Testosterona y EII: déficit hormonal, TRT, riesgos y controles

Testosterona y EII: déficit hormonal, TRT, riesgos y controles

La búsqueda testosterona EII suele aparecer cuando un hombre con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa experimenta cansancio, pérdida muscular, falta de deseo sexual, problemas de erección o dificultad para recuperarse físicamente.

Sin embargo, estos síntomas no demuestran por sí solos que exista un déficit hormonal.

La inflamación activa, la anemia, la desnutrición, los corticoides, la pérdida de peso, la depresión y los trastornos del sueño pueden producir manifestaciones muy parecidas. Por tanto, antes de pensar en una terapia de reemplazo de testosterona, es necesario comprobar qué está causando realmente el problema.

La TRT puede resultar beneficiosa cuando existe hipogonadismo confirmado. En cambio, no es un tratamiento estándar para controlar la inflamación de Crohn o colitis ulcerosa.

¿Qué es el hipogonadismo?

El hipogonadismo masculino es una alteración en la que el organismo no produce suficiente testosterona, espermatozoides o ambas cosas.

Para diagnosticarlo deben coincidir dos elementos:

  • Síntomas o signos compatibles.
  • Concentraciones de testosterona bajas y confirmadas correctamente.

Por tanto, una analítica aislada no basta.

La Endocrine Society recomienda confirmar el diagnóstico mediante al menos dos mediciones matutinas de testosterona, preferiblemente en ayunas, junto con una evaluación clínica. Los síntomas sin una testosterona baja confirmada tampoco permiten diagnosticar hipogonadismo.

Hipogonadismo primario

En el hipogonadismo primario, el problema se encuentra principalmente en los testículos.

El organismo intenta estimularlos mediante las hormonas LH y FSH, pero la producción de testosterona sigue siendo insuficiente.

Entre sus posibles causas se encuentran:

  • Lesiones testiculares.
  • Alteraciones genéticas.
  • Infecciones.
  • Quimioterapia o radioterapia.
  • Cirugía testicular.
  • Determinadas enfermedades autoinmunes.

En estos casos, la LH y la FSH suelen estar elevadas.

Hipogonadismo secundario

En el hipogonadismo secundario, la alteración se encuentra en el hipotálamo o la hipófisis, que no envían suficiente señal a los testículos.

Puede relacionarse con:

  • Enfermedad crónica.
  • Desnutrición.
  • Pérdida importante de peso.
  • Obesidad.
  • Hiperprolactinemia.
  • Enfermedades hipofisarias.
  • Uso prolongado de corticoides.
  • Uso de opioides.
  • Alteraciones graves del sueño.

En este caso, la LH y la FSH suelen estar bajas o dentro del rango normal, pero son inadecuadas para el nivel de testosterona existente.

Testosterona EII: ¿por qué puede aparecer un déficit?

Una persona con EII puede presentar testosterona baja por diferentes motivos. No obstante, la enfermedad intestinal no siempre es la causa directa.

Inflamación y enfermedad activa

Durante un brote importante, una hospitalización o una infección, el organismo puede reducir temporalmente la producción hormonal.

Por ello, una analítica realizada durante una enfermedad aguda puede no representar el funcionamiento habitual del eje hormonal.

Cuando la situación clínica lo permite, es recomendable repetir la medición después de estabilizar la enfermedad.

Desnutrición y pérdida de peso

Una ingesta insuficiente de calorías, proteínas y grasas puede afectar a la producción de testosterona.

Además, la pérdida muscular y determinados déficits nutricionales pueden provocar:

  • Debilidad.
  • Fatiga.
  • Menor rendimiento.
  • Pérdida de libido.
  • Dificultad para recuperarse.

Estos síntomas pueden confundirse fácilmente con hipogonadismo. Por tanto, también deben evaluarse el peso, la composición corporal, la alimentación y las posibles deficiencias nutricionales.

Corticoides y otros medicamentos

El uso prolongado de corticoides sistémicos puede alterar el eje hormonal y contribuir a una reducción de testosterona.

Sin embargo, el efecto depende de la dosis, la duración del tratamiento, la actividad de la enfermedad y la susceptibilidad individual.

Los opioides también pueden disminuir las señales hormonales que estimulan los testículos. Asimismo, algunos antidepresivos y otros medicamentos pueden afectar al deseo sexual sin reducir necesariamente la testosterona.

Síntomas de testosterona baja

Los síntomas sexuales suelen ser los más orientativos.

Entre ellos se encuentran:

  • Disminución persistente del deseo sexual.
  • Menor frecuencia de erecciones matutinas.
  • Disfunción eréctil.
  • Reducción de la actividad sexual.
  • Problemas de fertilidad.

