a comer.

La nutrición enteral utilizada en determinados casos de Crohn es una terapia estructurada y nutricionalmente completa. Por tanto, no equivale a dejar de comer por cuenta propia.

No elimines muchos alimentos a la vez

Retirar simultáneamente gluten, lácteos, fruta, verdura, fibra, legumbres, grasas y carne no es una dieta personalizada.

Cada retirada debería responder a:

  • Un motivo.
  • Un objetivo.
  • Un periodo concreto.
  • Una evaluación posterior.
  • Una posible reintroducción.

No atribuyas todo al estrés

El estrés puede influir, pero una persona estresada también puede tener una infección, anemia, pérdida de respuesta farmacológica o inflamación real.

No culpes automáticamente al último alimento

Que los síntomas aparezcan después de comer no demuestra que esa comida haya producido un brote de EII.

En muchas ocasiones, el alimento simplemente activa el movimiento de un intestino que ya estaba sensible.

No tomes antidiarreicos indiscriminadamente

La loperamida y otros antidiarreicos pueden ser útiles en situaciones seleccionadas. Sin embargo, no deben utilizarse sin valoración cuando existe:

  • Sangre.
  • Fiebre.
  • Dolor intenso.
  • Distensión.
  • Sospecha de infección.
  • Colitis grave.
  • Riesgo de obstrucción.

¿Cuánto puede durar un brote de EII?

No existe una duración universal.

Un brote de EII puede durar:

  • Varios días.
  • Semanas.
  • Meses si no se controla.
  • Más tiempo cuando existe pérdida de respuesta o una complicación.

La duración depende de:

  • Intensidad de la inflamación.
  • Extensión de la enfermedad.
  • Localización.
  • Rapidez del diagnóstico.
  • Presencia de infección.
  • Estado nutricional.
  • Tratamiento previo.
  • Adherencia.
  • Respuesta al nuevo tratamiento.
  • Tabaquismo.
  • Existencia de estenosis, fístulas o abscesos.

Una diarrea de unas horas después de una comida no debería etiquetarse automáticamente como brote. En cambio, tampoco conviene esperar varias semanas cuando existe un empeoramiento progresivo.

Señales de alarma durante un brote de EII

Busca atención médica urgente si aparece:

  • Sangrado abundante.
  • Coágulos.
  • Muchas deposiciones con sangre.
  • Fiebre alta o persistente.
  • Dolor intenso o progresivo.
  • Abdomen muy distendido.
  • Vómitos repetidos.
  • Incapacidad para comer o beber.
  • Ausencia de gases o deposiciones junto con dolor.
  • Mareo intenso.
  • Desmayo.
  • Taquicardia.
  • Signos de deshidratación.
  • Debilidad extrema.
  • Confusión.
  • Pérdida rápida de peso.
  • Heces negras.
  • Deterioro general.
  • Alto débito repentino de una ileostomía.
  • Ausencia de débito del estoma acompañada de dolor o vómitos.

Una posible estenosis u obstrucción no debe tratarse aumentando la fibra ni esperando varios días para ver si desaparece.

Plan para las primeras 24-48 horas de un brote de EII

Durante las primeras horas

  • Mantén la medicación prescrita.
  • Registra deposiciones, sangre, dolor y temperatura.
  • Comienza a reponer líquidos.
  • Evita alcohol.
  • Reduce temporalmente los irritantes.
  • Divide las comidas.
  • No empieces varios suplementos.
  • Revisa si has tomado antibióticos.
  • Contacta con tu equipo si existen señales preocupantes.

En el el primer día

  • Mantén alimentos que aporten energía y proteína.
  • Vigila la cantidad y el color de la orina.
  • Observa si aparecen síntomas nocturnos.
  • Controla la evolución del dolor.
  • Sigue las indicaciones para realizar pruebas.
  • Reduce el entrenamiento intenso.
  • Prioriza el descanso.

Durante las siguientes 48 horas

  • Valora si aumenta la frecuencia de las deposiciones.
  • Observa la presencia de sangre.
  • No prolongues una dieta prácticamente vacía.
  • Realiza las pruebas solicitadas.
  • Ajusta la textura de los alimentos.
  • Sigue el tratamiento indicado.
  • Recupera progresivamente la variedad cuando mejores.

Preguntas frecuentes sobre el brote de EII

¿Una comida puede provocar un brote de EII?

Una comida puede producir diarrea, gases, dolor o urgencia. Sin embargo, es mucho más difícil demostrar que haya generado por sí sola una nueva actividad inflamatoria.

