Ashwagandha para EII crohn y colitis

Ashwagandha en Crohn y colitis: evidencia, riesgos e interacciones

Ashwagandha en EII

La ashwagandha en EII suele promocionarse como una solución natural para reducir el estrés, controlar la inflamación y mejorar el sueño. Sin embargo, estas tres afirmaciones no cuentan con el mismo nivel de evidencia.

Por un lado, algunos estudios realizados en adultos sin enfermedad inflamatoria intestinal sugieren que determinados extractos de ashwagandha podrían mejorar modestamente el estrés percibido y la calidad del sueño.

Por otro lado, no existen pruebas clínicas suficientes para afirmar que reduzca la inflamación intestinal, prevenga brotes o induzca la remisión en personas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.

Además, natural no significa automáticamente inocuo. La ashwagandha puede producir diarrea, náuseas, somnolencia y molestias abdominales. Asimismo, puede afectar a la función tiroidea, interaccionar con distintos medicamentos y, en casos poco frecuentes, se ha relacionado con lesión hepática.

Por tanto, su posible utilidad debe plantearse con precisión: puede tener interés en algunas personas cuyo problema principal sea el estrés o la dificultad para dormir, pero no debe utilizarse como tratamiento de la inflamación intestinal.

¿Qué es la ashwagandha?

La ashwagandha, cuyo nombre científico es Withania somnifera, es una planta utilizada tradicionalmente en la medicina ayurvédica y unani.

Actualmente se comercializa en forma de cápsulas, extractos, polvos, comprimidos y mezclas con otros suplementos.

No todos los productos son iguales

Los suplementos de ashwagandha pueden elaborarse a partir de:

  • La raíz.
  • Las hojas.
  • Una combinación de raíz y hojas.
  • Extractos con diferentes concentraciones de withanólidos.
  • Polvo de la planta sin estandarizar.

Por tanto, dos productos que utilizan la palabra “ashwagandha” pueden presentar concentraciones, composiciones y efectos distintos.

Además, un extracto de 300 miligramos con una concentración elevada de withanólidos no equivale a 300 miligramos de polvo de raíz sin estandarizar.

¿Qué son los withanólidos?

Los withanólidos son uno de los grupos de compuestos bioactivos más estudiados de la planta.

En experimentos celulares y animales han mostrado actividad sobre distintas vías relacionadas con el estrés, la inflamación y el metabolismo. Sin embargo, estos resultados no permiten asumir que cualquier extracto produzca los mismos efectos en una persona con Crohn o colitis ulcerosa.

De hecho, la composición puede variar considerablemente según la parte de la planta, el proceso de extracción y la concentración del producto.

¿Qué significa que sea un adaptógeno?

El término adaptógeno se utiliza para describir sustancias que supuestamente ayudan al organismo a responder mejor ante situaciones de estrés.

Sin embargo, es una categoría amplia y poco precisa. Por tanto, no debe interpretarse como una indicación médica ni como una garantía de eficacia.

Que un producto se anuncie como adaptógeno tampoco significa que sea adecuado para todas las personas.

Ashwagandha en EII: ¿qué evidencia existe?

La evidencia clínica específica sobre ashwagandha en EII es muy limitada.

Las revisiones sobre tratamientos vegetales para Crohn y colitis han analizado productos como curcumina, Boswellia serrata, aloe vera, ajenjo o Andrographis paniculata. En cambio, la ashwagandha no figura entre las intervenciones con ensayos clínicos sólidos en personas con EII.

De dónde proceden las afirmaciones

La mayoría de las afirmaciones sobre sus posibles efectos intestinales procede de:

  • Estudios celulares.
  • Investigaciones con animales.
  • Estudios sobre mecanismos inflamatorios generales.
  • Extrapolaciones desde otras enfermedades.
  • Estudios sobre estrés en personas sin EII.
  • Material publicitario de fabricantes.

Por tanto, debemos diferenciar entre un resultado experimental interesante y un beneficio clínico demostrado.

Un mecanismo no demuestra eficacia

Una sustancia puede modificar una determinada vía inflamatoria en un laboratorio y, sin embargo, no producir un beneficio clínico relevante en humanos.