También pueden aparecer:

  • Pérdida de masa muscular.
  • Menor fuerza.
  • Reducción del vello corporal.
  • Ginecomastia.
  • Sofocos.
  • Pérdida de densidad ósea.
  • Anemia sin otra explicación.

En cambio, otros síntomas son mucho menos específicos:

  • Fatiga.
  • Niebla mental.
  • Tristeza.
  • Irritabilidad.
  • Falta de motivación.
  • Problemas de sueño.

Estos últimos también pueden deberse a inflamación, anemia, depresión, ansiedad, dolor o mala calidad del descanso.

Sexualidad y enfermedad inflamatoria intestinal

Los problemas sexuales son relativamente frecuentes en hombres con Crohn o colitis.

Sin embargo, no siempre están relacionados con las hormonas. También pueden influir:

  • Actividad inflamatoria.
  • Dolor abdominal o perianal.
  • Urgencia intestinal.
  • Fístulas.
  • Cirugía pélvica.
  • Ostomía.
  • Alteración de la imagen corporal.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Problemas de pareja.
  • Efectos secundarios de la medicación.

Por tanto, una reducción de la libido no conduce automáticamente a una indicación de TRT.

Primero debe analizarse el problema desde una perspectiva hormonal, física, psicológica y relacional.

¿Qué analíticas deben solicitarse?

El estudio debe comenzar con una testosterona total matutina.

Si el resultado es bajo, se repite en una mañana diferente. Además, es preferible realizar las mediciones después de haber dormido razonablemente bien y fuera de una enfermedad aguda.

Testosterona total y libre

La testosterona total mide la cantidad global que circula en la sangre.

Sin embargo, una parte se encuentra unida a la globulina transportadora de hormonas sexuales, conocida como SHBG. Cuando esta proteína está demasiado alta o baja, la testosterona total puede resultar engañosa.

En estas situaciones puede ser necesario medir o calcular la testosterona libre.

La SHBG puede alterarse por:

  • Obesidad.
  • Edad.
  • Desnutrición.
  • Enfermedad hepática.
  • Alteraciones tiroideas.
  • Algunos medicamentos.
  • Enfermedades crónicas.

LH, FSH y prolactina

Una vez confirmado el déficit, deben medirse la LH y la FSH para distinguir entre hipogonadismo primario y secundario.

En algunos casos también se solicita prolactina. Una prolactina elevada puede reducir la producción hormonal y requerir un estudio específico.

Las guías endocrinológicas recomiendan investigar la causa antes de iniciar la TRT, en lugar de limitarse a corregir una cifra.

Otros análisis importantes

Dependiendo de la situación, también puede ser necesario revisar:

  • Hemograma.
  • Hierro y ferritina.
  • Vitamina B12.
  • Ácido fólico.
  • Vitamina D.
  • Función tiroidea.
  • Función hepática.
  • Función renal.
  • Glucosa.
  • Perfil lipídico.
  • Calprotectina fecal.
  • Proteína C reactiva.

El objetivo es diferenciar un déficit hormonal real de otras causas de cansancio, debilidad o pérdida muscular.

¿Cuándo está indicada la TRT?

La terapia de reemplazo de testosterona está indicada cuando existe:

  1. Sintomatología compatible.
  2. Testosterona baja confirmada en dos analíticas.
  3. Evaluación de la causa.
  4. Ausencia de contraindicaciones.
  5. Una valoración individual de beneficios y riesgos.

La finalidad de la TRT es restaurar niveles fisiológicos, no alcanzar cifras elevadas para mejorar el rendimiento deportivo.

Además, antes de comenzar deben corregirse, siempre que sea posible, las causas reversibles:

  • Enfermedad activa.
  • Desnutrición.
  • Obesidad.
  • Falta de sueño.
  • Apnea obstructiva.
  • Hiperprolactinemia.
  • Alteraciones tiroideas.
  • Uso de determinados medicamentos.

Beneficios de la TRT cuando existe hipogonadismo

Cuando la TRT está bien indicada, puede mejorar diferentes áreas. Sin embargo, la respuesta varía entre personas.

Libido y función sexual

La TRT puede mejorar el deseo sexual y algunas alteraciones de la función eréctil en hombres con déficit hormonal.

No obstante, una erección depende también de la circulación, la salud metabólica, el estado psicológico, la función neurológica y la relación de pareja.

Por tanto, normalizar la testosterona no corrige todas las causas de disfunción sexual.

Masa muscular y fuerza

La testosterona favorece la conservación de masa magra.

