Omega-3 en Crohn y colitis: qué dice realmente la evidencia

Omega 3 en Crohn y colitis: qué dice realmente la evidencia

Omega 3 en crohn y colitis es una búsqueda habitual entre personas con enfermedad inflamatoria intestinal que quieren saber si EPA, DHA o los suplementos de aceite de pescado pueden ayudar a controlar la inflamación. La pregunta tiene sentido: estos ácidos grasos participan en numerosas vías relacionadas con la respuesta inflamatoria y la resolución de la inflamación. Sin embargo, que una sustancia tenga mecanismos biológicos interesantes no significa automáticamente que haya demostrado tratar eficazmente una enfermedad como Crohn o colitis ulcerosa.

La evidencia clínica actual obliga a separar dos conceptos que suelen mezclarse: el omega-3 como nutriente y el omega-3 como tratamiento de la EII. El pescado puede formar parte de una alimentación saludable, EPA y DHA tienen funciones fisiológicas relevantes y los suplementos pueden estar indicados en determinados contextos nutricionales o cardiovasculares. Pero los ensayos clínicos no han demostrado de forma consistente que suplementar omega-3 permita inducir la remisión, mantenerla o prevenir nuevos brotes de Crohn o colitis ulcerosa.

En esta guía sobre Omega 3 en crohn y colitis revisamos qué son EPA, DHA y ALA, por qué se estudiaron en EII, qué encontraron los grandes ensayos clínicos, qué ocurre con la calprotectina, la microbiota y la barrera intestinal, qué diferencia existe entre comer pescado y tomar cápsulas y qué debemos mirar realmente al valorar un suplemento.

Si quieres ampliar la información sobre otros complementos utilizados en estas enfermedades, puedes consultar también mi guía de suplementos para EII.

Omega 3 en crohn y colitis: ¿sirve realmente como tratamiento?

La respuesta corta es que actualmente los suplementos de omega-3 no están recomendados como tratamiento para inducir o mantener la remisión de Crohn o colitis ulcerosa. El consenso de ECCO sobre manejo dietético de la enfermedad inflamatoria intestinal publicado en 2025 no recomienda la suplementación con omega-3 ni para la inducción de remisión ni para su mantenimiento.

Este punto es importante porque durante años se ha repetido que los omega-3 son «antiinflamatorios» y, a partir de ahí, se ha asumido que necesariamente deberían beneficiar a las personas con EII. Esa extrapolación es demasiado simple. EPA y DHA pueden participar en la síntesis de mediadores relacionados con la inflamación, pero la eficacia clínica se demuestra únicamente cuando un tratamiento consigue mejorar resultados importantes para el paciente: síntomas, recaídas, biomarcadores, endoscopia, hospitalizaciones o necesidad de otros tratamientos.

Puedes consultar directamente el consenso ECCO sobre alimentación y enfermedad inflamatoria intestinal, que resume la evidencia disponible y diferencia claramente los posibles efectos nutricionales de la eficacia terapéutica.

¿Qué son los ácidos grasos omega-3?

Los omega-3 son una familia de ácidos grasos poliinsaturados entre los que destacan el ácido alfa-linolénico o ALA, el ácido eicosapentaenoico o EPA y el ácido docosahexaenoico o DHA. El ALA se encuentra principalmente en alimentos vegetales como semillas de lino, chía, nueces o determinados aceites, mientras que EPA y DHA aparecen sobre todo en pescados, mariscos y microalgas.

El organismo puede transformar una parte del ALA en EPA y posteriormente en DHA, pero esa conversión es limitada. Por este motivo no tiene sentido considerar que una cantidad determinada de ALA vegetal equivale automáticamente a la misma cantidad de EPA o DHA. Desde el punto de vista nutricional, los tres pertenecen a la familia omega-3, pero no son intercambiables en términos metabólicos.