Además, puede ocurrir que:

  • No se absorba en cantidad suficiente.
  • La dosis efectiva sea demasiado elevada.
  • El efecto no se reproduzca en humanos.
  • Aparezcan efectos adversos.
  • Interaccione con medicamentos.
  • El beneficio sea inferior a los riesgos.

En consecuencia, un mecanismo es una pista científica, no un veredicto terapéutico.

Qué estudios serían necesarios

Para afirmar que la ashwagandha trata Crohn o colitis serían necesarios ensayos clínicos que evaluaran:

  • Remisión clínica.
  • Remisión endoscópica.
  • Calprotectina fecal.
  • Proteína C reactiva.
  • Frecuencia de recaídas.
  • Necesidad de corticoides.
  • Hospitalizaciones.
  • Calidad de vida.
  • Seguridad junto a tratamientos para la EII.

Actualmente no disponemos de evidencia suficiente para recomendarla con estos objetivos.

¿Reduce la inflamación intestinal?

No se ha demostrado que la ashwagandha reduzca la inflamación intestinal en personas con EII.

En estudios preclínicos, algunos compuestos de Withania somnifera han mostrado actividad sobre citoquinas y otras vías relacionadas con la inflamación. Sin embargo, esto no permite concluir que controlen la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.

Inflamación experimental e inflamación clínica

Numerosas sustancias reducen determinados marcadores inflamatorios en células o animales. No obstante, posteriormente pueden no funcionar cuando se estudian en personas.

Además, la inflamación de la EII es compleja. No depende únicamente de una citoquina, sino de múltiples factores inmunitarios, genéticos, ambientales, microbianos y metabólicos.

Por ello, no es correcto afirmar que la ashwagandha:

  • Disminuya la inflamación intestinal.
  • Reduzca la calprotectina.
  • Repare directamente la mucosa.
  • Cure la permeabilidad intestinal.
  • Proteja frente a complicaciones.
  • Mantenga la remisión.

La ausencia de evidencia no es una condena

La ausencia de pruebas clínicas no significa que la planta nunca pueda mostrar algún efecto interesante.

Sin embargo, sí significa que actualmente no podemos prometer ese beneficio ni recomendarla como tratamiento antiinflamatorio intestinal.

Por tanto, la comunicación debe ser prudente y ajustada al nivel real de evidencia.

¿Puede evitar los brotes de Crohn o colitis?

No existen ensayos clínicos que demuestren que la ashwagandha reduzca la frecuencia de los brotes.

Tampoco se ha probado que sustituya un tratamiento de mantenimiento o permita reducir la medicación prescrita.

Sentirse mejor no siempre significa menos inflamación

Una persona puede experimentar:

  • Menos estrés.
  • Mejor descanso.
  • Menor tensión muscular.
  • Menos hipervigilancia digestiva.
  • Menor percepción del dolor.
  • Más capacidad para afrontar el día.

Estos cambios pueden mejorar su calidad de vida. Sin embargo, no demuestran que la mucosa intestinal esté menos inflamada.

Por tanto, debemos distinguir entre una mejoría subjetiva del bienestar y una remisión inflamatoria objetiva.

Cómo se comprueba la actividad de la enfermedad

Cuando existe sospecha de actividad inflamatoria, la valoración puede incluir:

  • Síntomas clínicos.
  • Calprotectina fecal.
  • Proteína C reactiva.
  • Hemograma.
  • Pruebas de imagen.
  • Endoscopia.
  • Evaluación por gastroenterología.

En consecuencia, una semana con menos dolor o menos urgencia no es suficiente para asegurar que la enfermedad está controlada.

Puedes ampliar la relación entre estrés, sistema nervioso e inflamación en el artículo sobre psiconeuroinmunología y EII.

El posible valor de la ashwagandha

El área donde la ashwagandha presenta una señal clínica más interesante es el manejo del estrés percibido y, en menor medida, del sueño.

Varios ensayos pequeños y de corta duración han observado mejoras en escalas de estrés, ansiedad o cortisol. Sin embargo, han utilizado productos y dosis diferentes.