En hombres con hipogonadismo, la TRT puede aumentar la masa muscular y reducir parcialmente la grasa corporal.

Sin embargo, no sustituye:

  • El entrenamiento de fuerza.
  • Una ingesta suficiente de energía.
  • Las proteínas.
  • El tratamiento de la inflamación.
  • La recuperación y el descanso.

La hormona puede mejorar el terreno, pero el músculo sigue necesitando estímulo y nutrientes.

Salud ósea

La testosterona baja mantenida puede contribuir a la osteopenia y la osteoporosis.

Por ello, la TRT puede mejorar la densidad mineral ósea en hombres con hipogonadismo.

En una persona con EII también deben vigilarse otros factores:

  • Uso prolongado de corticoides.
  • Déficit de vitamina D.
  • Bajo consumo de calcio.
  • Bajo peso.
  • Inflamación crónica.
  • Sedentarismo.
  • Antecedentes de fracturas.

Anemia y sensación de energía

La testosterona estimula la producción de glóbulos rojos. En consecuencia, puede mejorar algunos casos de anemia relacionados con hipogonadismo.

Sin embargo, la anemia en la EII suele estar vinculada con inflamación, déficit de hierro, sangrado o falta de vitamina B12.

Por tanto, la TRT no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento específico de estas causas.

¿La TRT controla Crohn o colitis?

Actualmente, la TRT no es un tratamiento estándar para inducir o mantener la remisión de la EII.

Un estudio observacional siguió a 92 hombres con Crohn e hipogonadismo tratados con testosterona y los comparó con 14 hombres que decidieron no recibirla. El grupo tratado mostró una reducción del índice de actividad de Crohn y de determinados marcadores inflamatorios.

Sin embargo, este estudio presenta limitaciones importantes:

  • No fue aleatorizado.
  • Los pacientes eligieron si recibían TRT.
  • El grupo de comparación era muy pequeño.
  • Todos continuaron con su tratamiento habitual para Crohn.
  • No permite descartar factores de confusión.

Por tanto, el estudio plantea una hipótesis interesante, pero no demuestra que la testosterona trate directamente la inflamación intestinal.

Qué no puede afirmarse

No existe evidencia suficiente para asegurar que la TRT:

  • Induzca la remisión.
  • Mantenga Crohn estable.
  • Evite brotes.
  • Reduzca la calprotectina de forma predecible.
  • Mejore la respuesta a los biológicos.
  • Sustituya un inmunomodulador.
  • Repare la mucosa intestinal.

Corregir un hipogonadismo puede mejorar la salud general. Sin embargo, eso no convierte la TRT en un tratamiento para la EII.

Fertilidad y TRT

La fertilidad debe abordarse antes de iniciar el tratamiento.

La testosterona administrada desde fuera del organismo reduce la producción de LH y FSH. Como consecuencia, los testículos pueden disminuir considerablemente la producción de espermatozoides.

Por tanto, la TRT puede perjudicar la fertilidad aunque mejore la libido.

Las guías europeas contraindican la testosterona exógena en hombres que buscan preservar o recuperar la producción de espermatozoides.

Preguntas que deben responderse antes

Antes de comenzar conviene plantearse:

  • ¿Quiero tener hijos ahora?
  • ¿Podría quererlos en el futuro?
  • ¿Tengo antecedentes de infertilidad?
  • ¿Necesito un seminograma?
  • ¿Debo valorar la conservación de semen?

En algunos casos de hipogonadismo secundario existen alternativas destinadas a estimular la producción hormonal propia. Estas opciones deben ser evaluadas por endocrinología, urología o reproducción asistida.

Hematocrito y glóbulos rojos

Uno de los efectos adversos más importantes de la TRT es el aumento del hematocrito.

El hematocrito representa la proporción de la sangre ocupada por glóbulos rojos. Cuando aumenta demasiado, la sangre se vuelve más viscosa.

El riesgo puede ser mayor en personas que:

  • Fuman.
  • Presentan apnea del sueño.
  • Tienen enfermedades respiratorias.
  • Parten de un hematocrito elevado.
  • Utilizan dosis excesivas.
  • Reciben determinadas formulaciones inyectables.

Las guías europeas recomiendan controlar el hematocrito antes de comenzar, a los tres, seis y doce meses y posteriormente al menos una vez al año.

Un hematocrito superior al 54 % requiere ajustar o retirar temporalmente el tratamiento y valorar otras medidas.

Próstata y testosterona

La TRT no causa automáticamente cáncer de próstata. Sin embargo, tampoco debe administrarse sin valorar el riesgo prostático.