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ALA, EPA y DHA: principales diferencias

Ácido grasoPrincipales fuentesCaracterísticasEvidencia específica en EII
ALALinaza, chía, nueces, soja y algunos aceites vegetalesÁcido graso esencial; conversión limitada a EPA y DHANo existe evidencia suficiente para utilizarlo como tratamiento de Crohn o colitis
EPAPescado azul, aceite de pescado y algunas algasParticipa en distintas vías de mediadores lipídicosSe ha estudiado en EII, pero no existe recomendación terapéutica general
DHAPescado azul, marisco y microalgasImportante para membranas celulares y tejido nerviosoNo ha demostrado inducir o mantener la remisión de forma consistente

¿Por qué se empezó a estudiar el Omega 3 en crohn y colitis?

El interés por los omega-3 en EII tiene una base biológica razonable. EPA y DHA pueden incorporarse a las membranas celulares y modificar la disponibilidad de sustratos utilizados para producir diferentes mediadores lipídicos. También participan en la formación de resolvinas, protectinas y maresinas, moléculas implicadas en los procesos de resolución de la inflamación.

Además, algunos metabolitos derivados de EPA y DHA compiten con rutas relacionadas con el ácido araquidónico, uno de los principales ácidos grasos omega-6 implicados en la producción de determinados eicosanoides. Todo esto explica por qué, desde el punto de vista mecanístico, parecía razonable pensar que aumentar la ingesta de EPA y DHA podría tener utilidad en enfermedades inflamatorias crónicas.

Sin embargo, un mecanismo antiinflamatorio plausible no equivale a eficacia terapéutica. En medicina, la pregunta relevante no es solamente qué ocurre en una vía bioquímica, sino si esa modificación termina reduciendo recaídas, mejorando la mucosa intestinal o permitiendo controlar la enfermedad de manera clínicamente significativa.

Omega 3 en crohn y colitis: qué ocurrió en enfermedad de Crohn

Los primeros estudios sobre omega-3 y Crohn generaron bastante optimismo. Algunos ensayos pequeños observaron menos recaídas con determinadas formulaciones de aceite de pescado, lo que llevó a plantear que EPA y DHA podrían ser útiles para mantener la remisión. El problema es que esos resultados iniciales tenían que confirmarse posteriormente en estudios mayores y metodológicamente más sólidos.

Precisamente para responder a esta cuestión se desarrollaron los ensayos EPIC-1 y EPIC-2. Ambos fueron estudios multicéntricos, aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo diseñados para evaluar si una formulación de ácidos grasos omega-3 podía reducir el riesgo de recaída en personas con enfermedad de Crohn en remisión.

EPIC-1 y EPIC-2: los grandes ensayos de mantenimiento

En EPIC-1 participaron 363 pacientes y en EPIC-2 otros 375. Los participantes recibieron 4 gramos diarios de una preparación de ácidos grasos omega-3 libres o placebo durante aproximadamente un año. En EPIC-1 la recaída apareció en el 31,6 % del grupo omega-3 frente al 35,7 % del placebo, mientras que en EPIC-2 las cifras fueron del 47,8 % y el 48,8 %, respectivamente.

Las diferencias no fueron estadísticamente significativas. Es decir, los dos grandes ensayos diseñados específicamente para comprobar si los omega-3 prevenían nuevas recaídas de Crohn no consiguieron demostrar un beneficio clínico relevante frente a placebo.

Este resultado es uno de los puntos centrales cuando hablamos de Omega 3 en crohn y colitis, porque demuestra por qué no debemos construir recomendaciones terapéuticas únicamente a partir de mecanismos biológicos o pequeños estudios preliminares. Puedes consultar los resultados originales de EPIC-1 y EPIC-2 en PubMed.

¿El omega-3 mantiene la remisión de Crohn?

La revisión Cochrane sobre omega-3 y mantenimiento de la enfermedad de Crohn analizó seis estudios que incluían más de mil pacientes. Al combinar todos los trabajos aparecía una pequeña señal favorable, pero la calidad de la evidencia era baja debido a diferencias importantes entre estudios, posibles sesgos y heterogeneidad metodológica.