Además, estos estudios no se han realizado específicamente en personas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.

Posible efecto sobre el estrés

Convivir con una EII puede generar:

  • Miedo a un nuevo brote.
  • Hipervigilancia de las deposiciones.
  • Ansiedad anticipatoria.
  • Dificultad para comer fuera de casa.
  • Preocupación por la urgencia.
  • Estrés relacionado con pruebas médicas.
  • Cansancio emocional.
  • Sensación de pérdida de control.

En este contexto, algunas personas podrían notar una reducción modesta del estrés al utilizar determinados extractos de ashwagandha.

Sin embargo, no todas responderán de la misma manera.

Estrés y síntomas digestivos

El estrés puede aumentar:

  • La percepción del dolor.
  • La urgencia intestinal.
  • La tensión muscular.
  • La sensibilidad visceral.
  • La velocidad del tránsito.
  • La atención constante a las sensaciones corporales.

Por tanto, una reducción del estrés puede disminuir la intensidad percibida de algunos síntomas.

Sin embargo, esto no significa necesariamente que se haya reducido la inflamación inmunológica.

No debe ser la única intervención

Cuando el estrés es intenso o persistente, la estrategia no debería depender únicamente de un suplemento.

Además, pueden resultar útiles:

  • Psicoterapia.
  • Terapia de aceptación y compromiso.
  • Técnicas de respiración.
  • Actividad física adaptada.
  • Exposición gradual a situaciones evitadas.
  • Mejora de hábitos de sueño.
  • Reducción de cafeína.
  • Apoyo social.
  • Educación sobre la enfermedad.

En definitiva, la ashwagandha puede ser una herramienta complementaria, pero no la base del tratamiento psicológico.

Ashwagandha y sueño

Algunos estudios sugieren una posible mejoría pequeña de la calidad del sueño.

Los resultados parecen algo más favorables en personas con insomnio y cuando el suplemento se utiliza durante varias semanas. Sin embargo, la evidencia continúa siendo limitada y la seguridad a largo plazo no está bien establecida.

Qué aspectos del sueño podría mejorar

Los estudios han evaluado variables como:

  • Tiempo necesario para dormir.
  • Calidad subjetiva del sueño.
  • Duración total del descanso.
  • Número de despertares.
  • Sensación de recuperación al despertar.

No obstante, los efectos suelen ser modestos y no aparecen en todas las personas.

Primero debe buscarse la causa

Antes de tomar un suplemento conviene revisar:

  • Horarios irregulares.
  • Uso nocturno de pantallas.
  • Consumo excesivo de cafeína.
  • Dolor o diarrea nocturna.
  • Corticoides tomados demasiado tarde.
  • Ansiedad anticipatoria.
  • Apnea del sueño.
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Déficit de hierro.
  • Depresión.
  • Efectos secundarios de la medicación.

Por tanto, un suplemento puede reducir una señal, pero no corregirá necesariamente la causa del insomnio.

Somnolencia durante el día

La ashwagandha puede producir somnolencia en algunas personas.

Además, este efecto puede aumentar si se combina con:

  • Melatonina.
  • Benzodiacepinas.
  • Antihistamínicos sedantes.
  • Valeriana.
  • GABA.
  • Alcohol.
  • Otros productos relajantes.

En consecuencia, conviene evitar conducir o manejar maquinaria si aparece una somnolencia significativa.

Efectos digestivos de la ashwagandha

La ashwagandha en EII puede producir algunos de los síntomas que precisamente una persona con Crohn o colitis intenta controlar.

Entre los efectos adversos digestivos descritos se encuentran:

  • Malestar estomacal.
  • Náuseas.
  • Deposiciones blandas.
  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Dolor abdominal.

Estos efectos suelen ser leves. Sin embargo, pueden resultar especialmente problemáticos en personas con un intestino sensible.

¿Es un brote o un efecto del suplemento?

Una diarrea que aparece después de comenzar a tomar ashwagandha no demuestra que exista un brote.

Por otro lado, tampoco debe ignorarse o atribuirse automáticamente al estrés.