Importan más el patrón mantenido, la cantidad, la tolerancia, la situación previa y la susceptibilidad individual.

¿El estrés puede causar un brote?

El estrés puede aumentar los síntomas y se asocia con una peor evolución en algunas personas.

No obstante, rara vez explica por sí solo todo el cuadro. Tampoco debe utilizarse para invalidar síntomas físicos ni para evitar las pruebas necesarias.

¿Cómo puedo saber si la diarrea es inflamatoria?

No puede saberse únicamente por el aspecto de las heces.

Deben valorarse:

  • Duración.
  • Sangre.
  • Mucosidad.
  • Síntomas nocturnos.
  • Fiebre.
  • Pérdida de peso.
  • Calprotectina.
  • Analítica.
  • Estudio de infecciones.
  • Endoscopia o imagen cuando proceda.

¿Debo retirar toda la fibra?

No necesariamente.

La decisión depende de:

  • Tipo de fibra.
  • Intensidad de la diarrea.
  • Presencia de estenosis.
  • Dolor.
  • Distensión.
  • Tolerancia individual.
  • Localización de la enfermedad.

La fibra insoluble gruesa puede resultar difícil de tolerar durante una fase aguda. En cambio, pequeñas cantidades de fibra soluble pueden ayudar en determinados casos.

¿Puedo tomar probióticos?

No deberían utilizarse automáticamente.

La palabra “probiótico” engloba cepas, combinaciones y dosis muy diferentes. Además, la evidencia no permite recomendarlos de forma general para tratar un brote de EII.

¿La histamina puede confundirse con un brote?

Sí. Algunos síntomas pueden solaparse.

Sin embargo, antes de iniciar una dieta muy restrictiva deben descartarse inflamación, infección, intolerancias frecuentes y efectos secundarios de medicamentos.

¿Cuándo debo contactar con el médico?

Debes contactar ante:

  • Sangre creciente.
  • Fiebre.
  • Dolor mantenido.
  • Deposiciones nocturnas.
  • Pérdida de peso.
  • Deshidratación.
  • Síntomas persistentes.
  • Empeoramiento progresivo.

No es necesario esperar hasta encontrarte en una situación extrema.

Conclusión: cómo actuar ante un posible brote de EII

Un brote de EII no se diagnostica por intuición, por el último alimento que comiste ni por el estrés que hayas soportado esa semana.

La alimentación, el sueño, el alcohol, el tabaco, la actividad física y el estado emocional influyen en el terreno sobre el que evoluciona la enfermedad. Sin embargo, no todos estos factores actúan igual ni tienen la misma evidencia.

El orden correcto es:

  1. Valorar la gravedad.
  2. Descartar señales de alarma.
  3. Mantener el tratamiento prescrito.
  4. Investigar inflamación e infección.
  5. Proteger la hidratación.
  6. Mantener energía y proteína.
  7. Adaptar temporalmente la alimentación.
  8. Corregir déficits reales.
  9. Recuperar progresivamente la variedad.
  10. Volver a moverse y entrenar según la evolución.

El objetivo no es vivir vigilando cada bocado. Tampoco consiste en buscar un culpable cada vez que cambia una deposición.

La verdadera seguridad aparece cuando aprendes a diferenciar lo que irrita, lo que produce síntomas y lo que realmente puede estar indicando actividad inflamatoria.

Si estás eliminando cada vez más alimentos, perdiendo peso o no sabes cómo adaptar la alimentación a tu situación, puedes solicitar una valoración personalizada para EII.

La nutrición y los hábitos pueden acompañar el proceso. Sin embargo, nunca deben sustituir el diagnóstico, la medicación ni el seguimiento de tu equipo sanitario.

Aviso: Este artículo tiene una finalidad educativa. No sustituye una consulta médica, un diagnóstico, un tratamiento farmacológico ni la atención de urgencias.

Si necesitas información y acompañamiento, esta comunidad es para ti

La EII no solo afecta al intestino. También modifica la forma de comer, salir, trabajar, entrenar, relacionarte y pensar en el futuro.

En mi comunidad de WhatsApp comparto contenido práctico sobre Crohn, colitis ulcerosa, ostomías, nutrición, hábitos y gestión emocional, para que no tengas que avanzar a ciegas.

👉 Quiero unirme a la comunidad

Da el siguiente paso

Más claridad, más herramientas y menos improvisación

Sígueme en redes sociales

Comparto contenido claro, útil y aplicable sobre Crohn, colitis ulcerosa, ostomía, alimentación, síntomas, regulación emocional y calidad de vida.