Cuando el análisis se restringió a los dos ensayos de mayor calidad, el supuesto beneficio desapareció. Por este motivo, la interpretación actual es que los omega-3 no han demostrado de manera suficientemente consistente mantener la remisión de Crohn. Puedes consultar también la revisión Cochrane sobre aceite de pescado y Crohn.

Omega 3 en crohn y colitis: qué sabemos en colitis ulcerosa

En colitis ulcerosa también se han realizado diferentes ensayos, aunque muchos son pequeños, antiguos y utilizan dosis o formulaciones muy diferentes. Algunos trabajos observaron cambios favorables en determinados marcadores inflamatorios, parámetros histológicos o requerimientos de medicación, pero los resultados no han sido suficientemente homogéneos para establecer una recomendación general.

Esto es importante porque a menudo se seleccionan únicamente los estudios positivos y se ignoran los negativos. Cuando analizamos el conjunto de la evidencia, la señal terapéutica resulta mucho menos convincente que la que podría sugerir un estudio aislado.

¿Puede inducir la remisión en colitis ulcerosa?

Las revisiones sistemáticas no han demostrado de forma consistente que el aceite de pescado consiga inducir la remisión de la colitis ulcerosa. Algunos ensayos pequeños encontraron mejoras en determinadas variables secundarias, pero otros no observaron diferencias clínicamente relevantes frente a placebo.

Por este motivo, las recomendaciones actuales no consideran los suplementos de omega-3 una terapia de inducción de la colitis ulcerosa. EPA y DHA pueden tener acciones biológicas interesantes, pero eso no equivale a disponer de una alternativa a mesalazina, corticoides, biológicos u otros tratamientos indicados.

¿Puede mantener la remisión?

La evidencia para mantenimiento tampoco resulta convincente. La revisión Cochrane sobre colitis ulcerosa incluyó varios ensayos controlados y no encontró una reducción consistente de las recaídas con omega-3 frente a placebo. Por tanto, tampoco está justificado recomendar aceite de pescado de forma general con el objetivo específico de mantener la remisión.

La revisión Cochrane sobre omega-3 y mantenimiento de colitis ulcerosa permite comprobar directamente las limitaciones de la evidencia disponible.

Omega-3 según enfermedad y objetivo

SituaciónEvidencia disponibleResultado generalRecomendación actual
Crohn activoLimitada y heterogéneaNo se ha demostrado una inducción consistente de remisiónNo recomendado como terapia de inducción
Crohn en remisiónIncluye EPIC-1 y EPIC-2Los estudios de mayor calidad no redujeron significativamente las recaídasNo recomendado para mantenimiento
Crohn postoperatorioEvidencia insuficienteNo existe un beneficio establecidoNo sustituye las estrategias eficaces de prevención
Colitis ulcerosa activaEnsayos pequeños y heterogéneosNo existe beneficio consistente para inducir remisiónNo recomendado como terapia de inducción
Colitis ulcerosa en remisiónEvidencia limitadaNo existe prevención consistente de recaídasNo recomendado de forma general para mantenimiento

Prevención de la EII y tratamiento no son lo mismo

Algunos estudios observacionales han relacionado determinados patrones dietéticos y una mayor ingesta de ciertos ácidos grasos omega-3 con un menor riesgo de desarrollar Crohn o colitis ulcerosa. En algunas cohortes, por ejemplo, una mayor ingesta de DHA se ha asociado con menor incidencia de enfermedad inflamatoria intestinal.

Estos datos pueden resultar interesantes desde el punto de vista epidemiológico, pero no deben confundirse con eficacia terapéutica. Observar que una población con determinado patrón alimentario desarrolla menos enfermedad no demuestra que administrar un suplemento a una persona que ya tiene Crohn consiga controlar su inflamación.

Comer pescado no es lo mismo que tomar cápsulas

El pescado no es simplemente un envase de EPA y DHA. Dependiendo de la especie, aporta proteína de alta calidad, vitamina B12, selenio, yodo, vitamina D y otros nutrientes. Un suplemento de aceite de pescado, en cambio, aporta principalmente grasas en una formulación y concentración determinadas.

