Probióticos para EII

Probióticos para EII

Probióticos para EII: qué dice la evidencia sobre Acidophilus DMG017

Los probióticos para EII despiertan un enorme interés entre las personas con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. Es lógico: cuando existe una alteración de la microbiota intestinal, parece razonable pensar que añadir bacterias beneficiosas podría ayudar a recuperar el equilibrio.

Sin embargo, la realidad es bastante más compleja.

Los probióticos no son una única intervención. Cada especie, cepa, combinación y dosis puede producir efectos diferentes. Por tanto, no basta con que un producto contenga Lactobacillus o que incluya miles de millones de microorganismos para afirmar que puede controlar la inflamación intestinal.

Algunas formulaciones han mostrado resultados prometedores en colitis ulcerosa y reservoritis. En cambio, la evidencia es mucho más débil en la enfermedad de Crohn. Además, todavía no existen ensayos clínicos que demuestren que la cepa Lactobacillus acidophilus DMG017 pueda inducir la remisión o prevenir brotes de EII.

Esto no significa que todos los probióticos sean inútiles. Significa que necesitamos contexto: qué enfermedad tienes, en qué fase te encuentras, qué medicación utilizas y qué objetivo persigues.

Los probióticos pueden complementar una estrategia terapéutica, pero no sustituyen la medicación, el seguimiento digestivo ni el control objetivo de la inflamación.

Si todavía estás empezando a comprender tu diagnóstico, puedes consultar esta guía sobre qué son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden producir un beneficio para la salud.

La mayoría de los suplementos contienen bacterias de los géneros Lactobacillus —actualmente dividido en distintos géneros— y Bifidobacterium. Otros productos utilizan microorganismos diferentes, como la levadura Saccharomyces boulardii o la bacteria no patógena Escherichia coli Nissle 1917.

Es importante distinguir entre tres conceptos:

  • Probiótico: aporta microorganismos vivos.
  • Prebiótico: proporciona determinados sustratos que pueden ser utilizados por la microbiota.
  • Simbiótico: combina probióticos y prebióticos.

Los alimentos fermentados, como el yogur, el kéfir o el chucrut, también pueden contener microorganismos. Sin embargo, no son equivalentes a una formulación clínica porque normalmente no conocemos con precisión la cepa, la cantidad viable ni la dosis que alcanza el intestino.

Puedes ampliar esta diferencia en el artículo sobre alimentos fermentados y enfermedad inflamatoria intestinal.

¿Cómo pueden actuar los probióticos en el intestino?

Las personas con enfermedad inflamatoria intestinal suelen presentar alteraciones en la composición y actividad de su microbiota. Este fenómeno se conoce habitualmente como disbiosis.

No obstante, la disbiosis no debe interpretarse como una única bacteria mala que necesita ser eliminada, ni como la causa aislada de la EII. La microbiota forma parte de una red mucho más amplia en la que intervienen la genética, el sistema inmunitario, la barrera intestinal, la alimentación, los medicamentos y diferentes factores ambientales.

Dependiendo de la cepa, los probióticos pueden ejercer varias acciones:

  • Competir con determinados microorganismos por nutrientes y espacios de adhesión.
  • Producir ácidos orgánicos y otras sustancias con actividad antimicrobiana.
  • Interactuar con el epitelio y el mucus intestinal.
  • Modular algunas señales del sistema inmunitario.
  • Influir en la producción de metabolitos microbianos.
  • Modificar temporalmente el entorno intestinal.

Ahora bien, demostrar que una cepa modifica una citoquina en células cultivadas o mejora una colitis experimental en ratones no demuestra que consiga inducir la remisión en una persona con EII.

Este es uno de los errores más frecuentes al hablar de suplementos: confundir un mecanismo plausible con un resultado clínico demostrado.

No todos los probióticos son iguales

Para entender la evidencia necesitamos diferenciar género, especie y cepa.

Por ejemplo:

  • Género: Lactobacillus.
  • Especie: Lactobacillus acidophilus.
  • Cepa: Lactobacillus acidophilus DMG017.

La cepa funciona como una identidad concreta. Dos microorganismos pertenecientes a la misma especie pueden tener propiedades diferentes y no producir el mismo efecto.