Instagram  |  TikTok

Solicita asesoramiento

Si no quieres seguir improvisando con alimentación, síntomas digestivos o decisiones importantes del día a día, puedes solicitar asesoramiento para tener una orientación más clara y adaptada a tu caso.

Solicitar asesoramiento

Compra mi libro

Libro sobre enfermedad de Crohn, síntomas y salud digestiva

Si quieres una visión más profunda, estructurada y útil sobre Crohn, síntomas, recuperación y calidad de vida, mi libro Comprendiendo la enfermedad de Crohn, recuperando la salud, superando los límites puede ayudarte mucho.

Comprar en España  |  Comprar en Latinoamérica y EEUU

Preguntas frecuentes sobre los brotes de EII

¿Cómo puedo saber si tengo un brote de EII o solamente diarrea?

La diarrea es un síntoma, mientras que un brote de EII implica actividad inflamatoria de la enfermedad. Una gastroenteritis, un antibiótico, una intolerancia, el alcohol, los polioles, la ansiedad o determinados suplementos pueden provocar diarrea sin que exista un nuevo brote.

La sospecha aumenta cuando la diarrea es persistente o progresiva y se acompaña de sangre, urgencia creciente, deposiciones nocturnas, fiebre, pérdida de peso, anemia o elevación de marcadores inflamatorios. Sin embargo, el diagnóstico no debe basarse únicamente en los síntomas.

¿La calprotectina confirma que estoy en brote?

No por sí sola. La calprotectina fecal es un marcador de inflamación intestinal, pero no identifica automáticamente su causa.

También puede aumentar por:

  • Infecciones intestinales.
  • Sangrado digestivo.
  • Uso de determinados medicamentos.
  • Otras enfermedades inflamatorias del aparato digestivo.

Por eso debe interpretarse junto con los síntomas, la analítica, la evolución y, cuando sea necesario, pruebas de imagen o endoscopia. Las guías de la AGA recomiendan combinar síntomas y biomarcadores en lugar de tomar decisiones basadas únicamente en uno de ellos.

¿Puedo estar en brote con una calprotectina normal o poco elevada?

Sí, aunque depende del contexto. La calprotectina suele ser especialmente útil cuando existe inflamación en el colon, pero puede ser menos sensible en algunos casos de Crohn limitado al intestino delgado.

También puede existir discordancia entre los síntomas y los biomarcadores. Por consiguiente, una calprotectina baja reduce la probabilidad de inflamación activa, pero no permite descartar de manera absoluta todas las localizaciones, complicaciones o formas de actividad.

Si los síntomas persisten, el equipo médico puede valorar una ecografía intestinal, resonancia, cápsula endoscópica, colonoscopia u otras pruebas.

¿Qué pruebas pueden solicitarse ante un posible brote de EII?

La elección depende del diagnóstico, la localización de la enfermedad, el tratamiento y la gravedad. Entre las pruebas más habituales se encuentran:

  • Calprotectina fecal.
  • Hemograma.
  • Proteína C reactiva.
  • Velocidad de sedimentación.
  • Hierro, ferritina y saturación de transferrina.
  • Albúmina.
  • Vitamina B12 y ácido fólico.
  • Función renal y hepática.
  • Electrolitos.
  • Cultivo o panel microbiológico de heces.
  • Estudio de Clostridioides difficile.
  • Ecografía intestinal.
  • Resonancia.
  • Colonoscopia.

Una infección puede imitar o empeorar un brote. Por eso, ante un cambio importante de los síntomas, el estudio de heces puede resultar tan necesario como la medición de la calprotectina.

¿Qué debo hacer durante las primeras horas de un posible brote?

En primer lugar, mantén la medicación prescrita y registra la frecuencia de las deposiciones, la presencia de sangre, el dolor, la temperatura y la cantidad de líquidos ingeridos.

Además:

  • Reduce temporalmente el alcohol, los fritos, el picante y las comidas copiosas.
  • Reparte la alimentación en tomas más pequeñas.
  • Prioriza la hidratación.
  • Evita comenzar varios suplementos simultáneamente.
  • Reduce el ejercicio intenso si existe fiebre, sangrado, anemia o debilidad.
  • Contacta con tu unidad de EII si el empeoramiento persiste o progresa.

No debes reiniciar corticoides, tomar antibióticos sobrantes ni modificar un tratamiento biológico por tu cuenta.