Conviene revisar:

  • Cuándo comenzaron los síntomas.
  • Qué cantidad se está tomando.
  • La composición completa del producto.
  • La presencia de magnesio o edulcorantes.
  • Si contiene pimienta negra.
  • Otros suplementos introducidos recientemente.
  • La aparición de fiebre, sangre o pérdida de peso.

Qué hacer si aparecen molestias

Si los síntomas comienzan tras introducir el suplemento, resulta razonable suspenderlo temporalmente.

Después, debe observarse si las molestias mejoran. Sin embargo, si persisten o aparecen signos de alarma, será necesario valorar la actividad de la enfermedad.

No conviene continuar tomando el producto esperando que el organismo “se acostumbre” cuando la diarrea o el dolor son claros.

Ashwagandha con diarrea u ostomía

La prudencia debe ser mayor en personas con diarrea intensa, ileostomía o riesgo de deshidratación.

En estos casos, incluso una alteración digestiva aparentemente leve puede aumentar las pérdidas de agua y electrolitos.

Situaciones de especial precaución

No parece un buen momento para empezar a tomarla cuando existe:

  • Alto débito de una ileostomía.
  • Diarrea acuosa frecuente.
  • Vómitos.
  • Sed intensa.
  • Orina escasa u oscura.
  • Mareos.
  • Debilidad.
  • Pérdida rápida de peso.
  • Alteraciones recientes de sodio o potasio.

En primer lugar, debe estabilizarse la hidratación y la situación digestiva.

Priorizar lo importante

Durante un episodio de alto débito, la prioridad no es probar un adaptógeno.

En cambio, debe prestarse atención a:

  • Reposición de líquidos.
  • Aporte adecuado de sodio.
  • Soluciones de rehidratación oral.
  • Alimentación tolerada.
  • Medicación prescrita.
  • Valoración por el equipo de ostomías.

Por tanto, los suplementos no esenciales pueden esperar hasta que la situación esté controlada.

Riesgo de lesión hepática

Uno de los riesgos más importantes, aunque poco frecuente, es la posible lesión hepática asociada a suplementos de ashwagandha.

Se han descrito casos que comenzaron varias semanas o meses después de iniciar el producto.

Cómo puede presentarse

Los casos publicados han mostrado con frecuencia un patrón colestásico o mixto de lesión hepática.

Aunque la mayoría de las personas mejoraron después de suspender el suplemento, también se han descrito casos graves, especialmente en pacientes con enfermedad hepática previa.

Por tanto, este riesgo no debe ocultarse bajo la idea de que se trata de una planta natural.

Síntomas de alerta hepática

Debe suspenderse el producto y solicitar valoración médica si aparece:

  • Color amarillo en piel u ojos.
  • Orina muy oscura.
  • Heces anormalmente claras.
  • Picor intenso.
  • Náuseas persistentes.
  • Pérdida marcada del apetito.
  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen.
  • Cansancio intenso y diferente al habitual.

Estos síntomas pueden aparecer incluso sin dolor importante.

Quién necesita mayor precaución

No debería utilizarse sin supervisión en personas con:

  • Cirrosis.
  • Hepatitis activa.
  • Enfermedad hepática avanzada.
  • Transaminasas elevadas sin estudiar.
  • Antecedentes de lesión hepática por suplementos.
  • Consumo elevado de alcohol.
  • Uso simultáneo de varias sustancias hepatotóxicas.

Además, combinar numerosos suplementos dificulta identificar cuál ha producido una alteración.

Ashwagandha y tiroides

La ashwagandha puede modificar la función tiroidea en algunas personas.

En pequeños estudios se han observado cambios en TSH, T3 y T4. Asimismo, se han publicado casos de tirotoxicosis que mejoraron al suspender el suplemento.

Personas con mayor riesgo

La precaución es especialmente importante en personas con:

  • Hipertiroidismo.
  • Enfermedad de Graves.
  • Tiroiditis.
  • Hipotiroidismo tratado.
  • Nódulos tiroideos en estudio.
  • Cambios recientes de medicación.
  • Palpitaciones sin explicación.

Además, puede aumentar el efecto de la medicación tiroidea o dificultar la interpretación de las analíticas.