Podemos compararlo con dos hermanos: comparten apellido y parte de su genética, pero no tienen necesariamente la misma personalidad, profesión ni capacidades.

Por eso, un estudio realizado con una cepa determinada de Lactobacillus acidophilus no puede utilizarse automáticamente para promocionar cualquier suplemento que contenga otra cepa de esa misma especie.

Lo mismo sucede con las formulaciones multicepa. Cambiar una bacteria, la concentración, el proceso de fabricación o las condiciones de conservación puede modificar el resultado.

¿Funcionan los probióticos para la colitis ulcerosa?

La colitis ulcerosa es el contexto de la EII en el que los probióticos han mostrado señales más favorables.

Una revisión Cochrane que analizó 14 ensayos clínicos y 865 participantes concluyó que los probióticos podrían aumentar la inducción de remisión en comparación con placebo. Sin embargo, la certeza de la evidencia fue baja debido al tamaño de los estudios, las diferencias entre formulaciones y algunas limitaciones metodológicas.

Cuando se compararon con medicamentos derivados del 5-ASA, como la mesalazina, no quedó demostrado que los probióticos fueran superiores. Algunos estudios sugieren un posible beneficio al combinarlos con el tratamiento convencional, pero eso no permite recomendar cualquier suplemento ni sustituir la medicación.

Para mantener la remisión, los resultados también son variables. Determinadas formulaciones o cepas han obtenido resultados positivos en algunos ensayos, mientras que otros no han encontrado diferencias relevantes.

Por esta heterogeneidad, la American Gastroenterological Association recomienda que los probióticos para colitis ulcerosa se utilicen dentro del contexto de ensayos clínicos cuando el objetivo sea tratar directamente la enfermedad.

La conclusión correcta no es que “los probióticos funcionan para la colitis ulcerosa”, sino esta:

Algunas cepas y formulaciones podrían ser útiles como complemento en determinados pacientes con colitis ulcerosa, pero la evidencia no puede trasladarse a todos los productos del mercado.

¿Funcionan los probióticos para la enfermedad de Crohn?

En la enfermedad de Crohn, la evidencia es mucho menos convincente.

Las revisiones de ensayos clínicos no han demostrado de forma consistente que los probióticos puedan:

  • Inducir la remisión de un Crohn activo.
  • Mantener la remisión.
  • Prevenir una recaída después de una cirugía.
  • Sustituir los tratamientos farmacológicos establecidos.

Por este motivo, no deberían presentarse como un tratamiento capaz de controlar un brote de Crohn.

Esto no impide que una persona con Crohn estable pueda valorar un probiótico para un objetivo diferente, como observar su tolerancia digestiva después de tomar antibióticos. No obstante, mejorar los gases, la hinchazón o la consistencia de las deposiciones no demuestra que haya disminuido la inflamación.

Una persona puede sentirse mejor y continuar teniendo actividad inflamatoria. También puede tener diarrea, dolor o distensión sin que exista un brote.

Por eso es importante aprender a distinguir una diarrea de un posible brote de EII y utilizar, cuando corresponda, marcadores como la calprotectina fecal, la proteína C reactiva, la endoscopia o las pruebas de imagen.

Probióticos para reservoritis o pouchitis

La reservoritis es una inflamación del reservorio ileal creado después de una proctocolectomía con anastomosis ileoanal. Este contexto no es equivalente a la enfermedad de Crohn ni a la colitis ulcerosa con colon.

La recomendación más concreta de la AGA en EII se refiere a una combinación determinada de ocho cepas:

  • Lactobacillus paracasei.
  • Lactobacillus plantarum.
  • Lactobacillus acidophilus.
  • Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus.
  • Bifidobacterium longum.
  • Bifidobacterium breve.
  • Bifidobacterium longum subsp. infantis.
  • Streptococcus salivarius subsp. thermophilus.

Esta formulación se ha estudiado principalmente en la prevención de recurrencias de reservoritis, especialmente después de conseguir la remisión con antibióticos.

Aun así, la evidencia presenta limitaciones y no significa que cualquier mezcla de ocho cepas produzca el mismo resultado. La composición y formulación exactas importan.

Cepas y formulaciones estudiadas en EII

Formulación multicepa De Simone

La denominada formulación De Simone combina ocho cepas bacterianas en concentraciones elevadas. Ha sido estudiada sobre todo en colitis ulcerosa y reservoritis.

Una parte de la literatura histórica utilizó el nombre comercial VSL#3. Sin embargo, las formulaciones comercializadas pueden haber cambiado según el país y el periodo, por lo que conviene comprobar la composición exacta y no guiarse únicamente por el nombre comercial.

Actualmente, esta formulación se comercializa en determinados mercados bajo otras marcas, como Vivomixx.

Escherichia coli Nissle 1917

Escherichia coli Nissle 1917 es una cepa no patógena que ha sido comparada con mesalazina en ensayos de mantenimiento de la remisión de la colitis ulcerosa.

Algunos estudios encontraron resultados similares entre ambas estrategias. Sin embargo, la calidad global de la evidencia y la variabilidad de los estudios impiden concluir que pueda sustituir de manera general a la mesalazina.

Además, estos resultados corresponden a esa cepa exacta. No se pueden extrapolar a otras cepas de E. coli.

Saccharomyces boulardii

Saccharomyces boulardii es una levadura probiótica, no una bacteria. Se ha estudiado principalmente para algunos tipos de diarrea asociada a antibióticos y determinadas infecciones intestinales.

Su evidencia en enfermedad de Crohn no permite considerarla un tratamiento para inducir o mantener la remisión. Puede tener sentido en contextos concretos, pero el objetivo debe estar bien definido.

También requiere precaución en pacientes críticos, personas con catéter venoso central, inmunosupresión profunda o determinadas situaciones hospitalarias, debido al riesgo infrecuente pero real de fungemia.

Lactobacillus acidophilus

Lactobacillus acidophilus es una especie ampliamente utilizada en suplementos y alimentos fermentados. Diferentes investigaciones preclínicas sugieren que algunas de sus cepas pueden interactuar con la barrera intestinal y la respuesta inmunitaria.

Sin embargo, no todas las cepas de L. acidophilus producen los mismos efectos. Por ello, es necesario identificar el código completo de la cepa y comprobar si ha sido estudiada para la enfermedad y el objetivo que nos interesa.

¿Qué es Lactobacillus acidophilus DMG017?

Lactobacillus acidophilus DMG017 es una cepa específica utilizada en los productos de Probimel.

Probimel Solución es presentado por el fabricante como una solución fermentada con microorganismos vivos, leche fermentada sin lactosa y la cepa DMG017. Según su información comercial, no contiene conservantes, sabores artificiales ni azúcares añadidos.

La principal particularidad del producto es su formato líquido, diferente de las cápsulas o sobres liofilizados habituales.

DMG017 también ha aparecido en investigaciones relacionadas con la enfermedad renal crónica. Sin embargo, estudiar una cepa en enfermedad renal no demuestra que pueda tratar la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.

En este momento no disponemos de ensayos clínicos específicos en personas con EII que demuestren que DMG017:

  • Induzca la remisión.
  • Mantenga la remisión.
  • Reduzca la calprotectina fecal.
  • Prevenga nuevos brotes.
  • Repare el epitelio intestinal dañado.
  • Reduzca la necesidad de medicación.
  • Disminuya TNF-α o IL-6 en pacientes con EII.
  • Mejore la absorción de hierro, calcio o vitaminas.

Por tanto, sería incorrecto presentar esta cepa como un tratamiento antiinflamatorio demostrado para la EII.

La formulación más rigurosa sería la siguiente:

Acidophilus DMG017 es una cepa probiótica utilizada como apoyo para la microbiota y el bienestar digestivo, pero su eficacia clínica específica en Crohn y colitis ulcerosa todavía no ha sido demostrada.

Esto no resta valor al producto. Lo coloca en el contexto científico que realmente le corresponde.

¿Puede DMG017 ser útil para una persona con EII?

DMG017 podría valorarse como complemento en una persona clínicamente estable que quiera cuidar su microbiota o analizar su tolerancia a un probiótico líquido.

Sin embargo, antes de incorporarlo habría que responder varias preguntas:

  1. ¿Existe Crohn, colitis ulcerosa, reservoritis u otra alteración digestiva?
  2. ¿La enfermedad está activa o en remisión?
  3. ¿Hay diarrea, sangre, fiebre, pérdida de peso o dolor intenso?
  4. ¿Se están tomando antibióticos, corticoides, inmunosupresores o biológicos?
  5. ¿Existe cirugía reciente, estenosis, intestino corto u ostomía?
  6. ¿Qué objetivo se busca exactamente?
  7. ¿Cómo se medirá si está funcionando?

Un suplemento no debería introducirse simplemente “para la inflamación”. El objetivo debe ser concreto y evaluable.

Por ejemplo:

  • Mejorar la tolerancia digestiva.
  • Recuperar el ritmo intestinal después de antibióticos.
  • Reducir gases o distensión.
  • Valorar cambios en la consistencia de las deposiciones.
  • Complementar una intervención nutricional.

Si se introduce el probiótico al mismo tiempo que se modifican la alimentación, la medicación y otros cuatro suplementos, después será imposible saber qué ha ayudado o qué ha empeorado los síntomas.

Síntomas digestivos no significa inflamación intestinal

Uno de los mayores errores al valorar un probiótico es utilizar únicamente las sensaciones.

Los gases, la urgencia, el dolor abdominal o las deposiciones blandas pueden aparecer por muchas razones:

  • Inflamación intestinal.
  • Infección.
  • Síndrome de intestino irritable asociado.
  • Malabsorción de lactosa.
  • Exceso de polioles.
  • Cambios bruscos de fibra.
  • Ácidos biliares.
  • Sobrecrecimiento bacteriano.
  • Estrés y activación autonómica.
  • Efectos secundarios de la medicación.
  • Cirugía intestinal previa.

Por eso, que un probiótico mejore un síntoma no demuestra necesariamente que esté controlando la EII. Del mismo modo, que produzca gases durante los primeros días no significa automáticamente que esté causando un brote.

El seguimiento debe combinar síntomas, contexto clínico y, cuando sea necesario, marcadores objetivos.

Cómo elegir probióticos para EII

1. Define el objetivo

No es lo mismo buscar apoyo después de un antibiótico que intentar mantener la remisión de una colitis ulcerosa o prevenir la reservoritis.

Cada objetivo requiere una cepa y una evidencia distintas.

2. Comprueba la cepa completa

En la etiqueta debería aparecer el género, la especie y el código de la cepa.

“Contiene lactobacilos” aporta muy poca información. Incluso “contiene Lactobacillus acidophilus” sigue siendo insuficiente para saber si el producto reproduce una intervención estudiada.

3. Revisa la cantidad viable

Las unidades formadoras de colonias —UFC— indican la cantidad aproximada de microorganismos viables.

Más UFC no significa automáticamente mayor eficacia. La dosis debe guardar relación con la empleada en los estudios de esa cepa o formulación.

También conviene comprobar si la cantidad está garantizada en el momento de fabricación o hasta el final de la vida útil.

4. Comprueba la conservación

Algunos productos necesitan refrigeración. Otros son estables a temperatura ambiente.

El calor, la humedad y una conservación incorrecta pueden reducir la viabilidad de los microorganismos. En productos líquidos también hay que seguir cuidadosamente las indicaciones después de abrir el envase.

5. Revisa los demás ingredientes

En ocasiones, la persona no reacciona al microorganismo, sino a los excipientes añadidos:

  • Inulina.
  • Fructooligosacáridos.
  • Lactosa.
  • Polioles.
  • Proteínas lácteas.
  • Aromas.
  • Edulcorantes.

Los prebióticos fermentables pueden aumentar los gases y la distensión en personas sensibles, aunque eso no implique necesariamente una reactivación inflamatoria.

Puedes ampliar este tema en la guía sobre hidratos de carbono prebióticos y microbiota intestinal en EII.

6. Introduce una sola modificación

Cuando existe un intestino sensible, es preferible realizar los cambios de forma ordenada.

Introduce una intervención, observa la tolerancia y registra los cambios. De esta manera podrás identificar mejor su efecto.

7. No utilices el probiótico para retrasar una consulta

La presencia de sangre, fiebre, deshidratación, pérdida de peso, dolor intenso, vómitos o empeoramiento general no debe manejarse cambiando de probiótico.

Estas señales requieren valoración clínica.

¿Se pueden tomar probióticos durante un brote?

No existe una respuesta universal.

Una persona con síntomas leves, sin complicaciones y con seguimiento médico no se encuentra en la misma situación que alguien hospitalizado, con un brote grave, desnutrición, catéter venoso central o inmunosupresión profunda.

En la mayoría de las personas estables, los probióticos suelen producir, como mucho, efectos digestivos leves como gases, distensión o cambios transitorios en las deposiciones.

Sin embargo, se necesita especial prudencia en presencia de:

  • Enfermedad grave o ingreso hospitalario.
  • Catéter venoso central.
  • Neutropenia.
  • Inmunosupresión profunda.
  • Cirugía reciente complicada.
  • Sepsis o infección sistémica.
  • Deterioro importante de la barrera intestinal.
  • Nutrición parenteral.
  • Estado crítico.

Los casos de infección relacionados con probióticos son poco frecuentes, pero se han documentado bacteriemias por lactobacilos y fungemias por Saccharomyces en pacientes vulnerables.

Por tanto, tampoco es correcto decir que los probióticos son siempre inocuos porque sean naturales.

Probióticos y antibióticos

Los antibióticos pueden alterar profundamente la microbiota, pero esto no significa que todas las personas necesiten tomar automáticamente un probiótico.

La utilidad dependerá del antibiótico, el riesgo individual, la cepa elegida y el objetivo.

Cuando se utiliza un probiótico bacteriano, suele recomendarse separarlo del antibiótico siguiendo las indicaciones del producto o del profesional. No obstante, la interacción depende de la sensibilidad de la cepa y del medicamento empleado.

Saccharomyces boulardii, al ser una levadura, no es destruida por los antibióticos dirigidos contra bacterias. Aun así, no debe utilizarse indiscriminadamente en pacientes hospitalizados o de alto riesgo.

Probióticos, prebióticos y alimentación

Tomar un probiótico sin revisar la alimentación es como sembrar una semilla sin mirar el terreno.

La dieta influye en:

  • Los nutrientes disponibles para la microbiota.
  • La producción de metabolitos.
  • El tránsito intestinal.
  • La consistencia de las deposiciones.
  • La tolerancia digestiva.
  • La cantidad y tipo de fibra fermentable.

Esto no significa que toda persona con EII deba comer grandes cantidades de fibra o fermentados. En un brote, después de una cirugía o ante una estenosis, la tolerancia puede cambiar considerablemente.

La intervención debe adaptarse a la anatomía, fase de la enfermedad y síntomas. Puedes consultar también la guía completa de suplementos para EII para contextualizar los probióticos dentro del resto de la estrategia.

Tabla práctica: probióticos según el contexto

ContextoQué dice la evidenciaEnfoque prudente
Colitis ulcerosa activaAlgunas formulaciones podrían ayudar como complemento, con evidencia de baja certezaNo sustituir mesalazina, corticoides u otros tratamientos
Colitis ulcerosa en remisiónResultados variables según cepa y formulaciónValorar únicamente productos identificados y objetivos concretos
Crohn activoNo hay evidencia suficiente para inducir la remisiónNo utilizar como tratamiento del brote
Crohn en remisiónNo se ha demostrado una prevención consistente de recaídasPuede valorarse para objetivos digestivos secundarios
ReservoritisExiste una recomendación para una combinación específica de ocho cepasConfirmar formulación y supervisión digestiva
Después de antibióticosAlgunas cepas pueden ser útiles en contextos determinadosElegir según antibiótico, riesgo y tolerancia
Síntomas funcionales residualesPodrían mejorar gases, distensión o consistencia en algunas personasDiferenciar síntomas de actividad inflamatoria
Hospitalización o inmunosupresión profundaExiste riesgo infrecuente de infecciónNo iniciar sin valoración médica
Acidophilus DMG017Sin ensayos clínicos específicos en EIIConsiderarlo apoyo de microbiota, no tratamiento antiinflamatorio

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Preguntas frecuentes sobre probióticos para EII

¿Los probióticos pueden curar la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa?

No. Los probióticos no curan la EII y no deben sustituir el tratamiento prescrito. Algunas cepas pueden actuar como complemento en situaciones concretas.

¿Cuál es el mejor probiótico para la colitis ulcerosa?

No existe un único producto válido para todas las personas. Las formulaciones multicepa estudiadas y Escherichia coli Nissle 1917 cuentan con cierta investigación, pero la evidencia sigue siendo variable y dependiente del contexto.

¿Cuál es el mejor probiótico para la enfermedad de Crohn?

Actualmente no se ha demostrado que un probiótico concreto pueda inducir o mantener de manera fiable la remisión del Crohn.

¿Acidophilus DMG017 está demostrado para la EII?

No existen ensayos clínicos específicos suficientes que demuestren que DMG017 trate la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Puede valorarse como apoyo para la microbiota, sin atribuirle efectos terapéuticos que todavía no se han demostrado.

¿Puedo tomar Probimel si tengo EII?

Depende de la fase de la enfermedad, los síntomas, la medicación y el objetivo. Probimel no es un medicamento y su fabricante lo presenta como apoyo para la microbiota y el bienestar digestivo. En enfermedad activa o situaciones de riesgo debe consultarse con el equipo sanitario.

¿Puede un probiótico empeorar mis síntomas?

Sí. Algunas personas experimentan gases, hinchazón, cambios en el tránsito o diarrea. También pueden reaccionar a los prebióticos o excipientes incluidos en el producto.

¿El kéfir sustituye a un suplemento probiótico?

No. El kéfir puede formar parte de una alimentación saludable si se tolera, pero no ofrece necesariamente la cepa, concentración o estabilidad utilizadas en un ensayo clínico.

¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto un probiótico?

No existe un plazo universal. Depende de la cepa, el objetivo, la dosis y la situación clínica. Además, algunos efectos pueden ser transitorios porque muchos probióticos no colonizan el intestino de forma permanente.

¿Debo dejar la mesalazina o el biológico si empiezo un probiótico?

No. Un probiótico no justifica retirar o reducir la medicación. Cualquier modificación del tratamiento debe realizarse con el especialista responsable.

Conclusión: los probióticos necesitan contexto

Los probióticos para EII pueden ser herramientas interesantes, pero su valor depende de la precisión con la que se utilicen.

No todas las cepas sirven para lo mismo. La evidencia obtenida con una formulación concreta no puede transferirse a cualquier producto, y los resultados observados en colitis ulcerosa no deben extrapolarse automáticamente a la enfermedad de Crohn.

En el caso de Lactobacillus acidophilus DMG017, sabemos que es una cepa empleada en productos de Probimel y estudiada en otros contextos. Sin embargo, todavía no se ha demostrado mediante ensayos clínicos que pueda inducir la remisión, prevenir brotes o reducir la inflamación en personas con EII.

Esto no significa que deba descartarse. Significa que debe utilizarse con un objetivo realista: apoyar la microbiota o valorar la tolerancia digestiva dentro de una estrategia más amplia.

Antes de elegir un suplemento, hay que conocer la fase de la enfermedad, la medicación, la anatomía intestinal, la alimentación y el problema que se pretende resolver. Sin ese contexto, el probiótico se convierte en una promesa. Con contexto, puede convertirse en una herramienta.

Si necesitas ordenar tu alimentación, suplementación y síntomas según tu situación concreta, puedes solicitar una valoración personalizada para EII.


Referencias científicas

  1. American Gastroenterological Association. Role of probiotics in the management of gastrointestinal disorders.
  2. Cochrane. Probiotics for the treatment of active ulcerative colitis.
  3. Cochrane. Probiotics for maintenance of remission in ulcerative colitis.
  4. Cochrane. Probióticos para el tratamiento de la enfermedad de Crohn activa.
  5. Cochrane. Treatment and prevention of pouchitis after ileal pouch-anal anastomosis.
  6. Huang Z, et al. Different effects of different Lactobacillus acidophilus strains in experimental colitis.
  7. Kullar R, et al. Lactobacillus bacteremia and probiotics: a review.
  8. Probimel. Información del fabricante sobre Probimel Solución y DMG017.
  9. Martín-González J, et al. Probiotic supplementation with DMG017 in chronic kidney disease.

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