¿Debo dejar de comer o hacer ayuno durante un brote de EII?

No como recomendación general. Comer menos puede reducir temporalmente el número de deposiciones, pero eso no significa que la inflamación haya desaparecido.

Además, dejar de comer puede favorecer:

  • Pérdida de peso.
  • Desnutrición.
  • Pérdida muscular.
  • Debilidad.
  • Mareos.
  • Mayor miedo a la alimentación.
  • Recuperación más lenta.

En determinados casos de Crohn se utiliza nutrición enteral como tratamiento estructurado. Sin embargo, una fórmula nutricional completa prescrita por profesionales no equivale a permanecer en ayunas.

¿Qué puedo comer durante un brote de EII?

No existe una dieta universal. La alimentación debe adaptarse a la localización de la enfermedad, la intensidad del brote, la existencia de estenosis, las cirugías previas y la tolerancia individual.

Durante una fase sintomática suelen tolerarse mejor preparaciones suaves y fáciles de digerir, como arroz bien cocido, patata, pasta refinada, pan blanco, crema de arroz, huevos, carnes tiernas, pescado, yogur sin lactosa, compotas y verduras cocidas o trituradas.

No obstante, el objetivo no debe ser sobrevivir únicamente con arroz y pollo. También hay que mantener suficiente energía, proteína, líquidos, sodio y micronutrientes.

Puedes ampliar este apartado en:

¿El picante, los dulces o una comida grasa pueden causar un brote?

Pueden empeorar la diarrea, el ardor, el dolor o la urgencia, pero eso no demuestra que hayan provocado por sí solos una nueva actividad inflamatoria.

Conviene diferenciar entre:

  • Un alimento que produce síntomas.
  • Un patrón alimentario mantenido que puede influir en la salud intestinal.
  • Un verdadero brote inflamatorio.

Una comida aislada puede sentar mal. En cambio, la aparición de un brote depende de una interacción más compleja entre enfermedad, tratamiento, inmunidad, microbiota, infecciones y factores ambientales.

¿El estrés o la ansiedad pueden desencadenar un brote de EII?

El estrés y la ansiedad pueden aumentar la motilidad, la urgencia, el dolor, la sensibilidad visceral y la percepción de los síntomas. También pueden empeorar el sueño, la alimentación y la adherencia al tratamiento.

Además, diferentes estudios encuentran una asociación entre estrés psicológico y peor evolución de la EII. Sin embargo, esto no significa que cada situación difícil produzca automáticamente inflamación ni que la persona sea responsable de su brote.

El error está en ambos extremos: atribuir toda la enfermedad al estrés o negar que el sistema nervioso influye en los síntomas y en la capacidad de recuperación.

¿Dormir poco puede influir en un brote de EII?

La relación entre sueño y EII es bidireccional. Un brote puede causar dolor, diarrea nocturna y dificultad para dormir. Al mismo tiempo, un descanso insuficiente se relaciona con más fatiga, mayor percepción de dolor y peores resultados clínicos.

Una noche mala no provoca necesariamente un brote. Sin embargo, dormir poco durante semanas, alterar constantemente los horarios o mantener una mala calidad de sueño puede contribuir a un terreno fisiológico menos favorable.

Por tanto, el sueño debe formar parte del plan, aunque nunca sustituye el tratamiento antiinflamatorio.

¿La histaminosis no alérgica puede causar un brote de EII?

Actualmente no está demostrado que la intolerancia a la histamina sea una causa general de los brotes de Crohn o colitis ulcerosa.

No obstante, puede producir síntomas que se solapan con los de la EII:

  • Diarrea.
  • Dolor abdominal.
  • Náuseas.
  • Hinchazón.
  • Cefalea.
  • Rubor.
  • Picor.
  • Palpitaciones.

Antes de atribuir estos síntomas a la histamina deben descartarse inflamación, infección, lactosa, polioles, malabsorción y efectos farmacológicos. Además, no existe un biomarcador único validado que confirme el diagnóstico, y una DAO baja en sangre no resulta suficiente por sí sola.

¿Qué suplementos ayudan durante un brote de EII?

No existe un suplemento universal capaz de detener un brote.

Los suplementos deben utilizarse para resolver una necesidad concreta, como:

  • Soluciones de rehidratación ante pérdidas de agua y sodio.
  • Hierro cuando existe deficiencia demostrada.
  • Vitamina B12 después de determinadas resecciones o ante malabsorción.
  • Ácido fólico cuando existe déficit.
  • Vitamina D cuando los niveles son insuficientes.
  • Zinc o magnesio cuando existe una pérdida confirmada.
  • Fórmulas nutricionales cuando la ingesta es insuficiente.