Señales de posible alteración tiroidea

Conviene suspenderla y consultar si aparecen:

  • Palpitaciones.
  • Temblores.
  • Sudoración excesiva.
  • Intolerancia al calor.
  • Insomnio.
  • Nerviosismo intenso.
  • Pérdida de peso inexplicada.
  • Diarrea nueva.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca.

Estos síntomas pueden confundirse con ansiedad, un brote digestivo o el efecto de estimulantes.

Por eso, es importante revisar el conjunto de la situación.

Posibles interacciones con inmunosupresores

Este punto requiere especial atención en personas con enfermedad inflamatoria intestinal.

La ashwagandha se promociona con frecuencia como un suplemento capaz de estimular, fortalecer o modular el sistema inmunitario.

Sin embargo, esa misma afirmación plantea dudas cuando se combina con tratamientos dirigidos al sistema inmunitario.

Medicamentos que requieren prudencia

La precaución es especialmente importante con:

  • Azatioprina.
  • Mercaptopurina.
  • Metotrexato.
  • Corticoides sistémicos.
  • Infliximab.
  • Adalimumab.
  • Ustekinumab.
  • Vedolizumab.
  • Risankizumab.
  • Tofacitinib.
  • Upadacitinib.
  • Ozanimod.

No se ha demostrado que la ashwagandha anule o potencie necesariamente estos tratamientos.

Sin embargo, faltan estudios adecuados sobre muchas de estas combinaciones.

Ausencia de datos no significa seguridad garantizada

Cuando dos sustancias no se han estudiado juntas, no puede afirmarse que exista una interacción. Sin embargo, tampoco puede asegurarse que la combinación sea completamente segura.

Además, algunos tratamientos para la EII pueden afectar al hígado o requerir controles analíticos periódicos.

Por tanto, añadir un suplemento con posibles efectos inmunológicos y hepáticos puede complicar el seguimiento.

Otras posibles interacciones

La ashwagandha también puede interaccionar o sumar sus efectos con diferentes medicamentos y suplementos.

Sedantes y productos para dormir

Puede aumentar la somnolencia cuando se combina con:

  • Benzodiacepinas.
  • Hipnóticos.
  • Antihistamínicos sedantes.
  • Melatonina.
  • Valeriana.
  • GABA.
  • Alcohol.
  • Algunos anticonvulsivos.

En consecuencia, deben vigilarse la somnolencia diurna, la lentitud mental y la pérdida de coordinación.

Medicación para glucosa y presión arterial

La ashwagandha podría influir en la glucemia o la presión arterial.

Por ello, puede potenciar el efecto de:

  • Antidiabéticos.
  • Insulina.
  • Antihipertensivos.
  • Diuréticos.

Si una persona utiliza estos medicamentos, conviene controlar posibles mareos, hipotensión o bajadas de glucosa.

Hormonas tiroideas

También puede interferir con:

  • Levotiroxina.
  • Antitiroideos.
  • Otros tratamientos endocrinos.

Por tanto, las personas con enfermedad tiroidea no deberían iniciar el suplemento sin revisión profesional.

¿Quién debería evitar la ashwagandha?

No parece una opción adecuada, salvo valoración profesional expresa, en personas con:

  • Embarazo.
  • Lactancia.
  • Enfermedad hepática.
  • Hipertiroidismo.
  • Alteraciones tiroideas no controladas.
  • Tratamiento inmunosupresor.
  • Cirugía próxima.
  • Diarrea intensa.
  • Vómitos.
  • Deshidratación.
  • Brote moderado o grave.
  • Reacción previa a la planta.
  • Uso de numerosos suplementos simultáneos.

Además, la seguridad a largo plazo no está bien establecida.

Por tanto, no debería utilizarse indefinidamente sin revisar si continúa siendo necesaria.

¿Existe una dosis recomendada para la EII?

No existe una dosis de ashwagandha validada para tratar Crohn o colitis ulcerosa.

Los estudios sobre estrés y sueño han utilizado extractos, concentraciones y cantidades muy diferentes.

En varios ensayos se han utilizado dosis aproximadas de entre 240 y 600 miligramos diarios. Sin embargo, estos datos no pueden convertirse en una recomendación universal.

La concentración importa

No es lo mismo:

  • Polvo de raíz.
  • Extracto de raíz.
  • Extracto de hojas.
  • Mezcla de raíz y hojas.
  • Producto estandarizado al 2 % de withanólidos.
  • Producto estandarizado al 10 %.

Por tanto, comparar productos únicamente por los miligramos puede resultar engañoso.

No existe una dosis antiinflamatoria intestinal

Actualmente no existe una cantidad demostrada para:

  • Reducir la calprotectina.
  • Inducir la remisión.
  • Evitar brotes.
  • Curar la mucosa.
  • Disminuir la actividad del Crohn.

Por ello, no debería recomendarse una dosis con estos objetivos.

Cómo utilizarla con mayor prudencia

Cuando un médico o farmacéutico considera razonable probarla, conviene definir primero el objetivo.

Por ejemplo, puede plantearse para estrés percibido o dificultad de sueño, pero no para tratar la inflamación.

Antes de comenzar

Conviene comprobar:

  1. El objetivo concreto.
  2. La medicación actual.
  3. La función hepática si existe riesgo.
  4. La situación tiroidea.
  5. La parte de la planta utilizada.
  6. La concentración de withanólidos.
  7. Los demás ingredientes del producto.
  8. La duración prevista.
  9. Los síntomas que obligarán a suspenderla.

Además, es recomendable introducir un solo suplemento nuevo cada vez.

Durante su uso

Una estrategia prudente incluye:

  • Elegir un producto de un solo ingrediente.
  • Evitar mezclas propietarias.
  • Comenzar con la menor cantidad posible.
  • Registrar posibles efectos digestivos.
  • Vigilar somnolencia y cambios de ánimo.
  • No utilizarla indefinidamente.
  • Suspenderla si no produce un beneficio claro.
  • Informar al equipo médico.

También debe evitarse cambiar simultáneamente la dieta, la medicación y varios suplementos, porque después será imposible identificar qué ha producido cada efecto.

Puedes revisar otros suplementos y sus precauciones en la guía de suplementos para la enfermedad de Crohn.

Cómo saber si está funcionando

El efecto debe evaluarse según el objetivo para el que se comenzó a tomar.

Si el objetivo es mejorar el sueño

Pueden registrarse:

  • Tiempo aproximado hasta dormir.
  • Número de despertares.
  • Duración total del sueño.
  • Percepción de descanso.
  • Somnolencia al día siguiente.

Además, conviene mantener estables otros factores, como la cafeína o la hora de acostarse.

Si el objetivo es reducir el estrés

Pueden observarse:

  • Nivel de estrés percibido.
  • Tensión física.
  • Rumiar pensamientos.
  • Ansiedad anticipatoria.
  • Capacidad para desconectar.
  • Interferencia del estrés en la vida diaria.

Sin embargo, una mejor deposición puntual no demuestra que el suplemento esté tratando la EII.

Qué no demuestra eficacia intestinal

No debería interpretarse como prueba de acción antiinflamatoria:

  • Tener un día sin dolor.
  • Dormir mejor una noche.
  • Presentar menos urgencia durante unas horas.
  • Sentirse con más energía.
  • Haber tenido una semana con menos síntomas.

Para conocer la actividad inflamatoria deben utilizarse criterios clínicos y pruebas objetivas cuando estén indicadas.

¿Sustituye al tratamiento de Crohn o colitis?

No.

La ashwagandha en EII no sustituye:

  • Mesalazina.
  • Corticoides.
  • Inmunomoduladores.
  • Tratamientos biológicos.
  • Pequeñas moléculas.
  • Nutrición enteral.
  • Cirugía cuando está indicada.
  • Seguimiento médico.
  • Evaluación nutricional.
  • Tratamiento psicológico.

Tampoco debería utilizarse para reducir o abandonar la medicación por iniciativa propia.

Herramienta de bienestar frente a tratamiento médico

Una persona puede trabajar simultáneamente:

  • La inflamación.
  • El estrés.
  • El sueño.
  • La alimentación.
  • La actividad física.
  • La adaptación emocional.