Antes de comenzar pueden revisarse:

  • Edad.
  • Antecedentes familiares.
  • Síntomas urinarios.
  • PSA.
  • Exploración prostática cuando esté indicada.
  • Antecedentes de cáncer.

Las guías endocrinológicas desaconsejan iniciar TRT cuando existe cáncer de próstata activo o una sospecha que todavía no ha sido evaluada. También recomiendan seguimiento del PSA según la edad y el nivel de riesgo.

Apnea del sueño

La apnea obstructiva del sueño puede causar:

  • Cansancio.
  • Falta de concentración.
  • Menor libido.
  • Hipertensión.
  • Cefaleas matutinas.
  • Hematocrito elevado.

Por tanto, sus síntomas pueden confundirse con los de un déficit hormonal.

La Endocrine Society recomienda no comenzar TRT en pacientes con apnea obstructiva grave no tratada. Aunque no está demostrado que la testosterona provoque apnea en todas las personas, la combinación puede complicar el control respiratorio y aumentar el riesgo de eritrocitosis.

Debe investigarse especialmente cuando existen ronquidos intensos, pausas respiratorias, somnolencia diurna o despertares con sensación de ahogo.

Riesgo cardiovascular

La seguridad cardiovascular de la testosterona ha generado debate durante años.

El ensayo TRAVERSE incluyó a 5.246 hombres con hipogonadismo confirmado y riesgo cardiovascular elevado. La TRT no produjo una frecuencia mayor de infarto, ictus o muerte cardiovascular que el placebo durante el periodo estudiado.

Sin embargo, en el grupo tratado se observó una incidencia mayor de fibrilación auricular, lesión renal aguda y embolia pulmonar.

Por tanto, la conclusión no es que la TRT resulte peligrosa para todos ni que sea completamente inocua.

Antes y durante el tratamiento deben vigilarse:

  • Presión arterial.
  • Hematocrito.
  • Colesterol.
  • Diabetes.
  • Tabaquismo.
  • Antecedentes de trombosis.
  • Enfermedad cardiovascular.
  • Síntomas de arritmia.

La indicación debe ser especialmente cuidadosa en personas con riesgo cardiovascular o tromboembólico elevado.

TRT médica y uso anabólico no son lo mismo

La TRT busca corregir un déficit y mantener la testosterona dentro de un rango fisiológico.

En cambio, el uso anabólico emplea frecuentemente cantidades superiores con el objetivo de aumentar la masa muscular o el rendimiento.

Las dosis suprafisiológicas aumentan el riesgo de:

  • Infertilidad.
  • Atrofia testicular.
  • Eritrocitosis.
  • Hipertensión.
  • Alteraciones del colesterol.
  • Acné.
  • Ginecomastia.
  • Cambios de ánimo.
  • Complicaciones cardiovasculares.

Por tanto, utilizar testosterona sin hipogonadismo confirmado no debe presentarse como terapia de reemplazo.

Controles necesarios durante la TRT

El seguimiento debe adaptarse a la edad, el tipo de testosterona, la dosis y las enfermedades asociadas.

Antes de comenzar

Habitualmente se revisan:

  • Síntomas compatibles.
  • Dos analíticas hormonales.
  • LH y FSH.
  • Prolactina cuando esté indicada.
  • Hemograma y hematocrito.
  • Presión arterial.
  • Riesgo cardiovascular.
  • Deseo de fertilidad.
  • Riesgo de apnea del sueño.
  • PSA y riesgo prostático cuando corresponda.

Después de comenzar

Deben evaluarse:

  • Mejoría real de los síntomas.
  • Testosterona.
  • Hematocrito.
  • Presión arterial.
  • PSA cuando esté indicado.
  • Edema.
  • Acné.
  • Síntomas urinarios.
  • Cambios mamarios.
  • Alteraciones del sueño.
  • Efectos sobre la fertilidad.

Además, si las cifras se normalizan pero los síntomas no mejoran, debe revisarse el diagnóstico.

Aumentar la dosis no siempre soluciona el problema. En ocasiones, el cansancio o la falta de libido tenían otra causa.

Cuándo no debe iniciarse

No debería comenzarse TRT sin una evaluación especializada cuando existe:

  • Deseo de fertilidad a corto plazo.
  • Hematocrito elevado.
  • Apnea grave no tratada.
  • Cáncer de próstata o mama activo.
  • Sospecha de cáncer prostático.
  • Insuficiencia cardíaca no controlada.
  • Infarto o ictus reciente.
  • Trombofilia conocida.
  • Enfermedad aguda importante.
  • Brote grave de EII.
  • Desnutrición intensa.
  • Analítica hormonal aislada.
  • Causa del déficit todavía desconocida.

Estas situaciones no significan necesariamente que el tratamiento nunca pueda utilizarse. Sin embargo, obligan a estudiar y estabilizar primero el problema correspondiente.

Conclusión sobre testosterona EII

La relación entre testosterona EII es relevante cuando un hombre presenta síntomas compatibles con hipogonadismo.

La inflamación, la desnutrición, los corticoides, la pérdida de peso y otras alteraciones pueden contribuir a reducir la testosterona. Sin embargo, los síntomas por sí solos no permiten hacer el diagnóstico.

Para confirmar un déficit se necesitan:

  • Síntomas compatibles.
  • Dos mediciones matutinas bajas.
  • Evaluación de testosterona libre cuando corresponda.
  • Estudio de LH, FSH y posibles causas.
  • Valoración de fertilidad.
  • Control del hematocrito.
  • Evaluación prostática y cardiovascular.

Cuando existe hipogonadismo confirmado, la TRT puede mejorar la función sexual, la masa muscular, la salud ósea y algunos síntomas.

Sin embargo, la TRT:

  • No es un tratamiento estándar para Crohn.
  • No es un tratamiento estándar para colitis ulcerosa.
  • No sustituye la medicación.
  • No ha demostrado prevenir brotes.
  • Puede reducir la fertilidad.
  • Puede elevar el hematocrito.
  • Requiere controles médicos continuos.

Corregir una deficiencia hormonal es un tratamiento médico legítimo. Utilizar testosterona para controlar la inflamación intestinal sin un déficit demostrado es una intervención diferente y sin respaldo clínico suficiente.

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Preguntas frecuentes sobre testosterona y EII

¿Es frecuente tener testosterona baja con Crohn?

Puede aparecer, especialmente durante una enfermedad activa, pérdida de peso, desnutrición o uso prolongado de corticoides. Sin embargo, no todos los hombres con Crohn tienen hipogonadismo.

¿Qué síntomas hacen sospechar un déficit?

Los más orientativos son la disminución persistente de libido, la reducción de erecciones espontáneas, la disfunción eréctil, la infertilidad y la pérdida de masa muscular.

¿Cuántas analíticas son necesarias?

Generalmente se requieren al menos dos mediciones matutinas de testosterona en días diferentes, además de síntomas compatibles.

¿Puede medirse durante un brote?

Puede hacerse, pero un brote grave o una enfermedad aguda pueden reducir temporalmente la testosterona. Por ello, puede ser necesario repetir la medición tras la estabilización.

¿La TRT mejora la masa muscular?

Puede mejorarla en hombres con hipogonadismo. Sin embargo, necesita acompañarse de alimentación suficiente, entrenamiento y control de la enfermedad.

¿La testosterona reduce la inflamación de Crohn?

Existe un estudio observacional con resultados favorables, pero no demuestra causalidad. Actualmente la TRT no es un tratamiento recomendado para inducir o mantener la remisión.

¿Puede sustituir un tratamiento biológico?

No. La TRT no sustituye los tratamientos médicos indicados para Crohn o colitis ulcerosa.

¿La TRT causa infertilidad?

Puede disminuir considerablemente la producción de espermatozoides. Por tanto, debe hablarse de fertilidad antes de comenzar.

¿Qué ocurre si sube el hematocrito?

Puede ser necesario reducir la dosis, cambiar la formulación o suspender temporalmente el tratamiento. Un hematocrito superior al 54 % requiere intervención médica.

¿La TRT aumenta el riesgo cardiovascular?

En el ensayo TRAVERSE no aumentó los eventos cardiovasculares mayores frente al placebo. Sin embargo, se observaron más casos de fibrilación auricular, embolia pulmonar y lesión renal aguda, por lo que el riesgo debe individualizarse.

¿Puede tomarse testosterona solamente para ganar músculo?

Eso no sería una terapia de reemplazo si no existe hipogonadismo. El uso de dosis superiores a las fisiológicas presenta riesgos diferentes y mayores.

Valoración personalizada para EII

¿Tienes Crohn, colitis ulcerosa u ostomía y presentas fatiga, pérdida muscular, bajo deseo sexual o dudas sobre tus analíticas?

Antes de atribuirlo todo a la testosterona, es necesario valorar:

  • Actividad de la enfermedad.
  • Anemia y déficits.
  • Estado nutricional.
  • Masa muscular.
  • Calidad del sueño.
  • Medicación.
  • Perfil hormonal.
  • Fertilidad.
  • Riesgo cardiovascular.

Primero valoramos tu situación. Después determinamos qué problemas pueden depender de la EII y cuáles necesitan una evaluación hormonal especializada.

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