La curcumina puede tener utilidad complementaria en determinados pacientes con colitis ulcerosa, pero no sustituye el tratamiento médico. Por otra parte, la evidencia no permite recomendar glutamina, omega-3, DAO o probióticos como tratamiento general de un brote.

¿Puedo tomar probióticos durante un brote?

No deberían recomendarse automáticamente. El efecto depende de la cepa, la dosis, la combinación, el diagnóstico y el objetivo clínico.

La palabra “probiótico” no identifica un único tratamiento. Dos productos comerciales pueden contener microorganismos completamente diferentes y no tener el mismo efecto.

La AGA considera insuficiente la evidencia para recomendar probióticos de forma rutinaria en Crohn o colitis ulcerosa fuera de determinados contextos o ensayos clínicos. Además, algunos productos pueden aumentar temporalmente los gases, la distensión o la diarrea.

¿Puedo tomar loperamida si tengo diarrea?

La loperamida puede ser útil en situaciones seleccionadas, pero no debe utilizarse indiscriminadamente.

Evita automedicarte y consulta antes si existe:

  • Sangre.
  • Fiebre.
  • Dolor intenso.
  • Distensión abdominal.
  • Sospecha de infección.
  • Colitis grave.
  • Estenosis.
  • Posible obstrucción.

Frenar el tránsito sin haber descartado una complicación puede ocultar la evolución del cuadro o aumentar el riesgo en determinados contextos.

¿Cuánto tiempo puede durar un brote de EII?

No existe una duración fija. Un brote puede durar varios días, semanas o meses.

Su duración depende de:

  • Intensidad y extensión de la inflamación.
  • Localización de la enfermedad.
  • Rapidez del diagnóstico.
  • Presencia de una infección.
  • Tratamiento anterior.
  • Adherencia.
  • Estado nutricional.
  • Respuesta al tratamiento.
  • Tabaquismo.
  • Existencia de estenosis, fístulas o abscesos.

Una diarrea de unas horas no debe etiquetarse automáticamente como brote. Sin embargo, tampoco conviene esperar semanas ante un empeoramiento progresivo.

¿Cuándo debo acudir a urgencias?

Busca atención médica urgente si aparece:

  • Sangrado abundante o coágulos.
  • Muchas deposiciones con sangre.
  • Fiebre alta o persistente.
  • Dolor intenso o progresivo.
  • Abdomen muy distendido.
  • Vómitos repetidos.
  • Incapacidad para beber.
  • Ausencia de gases o deposiciones acompañada de dolor.
  • Mareo intenso o desmayo.
  • Taquicardia.
  • Orina muy escasa.
  • Confusión.
  • Debilidad extrema.
  • Pérdida rápida de peso.
  • Alto débito de una ileostomía.
  • Ausencia repentina de débito del estoma con dolor o vómitos.

Ante estas señales, la dieta y los suplementos pasan a un segundo plano. Lo prioritario es descartar deshidratación, infección, colitis grave, obstrucción u otra complicación.

Referencias y evidencia científica

La información de este artículo se ha elaborado a partir de guías clínicas, consensos internacionales y revisiones científicas. La evidencia debe interpretarse de manera individual y no sustituye la valoración del equipo de Digestivo.

Diagnóstico, biomarcadores y seguimiento de la EII

  1. Singh S, Ananthakrishnan AN, Nguyen NH, et al. AGA Clinical Practice Guideline on the Role of Biomarkers for the Management of Ulcerative Colitis. Gastroenterology. 2023. Consultar la guía en PubMed.
  2. Ananthakrishnan AN, Nguyen NH, Singh S, et al. AGA Clinical Practice Guideline on the Role of Biomarkers for the Management of Crohn’s Disease. Gastroenterology. 2023. Consultar la guía en PubMed.
  3. Maaser C, Sturm A, Vavricka SR, et al. ECCO-ESGAR-ESP-IBUS Guideline on Diagnostics and Monitoring of Patients with Inflammatory Bowel Disease: Part 1. Journal of Crohn’s and Colitis. 2025. Consultar la guía en PubMed.
  4. Moran GW, Gordon M, Sinopoulou V, et al. British Society of Gastroenterology guidelines on inflammatory bowel disease in adults: 2025. Gut. 2025. Consultar las guías en PubMed.