Sin embargo, cada herramienta debe utilizarse para el problema que realmente puede abordar.

Por tanto, un suplemento para el estrés no debe presentarse como un tratamiento de la mucosa intestinal.

Conclusión sobre la ashwagandha en EII

La ashwagandha en EII puede tener un valor limitado y específico en algunas personas que presentan estrés elevado o dificultades de sueño.

La evidencia disponible sugiere que determinados extractos podrían mejorar modestamente el estrés percibido y la calidad del sueño a corto plazo.

Sin embargo, los estudios son pequeños, utilizan formulaciones distintas y se han realizado principalmente en personas sin enfermedad inflamatoria intestinal.

Qué no se ha demostrado

No se ha demostrado que la ashwagandha:

  • Reduzca la inflamación intestinal.
  • Evite brotes.
  • Induzca la remisión.
  • Repare la mucosa.
  • Reduzca la diarrea provocada por la EII.
  • Proteja frente a complicaciones.
  • Sustituya el tratamiento médico.

Además, puede producir molestias digestivas, modificar la función tiroidea, interaccionar con medicamentos y causar, en casos poco frecuentes, lesión hepática.

La ashwagandha no debe clasificarse simplemente como buena o mala.

En cambio, la conclusión debe ser más precisa:

Puede ser una herramienta para un objetivo concreto, en una persona concreta y durante un periodo controlado. No es un tratamiento para la EII.

La suplementación puede ser un complemento, pero la base sigue siendo una alimentación adaptada a los síntomas, la actividad de la enfermedad y la tolerancia individual. Puedes consultar la guía sobre qué comer con enfermedad de Crohn.

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Preguntas frecuentes sobre ashwagandha en EII

¿Se puede tomar ashwagandha con enfermedad de Crohn?

No está prohibida para todas las personas con Crohn. Sin embargo, deben valorarse la actividad de la enfermedad, la medicación, la función hepática, la tiroides y la tolerancia digestiva.

¿Se puede tomar con colitis ulcerosa?

Puede considerarse en algunos pacientes estables cuando el objetivo sea mejorar el estrés o el sueño. Sin embargo, no se ha demostrado que trate la inflamación de la colitis.

¿Reduce la inflamación intestinal?

No existe evidencia clínica suficiente en personas con Crohn o colitis. Los resultados obtenidos en animales o células no demuestran eficacia terapéutica en humanos.

¿Puede prevenir un brote?

No se ha demostrado que reduzca la frecuencia de los brotes. Además, una reducción del estrés no sustituye el control médico de la inflamación.

¿Puede provocar diarrea?

Sí. Las deposiciones blandas, la diarrea, las náuseas y el malestar abdominal se encuentran entre sus posibles efectos adversos.

¿Puede dañar el hígado?

Se han descrito casos poco frecuentes de lesión hepática. Por tanto, debe suspenderse ante ictericia, orina oscura, picor intenso o náuseas persistentes.

¿Puede alterar la tiroides?

Sí. Puede modificar las hormonas tiroideas y se han publicado casos de tirotoxicosis. Por eso, las personas con enfermedad tiroidea necesitan supervisión.

¿Interacciona con los tratamientos biológicos?

No existen estudios suficientes para confirmar una interacción con cada medicamento. Sin embargo, debido a sus posibles efectos inmunológicos, conviene revisar la combinación con un profesional.

¿Puede tomarse junto con azatioprina?

La combinación no está bien estudiada. Además, la azatioprina puede afectar al hígado, por lo que es especialmente importante consultar antes de añadir ashwagandha.

¿Cuál es la dosis adecuada para Crohn o colitis?

No existe una dosis específica validada para EII. Las cantidades utilizadas en estudios sobre estrés y sueño no deben considerarse dosis para tratar la inflamación intestinal.

¿Durante cuánto tiempo puede utilizarse?

La mayor parte de la información de seguridad procede de periodos relativamente cortos. Por tanto, la seguridad del uso prolongado no está suficientemente establecida.

¿Puede sustituir la medicación?

No. La ashwagandha no induce ni mantiene la remisión y no debe utilizarse para reducir o abandonar el tratamiento prescrito.

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