Por tanto, el hecho de que los suplementos no hayan demostrado mantener la remisión de Crohn no significa que haya que eliminar el pescado de la alimentación. En una persona que lo tolera bien, el pescado puede formar parte perfectamente de un patrón nutricional saludable.

Si tienes Crohn puedes ampliar esta parte en qué comer con enfermedad de Crohn. Para colitis ulcerosa tienes una guía específica sobre qué comer con colitis ulcerosa.

¿Qué pescados son buenas fuentes de omega-3?

Entre las fuentes alimentarias más conocidas de EPA y DHA encontramos sardina, caballa, salmón, arenque, anchoa, boquerón y determinadas variedades de trucha. La cantidad concreta puede variar considerablemente según especie, origen, alimentación del pez y método de preparación.

No existe necesidad de convertir la alimentación en una persecución constante de miligramos de EPA y DHA. Para la mayoría de las personas, tiene más sentido valorar el patrón dietético global, la frecuencia de consumo de pescado y la tolerancia digestiva que intentar alcanzar una cifra aislada.

¿Se puede comer pescado azul durante un brote?

No existe una prohibición general. Algunas personas continúan tolerando perfectamente el pescado azul durante un brote, mientras que otras presentan más náuseas, diarrea o intolerancia a comidas grasas. Las resecciones intestinales, la malabsorción de ácidos biliares y el grado de actividad también pueden modificar la tolerancia.

En determinadas situaciones puede ser más práctico utilizar temporalmente pescados blancos, porciones menores o métodos de cocción sencillos. Eso no significa que el pescado azul sea inflamatorio, sino que durante un brote la tolerancia digestiva puede cambiar.

Omega 3 en crohn y colitis: ¿puede reducir la calprotectina?

No existe evidencia suficiente para afirmar que cualquier suplemento de omega-3 reduzca de forma fiable la calprotectina fecal. Sin embargo, existe un pequeño ensayo interesante en personas con colitis ulcerosa en remisión clínica pero con calprotectina elevada, en el que una formulación específica de EPA produjo una mayor reducción del biomarcador que el placebo.

El estudio utilizó 500 mg de EPA dos veces al día durante seis meses y encontró además una señal favorable en mantenimiento de la remisión. Es un resultado interesante, pero hablamos de un estudio pequeño, con una población y una formulación concretas. No permite concluir que cualquier producto comercial de aceite de pescado vaya a disminuir la calprotectina.

Puedes consultar el estudio en PubMed. Si quieres comprender mejor qué significa este marcador, tienes además mi guía sobre calprotectina fecal.

Omega-3 y proteína C reactiva

La PCR es un marcador sistémico de inflamación y puede modificarse en múltiples contextos. Encontrar una reducción de PCR en un estudio no demuestra automáticamente que haya desaparecido la inflamación intestinal ni que exista remisión endoscópica.

Tampoco debemos utilizar resultados obtenidos en enfermedades cardiovasculares, obesidad u otras patologías para afirmar que el mismo efecto se producirá necesariamente en Crohn o colitis ulcerosa. La población estudiada importa.

Omega 3 en crohn y colitis y microbiota intestinal

EPA y DHA también se han investigado por su posible influencia sobre la microbiota. En modelos experimentales y algunos estudios humanos se han descrito cambios en determinadas poblaciones bacterianas y metabolitos, pero la evidencia específica en pacientes con EII continúa siendo limitada.

Por eso no resulta correcto afirmar que el omega-3 «restaura la microbiota». La microbiota es un ecosistema complejo, y modificar la abundancia de determinados microorganismos no demuestra que la inflamación de Crohn o colitis ulcerosa esté controlada.

¿Los omega-3 reparan la barrera intestinal?

Existen datos experimentales que relacionan EPA y DHA con membranas celulares, función epitelial, estrés oxidativo y determinadas proteínas de unión. Estos mecanismos pueden resultar interesantes para investigación, pero no permiten afirmar que tomar aceite de pescado «selle el intestino» o regenere clínicamente la mucosa.

En EII, hablar de reparación o cicatrización mucosa exige resultados objetivos, fundamentalmente endoscópicos. Un cambio molecular en células o animales no puede presentarse como una reparación demostrada en pacientes.

¿El omega-6 es inflamatorio?

La idea de que «omega-3 es bueno y omega-6 es malo» resulta demasiado simplista. Dentro de la familia omega-6 encontramos distintos ácidos grasos con funciones diferentes. El ácido linoleico, por ejemplo, está presente en muchos frutos secos, semillas y aceites vegetales que pueden formar parte de una dieta saludable.

Que determinados metabolitos derivados del ácido araquidónico participen en rutas inflamatorias no significa que haya que eliminar todos los alimentos que contienen omega-6. El contexto dietético global importa mucho más que demonizar una familia completa de ácidos grasos.

¿Importa el ratio omega-6/omega-3?

El ratio puede tener utilidad en determinados trabajos epidemiológicos o mecanísticos, pero no existe una proporción terapéutica validada que una persona con Crohn o colitis deba alcanzar obligatoriamente. No hay evidencia suficiente para recomendar ratios de 1:1, 2:1 o 4:1 como objetivos clínicos de tratamiento.

En la práctica, tiene más sentido mejorar la calidad global de la dieta y asegurar fuentes adecuadas de grasas insaturadas que perseguir matemáticamente una proporción concreta.

Omega 3 en crohn y colitis: cómo leer un suplemento

Uno de los errores más habituales es confundir la cantidad total de aceite con la cantidad de EPA y DHA. Una cápsula que indica «1.000 mg de aceite de pescado» no contiene necesariamente 1.000 mg de EPA+DHA. Puede aportar una cantidad considerablemente menor.

Por eso debemos revisar la etiqueta con detalle. Lo importante es conocer los miligramos de EPA, los de DHA, la suma total de ambos, la cantidad por cápsula, cuántas cápsulas forman realmente una dosis y qué otros ingredientes contiene el producto.

  • EPA por dosis.
  • DHA por dosis.
  • EPA + DHA total.
  • Número de cápsulas por ración.
  • Forma química.
  • Otros ingredientes y excipientes.
  • Controles de pureza y oxidación.
  • Fecha de caducidad y conservación.

Triglicéridos, ésteres etílicos y fosfolípidos

EPA y DHA pueden aparecer en suplementos como triglicéridos, triglicéridos reesterificados, ésteres etílicos, ácidos grasos libres o fosfolípidos. Existen diferencias de absorción entre algunas de estas formas, especialmente en función de si se toman o no junto con alimentos.

Sin embargo, una mayor absorción no demuestra una mayor eficacia clínica en EII. Una formulación puede generar concentraciones sanguíneas superiores y, aun así, no haber demostrado reducir recaídas de Crohn.

¿Es mejor el aceite de krill?

El aceite de krill contiene EPA y DHA asociados principalmente a fosfolípidos y suele aportar astaxantina. Esto le confiere algunas diferencias respecto al aceite de pescado convencional, pero no existe evidencia suficiente para afirmar que sea superior para tratar Crohn o colitis ulcerosa.

La biodisponibilidad, el precio o la presencia de antioxidantes no deben confundirse con eficacia clínica. Una formulación solo puede considerarse superior para EII si los ensayos clínicos lo demuestran.

Omega-3 procedente de algas

Los aceites de microalgas son una alternativa válida para obtener DHA y, dependiendo de la formulación, también EPA. Pueden resultar especialmente útiles para personas vegetarianas o veganas que no consumen pescado.

No existe razón para considerar automáticamente inferior un omega-3 obtenido de algas. Lo importante es la composición real del producto, la cantidad de EPA y DHA y el motivo por el que se está utilizando.

Omega 3 en crohn y colitis: dosis utilizadas en los estudios

Los ensayos han empleado cantidades muy diferentes, lo que demuestra por qué no debemos hablar de «la dosis de omega-3 para Crohn» como si existiera una pauta establecida.

ContextoEnfermedadCantidad estudiadaObjetivoResultado general
Ensayo inicial de mantenimientoCrohnAprox. 2,7 g/díaPrevenir recaídaResultado inicialmente favorable
EPIC-1Crohn4 g/díaPrevenir recaídaSin beneficio significativo
EPIC-2Crohn4 g/díaPrevenir recaídaSin beneficio significativo
Ensayos históricosColitis ulcerosaDiferentes cantidades de EPA y DHAActividad de la enfermedadResultados heterogéneos
EPA específicoColitis ulcerosa en remisión500 mg de EPA dos veces al díaCalprotectina y mantenimientoResultado favorable en ensayo pequeño

Estas cantidades describen protocolos de investigación y no deben convertirse automáticamente en recomendaciones clínicas. Actualmente no existe una dosis de EPA+DHA validada para tratar Crohn o colitis ulcerosa.

Omega 3 en crohn y colitis durante un brote

Los suplementos de omega-3 no están recomendados como tratamiento para inducir la remisión de un brote. Además, determinadas personas pueden experimentar reflujo, náuseas, molestias abdominales, heces blandas o diarrea después de introducir cantidades elevadas de aceite de pescado.

Durante un brote importante, introducir varios suplementos nuevos puede dificultar la interpretación de los síntomas. La prioridad debe ser valorar correctamente la actividad de la enfermedad, mantener una hidratación adecuada, cubrir las necesidades energéticas y proteicas y utilizar el tratamiento correspondiente.

Si estás atravesando un empeoramiento, consulta también mi guía sobre qué hacer durante un brote de EII.

¿Previene los brotes?

No se ha demostrado de forma consistente. Precisamente EPIC-1 y EPIC-2 fueron diseñados para comprobar si el omega-3 podía reducir las recaídas de Crohn y no encontraron un beneficio significativo. En colitis ulcerosa, los ensayos de mantenimiento tampoco han demostrado una prevención consistente.

Por tanto, recomendar aceite de pescado específicamente con la promesa de «evitar nuevos brotes» genera unas expectativas que la evidencia disponible no permite sostener.

Que no trate la EII no significa que el omega-3 no tenga otras utilidades

EPA y DHA tienen aplicaciones que no dependen de Crohn o colitis ulcerosa. Una de las mejor establecidas es su capacidad para reducir los triglicéridos cuando se utilizan determinadas dosis y formulaciones, algunas de ellas consideradas medicamentos y no simples suplementos.

Este ejemplo permite entender una distinción importante: una sustancia puede ser eficaz para una indicación concreta y no serlo para otra. Que el aceite de pescado no prevenga de forma consistente las recaídas de Crohn no significa que los omega-3 «no sirvan para nada».

Omega-3 y mesalazina

No existe evidencia suficiente para afirmar que los suplementos de omega-3 aumenten de forma general la eficacia de la mesalazina, permitan reducir su dosis o prevengan sus efectos adversos. Una persona tratada con mesalazina puede consumir pescado o utilizar omega-3 por otra indicación, pero eso es diferente de utilizarlo como sustituto del tratamiento.

Omega-3 y corticoides

Algunos ensayos antiguos describieron cambios en el uso de corticoides en pequeños grupos de pacientes, pero estos resultados no justifican utilizar omega-3 con el objetivo de retirar corticoides. Una persona que necesita ciclos repetidos o no consigue retirarlos requiere revisar la estrategia de control de su enfermedad.

Puedes ampliar este tema en mi guía sobre corticoides en EII.

Omega-3 y tratamientos biológicos

No se conocen interacciones farmacológicas clínicamente relevantes generalizadas entre las cantidades habituales de omega-3 y tratamientos como infliximab, adalimumab, vedolizumab, ustekinumab o risankizumab. Sin embargo, tampoco existe evidencia suficiente para afirmar que EPA o DHA mejoren la respuesta a estos tratamientos.

Si quieres conocer mejor las opciones farmacológicas actuales, puedes consultar mi guía de tratamientos para la enfermedad inflamatoria intestinal.

Omega-3, anticoagulantes y sangrado

Los omega-3 pueden modificar determinados aspectos de la función plaquetaria, pero la idea de que «licúan la sangre» de forma peligrosa es demasiado simplista. Los grandes análisis de ensayos aleatorizados no muestran un aumento importante del riesgo global de sangrado con las cantidades habituales de omega-3.

Con dosis elevadas de EPA purificado puede existir un pequeño incremento del riesgo, por lo que una persona que toma anticoagulantes o antiagregantes debería revisar la combinación de forma individual, especialmente si utiliza dosis farmacológicas.

¿Hay que suspenderlos antes de una cirugía?

No existe una regla universal que obligue a retirar el omega-3 siete o catorce días antes de cualquier operación. La evidencia clínica no demuestra un aumento importante del sangrado perioperatorio con aceite de pescado, pero todo suplemento debe comunicarse al equipo quirúrgico.

La recomendación práctica es sencilla: informar al cirujano y al anestesista de todos los suplementos utilizados y seguir el protocolo preoperatorio del centro.

Efectos secundarios del omega-3

Los efectos adversos más habituales son digestivos y generalmente leves. Pueden aparecer eructos con sabor a pescado, reflujo, náuseas, molestias abdominales, heces blandas o diarrea. La tolerancia depende de la dosis y de la formulación.

En personas con Crohn o colitis ulcerosa este punto resulta especialmente importante, porque un aumento de las deposiciones después de introducir un suplemento no significa automáticamente que haya comenzado un nuevo brote. Sin embargo, si aparecen sangre, fiebre, dolor creciente, síntomas nocturnos o deterioro general, debe valorarse la actividad de la enfermedad.

Oxidación y calidad del aceite de pescado

Los ácidos grasos poliinsaturados son susceptibles a la oxidación, por lo que el almacenamiento y la calidad del producto son relevantes. Conviene evitar una exposición prolongada al calor o a la luz, respetar la fecha de caducidad y seguir las instrucciones de conservación del fabricante.

Las certificaciones externas pueden aportar información sobre pureza, contenido y oxidación, aunque no demuestran eficacia clínica en EII. Un producto puede tener una calidad analítica excelente y seguir sin haber demostrado prevenir las recaídas de Crohn.

¿Los suplementos contienen mercurio?

El metilmercurio se acumula principalmente en los tejidos proteicos del pescado. Los aceites correctamente procesados y purificados suelen contener cantidades muy bajas, aunque la calidad puede variar entre fabricantes.

La trazabilidad y los controles independientes continúan siendo importantes, especialmente cuando se utilizan suplementos de forma prolongada.

Cómo elegir un suplemento cuando existe una indicación real

Si existe un motivo nutricional o médico para utilizar omega-3, no elegiría el producto simplemente por la cifra grande que aparece en la parte frontal del envase. Revisaría la cantidad real de EPA y DHA, la dosis diaria, el número de cápsulas necesarias, la forma química, los controles de calidad y los demás ingredientes.

También conviene hacerse una pregunta mucho más importante: ¿para qué lo estoy tomando? Utilizar un suplemento porque prácticamente no se consume pescado, utilizarlo para tratar una hipertrigliceridemia y utilizarlo intentando evitar una recaída de Crohn son tres objetivos completamente diferentes.

Preguntas frecuentes sobre Omega 3 en crohn y colitis

¿El omega-3 es bueno para Crohn?

EPA y DHA son nutrientes relevantes, pero los suplementos no han demostrado mantener de forma consistente la remisión de Crohn. Los grandes ensayos EPIC-1 y EPIC-2 no encontraron una reducción significativa de las recaídas frente a placebo.

¿Sirve para colitis ulcerosa?

Existen pequeños estudios con resultados interesantes, pero la evidencia global no permite recomendar omega-3 para inducir o mantener la remisión de colitis ulcerosa.

¿Reduce la inflamación intestinal?

EPA y DHA modifican diferentes vías relacionadas con inflamación, pero eso no demuestra automáticamente que reduzcan de forma clínicamente relevante la actividad de Crohn o colitis.

¿Baja la calprotectina?

Existe algún ensayo positivo con una formulación concreta de EPA en colitis ulcerosa, pero no está demostrado que cualquier suplemento de aceite de pescado reduzca de manera fiable la calprotectina.

¿Previene brotes de Crohn?

No de forma consistente. Los grandes ensayos realizados específicamente para responder esta pregunta no encontraron una reducción significativa de las recaídas.

¿Puedo tomarlo durante un brote?

No está recomendado como tratamiento para inducir remisión. Además, en algunas personas puede aumentar reflujo, náuseas o diarrea, por lo que la tolerancia durante un brote debe valorarse individualmente.

¿Es mejor comer pescado o tomar cápsulas?

No son equivalentes. El pescado es un alimento completo que aporta EPA y DHA junto con proteínas y micronutrientes. Los suplementos aportan una dosis concentrada de determinados ácidos grasos.

¿Qué es mejor, EPA o DHA?

Cumplen funciones distintas y actualmente no existe evidencia suficiente para considerar uno de ellos universalmente superior como tratamiento de EII.

¿Cuánto omega-3 debo tomar?

No existe una dosis de EPA+DHA validada para tratar Crohn o colitis ulcerosa. La cantidad depende del motivo concreto por el que se utilice el producto.

¿El aceite de krill es mejor?

No se ha demostrado que sea superior para EII. Puede presentar diferencias en composición y absorción, pero eso no equivale a una mayor eficacia clínica.

¿Puede producir diarrea?

Sí. La diarrea, las heces blandas y otras molestias gastrointestinales son posibles efectos adversos, especialmente con cantidades elevadas.

¿Se puede tomar con mesalazina?

No existe una interacción general que impida necesariamente la combinación, pero tampoco está demostrado que el omega-3 aumente la eficacia de la mesalazina o permita reducir su dosis.

¿Se puede tomar con biológicos?

No existen interacciones farmacológicas generales relevantes conocidas con los principales biológicos, pero no está demostrado que EPA o DHA potencien su efecto.

Omega 3 en crohn y colitis: conclusión

La evidencia sobre Omega 3 en crohn y colitis demuestra por qué debemos diferenciar entre plausibilidad biológica y eficacia terapéutica. EPA y DHA desempeñan funciones importantes en las membranas celulares y participan en la síntesis de mediadores relacionados con inflamación y resolución inflamatoria, pero eso no significa que suplementarlos consiga controlar una enfermedad inflamatoria intestinal.

En Crohn, los grandes ensayos EPIC-1 y EPIC-2 no demostraron una reducción significativa de las recaídas. En colitis ulcerosa existen estudios pequeños y algunas señales interesantes, incluida investigación específica con EPA y calprotectina, pero el conjunto de la evidencia tampoco permite recomendar suplementos de omega-3 para inducir o mantener la remisión.

Eso no convierte al pescado ni a los omega-3 en algo inútil. El pescado puede formar parte de una alimentación saludable y EPA y DHA tienen otras aplicaciones nutricionales y médicas, especialmente en determinados trastornos de los triglicéridos. Lo que debemos evitar es utilizar una propiedad general —«es antiinflamatorio»— como sustituto de los resultados clínicos.

Por eso, cuando hablamos de Omega 3 en crohn y colitis, la pregunta más rigurosa no es si EPA y DHA pueden modificar la inflamación en un laboratorio, sino si han demostrado mejorar resultados importantes en personas con EII. Con la evidencia disponible actualmente, los suplementos de omega-3 no han demostrado una eficacia suficientemente consistente como para recomendarse como tratamiento general de Crohn o colitis ulcerosa.

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