Alimentación y tratamiento nutricional

  1. Svolos V, Gordon H, Lomer MCE, et al. European Crohn’s and Colitis Organisation consensus on dietary management of inflammatory bowel disease. Journal of Crohn’s and Colitis. 2025. Consultar el consenso ECCO.
  2. Hashash JG, Elkins J, Lewis JD, et al. AGA Clinical Practice Update on Diet and Nutritional Therapies in Patients With Inflammatory Bowel Disease. Gastroenterology. 2024. Consultar la actualización en PubMed.
  3. Gordon H, Burisch J, Ellul P, et al. ECCO Guidelines on Extraintestinal Manifestations in Inflammatory Bowel Disease. Journal of Crohn’s and Colitis. 2024. Consultar las guías de ECCO.

Probióticos, vitaminas y suplementos

  1. Su GL, Ko CW, Bercik P, et al. AGA Clinical Practice Guidelines on the Role of Probiotics in the Management of Gastrointestinal Disorders. Gastroenterology. 2020. Consultar la guía de probióticos.
  2. Dignass AU, Gasche C, Bettenworth D, et al. European consensus on the diagnosis and management of iron deficiency and anaemia in inflammatory bowel diseases. Journal of Crohn’s and Colitis. 2015. Consultar el consenso en PubMed.
  3. Wallace C, Gordon M, Sinopoulou V, Limketkai BN. Vitamin D for the treatment of inflammatory bowel disease. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2023. Consultar la revisión en PubMed.
  4. Akobeng AK, Elawad M, Gordon M. Glutamine for induction of remission in Crohn’s disease. Cochrane Database of Systematic Reviews. Consultar la revisión en PubMed.
  5. Severo JS, da Silva Barros VJ, et al. Effects of glutamine supplementation on inflammatory bowel disease: a systematic review of clinical trials. Clinical Nutrition ESPEN. 2021. Consultar la revisión en PubMed.
  6. Lev-Tzion R, Griffiths AM, Leder O, Turner D. Omega-3 fatty acids for maintenance of remission in Crohn’s disease. Cochrane Database of Systematic Reviews. Consultar la revisión en PubMed.
  7. Mohseni S, et al. Curcumin for the clinical treatment of inflammatory bowel disease: a systematic review of clinical trials. 2025. Consultar la revisión en PubMed.

Estrés, sueño, hábitos y factores ambientales

  1. Modifiable Factors Influencing Disease Flares in Inflammatory Bowel Disease: a systematic review. 2025. Consultar la revisión en PubMed.
  2. Xu TY, et al. Association of Poor Sleep Quality With Adverse Outcomes in Inflammatory Bowel Disease: a systematic review and meta-analysis. 2024. Consultar la revisión en PubMed.
  3. Riggott C, et al. Efficacy of psychological therapies in people with inflammatory bowel disease: systematic review. 2023. Consultar la revisión en PubMed.
  4. Swanson GR, Sedghi S, Farhadi A, Keshavarzian A. Alcohol use in patients with inflammatory bowel disease. 2021. Consultar la revisión en PubMed.
  5. To N, Gracie DJ, Ford AC. Systematic review with meta-analysis: the adverse effects of tobacco smoking on the natural history of Crohn’s disease. Alimentary Pharmacology & Therapeutics. 2016. Consultar la revisión en PubMed.
  6. Raman M, et al. Physical Activity in Patients With Inflammatory Bowel Disease: a clinical review. 2022. Consultar la revisión en PubMed.

Histamina e intolerancia alimentaria

  1. Jochum C. Histamine Intolerance: Symptoms, Diagnosis, and Beyond. 2024. Consultar la revisión en PubMed.
  2. Jackson K, et al. Evidence for Dietary Management of Histamine Intolerance. 2025. Consultar la revisión en PubMed.
  3. Rentzos G, et al. Measurement of diamine oxidase during a low-histamine diet and structured food reintroduction. 2024. Consultar el estudio en PubMed.

Infecciones intestinales y diagnóstico diferencial

  1. Johnson S, Lavergne V, Skinner AM, et al. Clinical Practice Guideline by IDSA and SHEA: 2021 Focused Update Guidelines on Management of Clostridioides difficile Infection in Adults. Clinical Infectious Diseases. 2021. Consultar la guía en PubMed.
  2. Navaneethan U, et al. Clostridioides difficile infection and inflammatory bowel disease: what gastroenterologists and surgeons should know. Consultar la revisión en PubMed.

Fecha de revisión científica del artículo: julio de 2026.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad